Revista de Prensa

Otra victoria para el régimen de los ayatolás

 

Hasán Ruhaní, presidente de Irán.

El presidente iraní, Hasán Ruhaní, revalidó su mandato en las elecciones del pasado viernes. Caracterizado como reformista, lo cierto es que el margen para cambiar las cosas en la República Islámica es prácticamente inexistente, como destaca Eyal Zisser en este artículo para Israel Hayom.

El hecho es que mientras Ruhaní buscaba la reconciliación con Occidente, Teherán siguió realizando llamamientos a la aniquilación de Israel y la Guardia Revolucionaria intensificó sus actividades en todo Oriente Medio -de Irak y Siria a Yemen e incluso hasta el borde de los Altos del Golán. Es difícil prever que Ruhaní vaya a conseguir en su segundo mandato lo que no pudo hacer en el primero. Quizás el problema es que Ruhaní, que procede del núcleo de la clase dirigente iraní, no quiere ver el cambio fundamental que su país necesita tanto.

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Irán ha elegido, y el candidato reformista ganó. Pero esta decisión no pondrá a Irán en un nuevo camino ni marcará la diferencia que quieren los votantes. La situación ahora en Teherán, por lo tanto, sigue siendo la misma que antes.

Hasta la Revolución Islámica de 1979, las infraestructuras hídricas iraníes eran gestionadas por expertos israelíes, un modelo que fue suprimido con la llegada de los ayatolás al poder. El experto en asuntos hidrológicos Seth Siegel explica en  esta colaboración para The Washington Post la grave crisis por falta de agua potable a la que se enfrenta la república islámica.

Debido a la terrible mala gestión y su impacto ruinoso en el país, Irán se enfrenta al peor futuro hídrico de cualquier nación industrializada. (…) Entre otras estrangulaciones de la economía iraní, a las compañías propiedad de la Guardia Revolucionaria se les dio el control de los principales proyectos de ingeniería a lo largo y ancho del país. De manera imprudente, esas compañías comenzaron a construir presas en los principales ríos, cambiando el curso de los cauces históricos de Irán. Eso se llevó a cabo para dar preferencia a los poderosos terratenientes y favorecer a las comunidades étnicas  mientras se transferían también miles de millones del tesoro público a las cuentas de los líderes de la Guardia Revolucionaria. (…)

Al mismo tiempo, el (…) régimen hizo la vista gorda mientras los agricultores perforaban pozos sin control ni preocupación por la sostenibilidad, apoderándose de toda el agua del subsuelo que quisieron. (…)

Con las tierras de cultivo arruinadas, el suelo erosionado e insuficiencia de agua para cultivar, millones de agricultores y pastores han abandonado el campo para vivir en pésimas condiciones en las ciudades en crecimiento en Irán. Mientras tanto, los desiertos se expanden y los daños al medio ambiente continúan. (…) La Madre Naturaleza perdona solo hasta cierto punto. Una vez que los acuíferos se vacían y comienzan a colapsar no hay proyectos de ingeniería -corruptos o no- que puedan salvarlos.

Abdulrramán al Rashed, veterano periodista Saudí, critica en esta columna el artículo firmado por nueve altos funcionarios de la Administración Obama, en el que pedían al actual presidente norteamericano prudencia en su viaje a Oriente Medio para no molestar al régimen de Teherán.

El problema que conocen los nueve firmantes es que Irán tomó a EEUU como rehén en el segundo mandato presidencial de Obama, cuando Washington estaba interesado en no enfadar al régimen de Teherán para que firmara el acuerdo nuclear. El resultado fue que Irán se expandió militarmente en Irak, Siria, Líbano y Yemen. La Administración Obama obsequió a Irán con concesiones por el bien de este acuerdo, a expensas de la seguridad de los países de toda esa zona, engendrando graves disturbios y horribles tragedias en la historia de la región.

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Creo que la actual Administración estadounidense debe hacer que Irán se enfrente a la nueva realidad y pare de exportar el caos y la violencia en la región y el resto del mundo. Debería informar a Irán de que esto no solo será bien recibido por EEUU y Occidente, sino también por los países de la región y los vecinos de Irán.

Si no se envía un mensaje claro, Teherán seguirá difundiendo la agitación en todo el mundo creando crisis, apoyando a grupos terroristas y atacando a los aliados estadounidenses. Irán ha tomado a la región como rehén y ha chantajeado a Washington durante muchos años. Como resultado fue recompensado y no detuvo sus actividades, incluso después de liberar 100.000 millones de dólares y aviones Boeing, y levantar las sanciones económicas.