Revista de Prensa

Oriente Medio 2016: el precio de la inoperancia norteamericana

 

Barack Obama, en un pasillo de la Casa Blanca.

El muy influyente analista norteamericano Charles Krauthammer analiza las consecuencias de “ocho años de repliegues y retiradas” de Estados Unidos en Oriente Medio, donde otros actores se han encargado de ocupar semejante vacío.

Si durante cuarenta años la alianza EEUU-Egipto moldeó la región, ahora es el bloque Rusia-Irán quien determina los acontecimientos. (…) Este es el fruto del acuerdo nuclear con Irán, la evacuación de Irak, el inmovilismo de EEUU con respecto a Siria (…)

Se suponía que el acuerdo nuclear era el inicio de un acercamiento entre Washington y Teherán. En cambio, ha consolidado la estratégica alianza militar entre Moscú y Teherán. (…)

Las grandes potencias revisionistas –China, Rusia e Irán– saben lo que quieren: poder, territorio, que se les rinda tributo. Y van a por ello. Barack Obama, en cambio, está en la idea del Eclesiastés de que todo es vanidad de vanidades. En el reino de los cielos, sin duda alguna. En cambio, aquí en la Tierra, tiene una importancia tremenda, en Alepo como en Donetsk, en Estonia o en las Islas Spratly.

David Petraeus, artífice de la derrota de Al Qaeda en Irak a mediados de la pasada década, expone en The Washington Post sus ideas sobre cómo gestionar la previsible caída del EI en sus bastiones iraquíes.

Los árabes suníes de Nínive [la provincia en la que se encuentra Mosul, gran plaza fuerte del EI en Irak] (…) necesitarán considerables seguridades de que sus intereses se verán adecuadamente representados (…) Pero también los kurdos (…), así como los árabes chiíes, los turcomanos suníes y chiíes, los yazidíes, los cristianos, los chabaquíes y numerosas tribus.

El mejor vehículo para llevar esto adelante podría ser un consejo provincial como el puesto en marcha en 2003 (…) Es muy importante que las milicias chiíes [respaldadas por Irán] no desempeñen el menor papel en la gobernanza y la gestión de la seguridad post-ISIS (…) Además, el primer ministro, Haider Abadi, habrá de prepararse para unos más explícitos compromisos sobre los recursos, y quizá también garantizar una mayor autonomía a la región en la determinación de las prioridades de gasto (…)

El proceso (…) será arduo e intenso. Pero, habiendo conseguido la derrota del Estado Islámico, (…) EEUU, junto con sus numerosos socios de coalición, tendrán una considerable influencia sobre la resolución de las diferentes cuestiones. Habrá que ejercer esa influencia.

En esta pieza para The Spectator, Jonathan Spyer reflexiona sobre el futuro previsible del país mediterráneo, devastado por una guerra que dura ya más de cinco años.

(…) la victoria del régimen de Asad sería un desastre para Occidente. Asad, un entusiasta del uso de armas químicas contra su propio pueblo, está alineado con la más poderosa coalición antioccidental de Oriente Medio, (…) dominada por la República Islámica de Irán. (…) Si venciera Asad, la alianza iraní consolidaría su dominio sobre todo el territorio comprendido entre la frontera irano-iraquí y el Mediterráneo, un paso tremendo hacia la hegemonía regional iraní.

(…) a día de hoy, la rebelión siria está dominada completamente por las fuerzas islamistas suníes. Y las más poderosas son las más radicales (…)

(…) es importante entender que Siria, como Estado unitario, ya no existe. (…) el país se ha fragmentado en enclaves, y no se va a reunificar en el futuro próximo, si es que alguna vez lo hace (…)

Occidente (…) ha establecido una fructífera relación de patronazgo con las (…) Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Dominadas por las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), pero que comprenden también a grupos tribales árabes como la milicia Sanahid, es la fuerza que está haciendo retroceder al Estado Islámico en el este de Siria, asistida por las fuerzas especiales y aéreas occidentales (…)

La destrucción del EI por unas fortalecidas FDS podría llevar al control de la Siria al este del Éufrates por parte de un aliado de Occidente con probadas credenciales antiterroristas. Más al oeste, podrían perdurar los truncados enclaves de Asad y de los rebeldes árabes suníes. Es posible que, con el tiempo, la fragmentación de Siria se formalice. Pero también lo es que [se consolide una] coexistencia de facto.