Contextos

Oriente Medio tras la retirada de la América "insensata" de Barack Obama

Por Mario Noya 

Barack Obama, en un pasillo de la Casa Blanca.
"Ya no es que ganen Putin el liberticida y los ayatolás terroristas: es que pierden los principios y valores que sostienen a Occidente y modelan el 'planeta americano'"

Efraim Inbar, director del Begin-Sadat Center for Strategic Studies (BESA), ha analizado las Implicaciones de la retirada norteamericana de Oriente Medio y concluido que no son precisamente auspiciosas.

Las políticas “insensatas” de la Administración Obama han proyectado “debilidad” y “desconocimiento” de la región, lo que ha conducido a que EEUU sea visto como un aliado “anémico” y “no fiable”, y como un tigre de papel por parte de sus enemigos, alguno de los cuales, para colmo, más que contenido o refrenado ha sido ya no apaciguado sino mimado: la República Islámica de Irán que sigue teniendo por grito de guerra el “¡Muerte a América!” sería el estupefaciente máximo ejemplo.

Las consecuencias adversas del desistimiento estadounidense, vaticina el profesor Inbar, son o serán el auge de un Irán aún más desestabilizador y nuclearmente peligroso, la proliferación nuclear en la región –de la mano de aliados desairados de EEUU como Egipto, Arabia Saudí o Turquía–, la expansión del yihadismo y una creciente injerencia rusa. Todo ello se traduce o traducirá en una mayor inestabilidad global, con repercusiones especialmente acuciantes para una Europa en permanente abulia económica, tremendamente dependiente en términos energéticos, muy en la mira del terrorismo islamista y que contempla con verdadero espanto la perspectiva de nuevas oleadas masivas de refugiados.

La retirada además se está produciendo de manera deshonrosa, se lamenta el profesor Inbar, y alude a los elocuentes casos de Irak y Afganistán; y también a Siria, donde en los hechos Obama está ayudando a sostenerse al criminal Asad, que le puso mundialmente en evidencia luego de traspasar la célebre línea roja de gasear a su propia gente. Así las cosas, ya no es que ganen regímenes como el de Putin el liberticida o el de los ayatolás terroristas: es que pierden los aliados tradicionales de EEUU en la zona (Israel, Arabia Saudí, Jordania –estos dos últimos podrían enfrentarse a pavorosos escenarios de desintegración como los que se registran en Libia y Siria–) y, sobre todo, pierden los principios y valores que sostienen a Occidente y modelan el planeta americano. De ahí que, a la hora de las conclusiones, el profesor Inbar se muestre pesimista y muy crítico con Barack Obama, al que regalaron el Nobel de la Paz –¿recuerdan?– cuando aún se confundía de pasillo para llegar al Despacho Oval:

El desenganche de Washington de Oriente Medio parece cerrar el libro de l proverbial apoyo norteamericano a la libertad y a los movimientos democráticos en el mundo. Y socava a las relativamente pequeñas y débiles fuerzas prodemocráticas del mundo árabe, que necesitan una mayor implicación de EEUU en la defensa de sus causas.

[…]

Unos EEUU más débiles robustecen a las fuerzas antiamericanas y antidemocráticas en todo el mundo. […] Aunque parece que el Medio Oriente será cada vez menos importante en la arena internacional, aún es harto relevante para varios desafíos globales: el radicalismo islámico, la proliferación nuclear y la seguridad energética. Estos asuntos no pueden ser ignorados. Por el momento, no hay alternativa responsable y bien calibrada al papel de EEUU en los asuntos mundiales. Una posición norteamericana asertiva es igualmente importante para la expansión de los valores que defiende: la democracia y los mercados libres. Abdicar de ese rol es simplemente irresponsable.