Contextos

Oriente Medio: los americanos se rinden

Por Michael J. Totten 

Banderas de Palestina e Israel.
"La opinión pública estadounidense apoya a los israelíes frente a los palestinos por un margen de seis a uno""Sólo los Gobiernos no suníes de la región, en Siria e Irán, así como sus representantes terroristas palestinos y libaneses, se han ocupado de mantener viva la guerra""La llamada 'teoría del vinculo', que sitúa al conflicto palestino-israelí en el centro del nudo gordiano de Oriente Medio, es ridícula"

Según una reciente encuesta de ABC News y el Washington Post, la opinión pública estadounidense apoya a los israelíes frente a los palestinos por un margen de seis a uno. Sólo el 9% simpatiza más con la Autoridad Palestina.

Muchos interpretarían que la izquierda estadounidense está del lado de los palestinos mientras que los conservadores apoyan a los israelíes, pero es evidente que esa conclusión sería errónea. Incluso si el 9% de los estadounidenses propalestinos fuera completamente de izquierdas, aún sería menos de una quinta parte de los que votaron por Barack Obama. Es más probable que los conservadores apoyen a Israel, pero el consenso bipartidista es invulnerable.

Al mismo tiempo, una abrumadora mayoría cree que Estados Unidos debería renunciar a liderar las negociaciones de paz. No puedo leer la mente de cientos de millones de personas, pero estoy bastante seguro de que la mayoría reconoce que las conversaciones de paz, ahora mismo, son inútiles, así que ¿por qué deberíamos cargar con la culpa cuando vuelvan a fracasar? No hay nada que pueda hacer Barack Obama para que ambas partes firmen un acuerdo. Nada. Y no es culpa suya, igual podría tratar de detener la fuerza de la gravedad.

Estados Unidos debería mediar en las conversaciones de paz cuando las partes se lo tomen en serio (si es que deciden hacerlo). Eso podría suceder después de que los actuales regímenes de Siria e Irán sean derrocados o reformados.

Los Gobiernos árabes suníes no han librado una guerra contra Israel desde la del Yom Kipur, hace 40 años (1973). Sólo los Gobiernos no suníes de la región, en Siria e Irán, así como sus representantes terroristas palestinos y libaneses, se han ocupado de mantener viva la guerra. ¿Quién puede saber lo que ocurrirá cuando Damasco y Teherán hayan cambiado? Sin patronos, Hamás y Hezbolá se verán sometidos a una presión sin precedentes para pactar con sus enemigos; e incluso si rechazan hacerlo, serán meras sombras de lo que son actualmente. Será entonces cuando Estados Unidos deba reconsiderar si vuelve a involucrarse.

La llamada teoría del vinculo, que sitúa al conflicto palestino-israelí en el centro del nudo gordiano de Oriente Medio, es ridícula. La guerra civil en Siria no se resolverá con un acuerdo de paz, ni se congelará el programa de armamento nuclear iraní; tampoco amainarán las tensiones regionales entre suníes y chiíes, ni hallarán laicistas e islamistas la forma de convivir en los inestables países de la post-primavera árabe, como Egipto, Libia o Túnez. Dicho esto, la paz entre israelíes y palestinos aún figura entre los intereses de Estados Unidos, y valdrá la pena luchar por ella en cuanto sea viable. Mientras tanto, lo máximo a lo que razonablemente podemos aspirar es a controlar el conflicto, más que a resolverlo.

Puede que el próximo presidente estadounidense vea una oportunidad allí donde Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama han fracasado. El próximo presidente puede creer que es más inteligente que los últimos tres y que puede triunfar con un golpe de genio, tal es la presunción que lleva consigo ser el iniquilino de la Casa Blanca. El público estadounidense, sin embargo, seguramente se mantendrá escéptico y se reirá con bromas como la de la ridícula película de Adam Sandler Zohan, licencia para peinar, cuando la madre del protagonista dice: “Llevan 2.000 años luchando, no puede durar mucho más”.

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