Revista de Prensa

Obama en Siria: no son errores, hace lo que quiere

 

Barack Obama.

Es lo que sostiene Lee Smith en esta pieza para Tablet Magazine, donde apunta al acuerdo nuclear con Irán como clave explicativa de la política siria del presidente norteamericano.

(…) la inacción de Obama en Siria no es simplemente parte de las secuelas del fracaso de la guerra americana en Irak, o de la psicología del presidente. Hay algo completamente práctico también en juego aquí, a saber: el acuerdo con Irán. La explicación es, en realidad, bastante simple: la intervención de EEUU en Siria contra Asad habría hecho imposible el acuerdo con Irán. De hecho, el apoyo estadounidense a la presencia continua de Irán en Siria fue una condición previa para el acuerdo, según el propio presidente. En diciembre, en una conferencia de prensa, Obama habló de “respetar” las “acciones” iraníes en Siria, lo que en inglés corriente significa dejar a Asad a sus anchas para tener contentos a los iraníes.

El columnista del Guardian Jonathan Freedland cree que no hay que perder la esperanza de que las grandes potencias lleguen a un acuerdo para detener el conflicto sirio. Como ejemplo, pone la reciente cumbre del G-20 y los acuerdos internacionales en asuntos complejos como el cambio climático.

(…) algo más ocurrió esta semana en el G-20. Perdido entre informes de disputas diplomáticas (y no diplomáticas), miradas heladas e insultos del tipo “hijo de puta”, está el hecho de que EEUU y China formalizaron un acuerdo conjunto para reducir las emisiones de carbón y combatir el cambio climático. Si esas dos superpotencias pueden superar todas sus múltiples tensiones y fricciones para colaborar en ello, no debe ser descabellado que EEUU y Rusia puedan elaborar algún tipo de plan para Siria utilizando el influjo de Moscú sobre Asad.

Por supuesto, será difícil. Pero también lo era el acuerdo sobre el calentamiento global. No podemos dejar que nuestros diplomáticos y políticos abandonen Siria. Si lo hacemos estaremos condenando a todos esos niños –y a sus padres–, que se han enfrentado a cinco años de inimaginables derramamientos de sangre, a seguir sufriendo. Un año, y otro año y, quién sabe, otro año más.

El analista saudí Mohamed Chebarro, de Al Arabiya, censura la falta de voluntad de los líderes mundiales para solucionar el conflicto en Siria. A juicio de Chebarro, la comunidad internacional está voluntariamente fuera de la realidad porque no quiere asumir su responsabilidad.

De Washington al Kremlin, de Teherán a Ankara y de la ONU en Nueva York a la Unión Europea en Bruselas, muy poco se dice o se piensa sobre cómo acabar con el conflicto, o de cómo los sirios que siguen en el país y los que fueron forzados a desplazarse (…) perciben un posible final del conflicto. Menos aún se sabe acerca de las fórmulas para una nueva Siria precisadas por diplomáticos y militares, desde Rusia hasta EEUU.

La comunidad internacional ha fallado a la hora de resolver esas cuestiones. Obama, Putin, Erdogan y Merkel, por mencionar solo a unos pocos, evaden las cuestiones reales con demandas de treguas, periodos de transición y zonas seguras. Esas expresiones se adaptan a su visión a corto plazo sobre cómo contener un conflicto que se ha convertido en un vector en muchas guerras importantes.

Los refugiados sirios bajarán a Turquía hoy y a Alemania mañana. Irán continuaría enviando tropas y milicias, así como Turquía. Los aviones de guerra de Moscú no es probable que abandonen pronto el espacio aéreo sirio, ni los aviones de la coalición internacional que lucha contra el ISIS. Pero la negación de la realidad con la que todos ellos están tratando el problema sirio es indicativa de una crisis de liderazgo, habilidad política y compromiso con la paz y el orden.