Revista de Prensa

Ominoso desprecio del israelófobo BDS al movimiento gay

 

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"El movimiento antiisraelí muta hacia nuevas formas de ignorancia cada vez que es desenmascarado por su mayor adversario: la verdad"

Por su interés, traducimos buena parte del artículo que, con el título “Deconstructing ‘pinkwashing’ in the Middle East” (“Decontruyendo el ‘pinkwashing’ en Oriente Medio”), ha publicado en Israel Hayom el politólogo Gershon Tsirulnikov.

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El fanatismo nunca muere. Así como Hércules cortó la cabeza de la Hidra sólo para ver cómo le salían otras dos, el movimiento antiisraelí muta hacia nuevas formas de ignorancia cada vez que es desenmascarado por su mayor adversario: la verdad.

En las discusiones sobre Israel y Oriente Medio que predominan en los medios y en los campus universitarios, pinkwashing [podría traducirse por “rosear”] se ha convertido en una palabra de moda entre quienes quieren hacer avanzar su agenda saturada de odio, aun cuando les lleve a ponerse en contra de comunidades históricamente marginadas.

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Se ha descrito el pinkwashing como una supuesta estrategia israelí de “ocultar [sus] continuas violaciones de los derechos humanos de los palestinos tras una imagen de modernidad simbolizada en la vida de los gais israelíes”. En otras palabras, la virtuosa distinción de Israel como único país de Oriente Medio (…) donde los miembros de la comunidad LGBTQ no sólo viven en relativa paz sino que prosperan formaría parte de un ominoso plan para ocultar el sufrimiento de los palestinos. (…)

No se dice que Israel ha dado refugio a miembros palestinos de la comunidad LGBTQ en peligro de muerte. No queda nada claro cómo el denominado ‘Estado apartheid’ socava los derechos de los palestinos al tiempo que los empodera. El movimiento BDS [Boicot, Desinversiones y Sanciones] aún tiene que esclarecer este punto; las teorías conspiratorias infundadas repletas de tópicos antisemitas son difícilmente convincentes.

(…)

(…) esta idea de que la nación judía manipula [con] los derechos de los gais es increíblemente ofensiva y no hace sino faltar al respeto a toda la gente LGBTQ israelí, que tan duro ha luchado por su inclusión en la vida cotidiana.

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No hay duda de cuál es el país de la región con mejor desempeño en materia de derechos de los gais, y acusarlo de hacer pinkwashing mientras sus vecinos detienen y matan a individuos gais es una aberración. Así las cosas, no deja de ser curioso que los activistas del BDS acusen a Israel de hacer pinkwashing mientras dejan los derechos de los gais a los pies de los caballos al ignorar el sufrimiento de esa gente a fin de hacer avanzar su necia agenda.