Revista de Prensa

Obama contra Israel: qué debería hacer Trump

 

Barack Obama y Donald Trump.

El Consejo de Seguridad perpetró el pasado viernes una resolución antiisraelí que considera “territorio palestino ocupado” toda la Margen Occidental y Jerusalén Este. Así las cosas, Michael Rubin, del American Entreprise Institute, propone algunas medidas a la Administración Trump, que sucederá a la de Obama a finales de enero.

1. Cortar los fondos destinados a la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos. (…)

2. Seguir con los planes para ubicar la embajada de EEUU en Jerusalén y reconocer Jerusalén, incluida la Ciudad Vieja, como capital de Israel.

3. Cerrar la embajada en la sombra que la Autoridad Palestina tiene en Washington (…)

4. EEUU podría reconocer que los Acuerdos de Oslo son ya nulos y que Israel puede tomar decisiones unilaterales en la Margen Occidental y Gaza, dado que los palestinos se han retirado del acuerdo que establecía la Autoridad Palestina en esos territorios.

5. EEUU podría poner fin a todos los programas que administra desde su consulado en Jerusalén Este.

6. El Congreso estadounidense podría adoptar un enfoque sensato en relación con el apoyo al terrorismo por parte de la Autoridad Palestina mediante la aplicación de la Ley de Cumplimiento de Compromisos de la Organización para la Liberación de Palestina y suprimiendo la financiación a la Autoridad Palestina hasta que cese su apoyo al terrorismo, especialmente el pago de pensiones a terroristas encarcelados.

7. El nuevo Departamento de Estado podría designar a la Organización para la Liberación de Palestina como grupo terrorista.

8. EEUU podría suspender la financiación a la ONU hasta que acometan reformas internas, como prohibir a sus empleados los viajes en primera clase o de lujo.

El analista Benny Avni clama contra la resolución de marras en este artículo publicado por The New York Post, en el que pone varios ejemplos de lo que puede ocurrir a partir de ahora en los territorios en disputa.

Puede que Obama crea que los asentamientos israelíes son el principal obstáculo para la paz, tanto como para que merezca la pena desligarse de la larga tradición estadounidense de proteger al Estado judío de la ira de los obsesos dictadores de la ONU e ir contra los expresos deseos de su sucesor electo.

Pero, entonces, ¿no deberían escribir la resolución los diplomáticos americanos, en lugar de ocultarse tras Palestina, que ni siquiera es miembro de la ONU, y (…) aliarse con Venezuela?

(…)

Con esta resolución, un joven israelí que alquile un apartamento en Maale Adumim, un suburbio judío de Jerusalén, puede ser acusado en La Haya de una “flagrante violación de la la legalidad internacional”.

Si el alcalde de Jerusalén decide repintar un muro en la parte judía de la Ciudad Vieja, puede ser llevado a los tribunales por negarse al “cese completo de todas las actividades relacionadas con el asentamiento”.

Y, oh, la resolución ordena la elaboración de un informe de la ONU sobre su implantación, cada tres meses y hasta la eternidad, con lo que se asegura un daño permanente.

Gil Hoffman, analista del Jerusalem Post, considera que, aunque ha creído estar favoreciendo al centro-izquierda israelí en su política respecto al conflicto con los palestinos, la realidad es que Obama no ha hecho otra cosa durante sus ocho años de gobierno que reforzar a la derecha en el Estado judío.

Tal vez ignorando que en Israel el centro defiende los bloques de asentamientos y que la mayoría de la izquierda israelí apoya la construcción en los barrios judíos de Jerusalén, Obama ha ido contra ambos desde el principio hasta el final de su presidencia, con la resolución de la ONU del pasado viernes como punto culminante.

(…)

Después de los ocho años de Obama, el centro-izquierda israelí es un caos. El campo de la paz al que dejó huérfano hace ocho años no tiene un líder en el horizonte, y sólo [dispone de] figuras inaceptables del pasado como Ehud Barak y Amir Peretz.

(…) la derecha es más fuerte que nunca, gracias a los dichos y hechos de Obama, que se han vuelto en su contra y conseguido lo contrario de lo que perseguían en relación con la paz palestino-israelí.

Netanyahu, cuya popularidad subía cada vez que Obama hablaba, debería enviarle flores como regalo de despedida, especialmente tras la resolución de la ONU del pasado viernes.