Revista de Prensa

Nueve meses para un acuerdo de paz

 

Livni-Kerry-Erekat
"Los islamistas tunecinos están dispuestos incluso a la formación de un Gobierno de unidad nacional, aunque no aceptarán la disolución de la Asamblea Constituyente"

En una rueda de prensa convocada junto a las delegaciones de Israel y la Autoridad Palestina, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, anunció que las partes han cerrado un plan de trabajo para alcanzar un acuerdo de paz definitivo en el plazo de nueve meses.

El negociador palestino, Saeb Erekat, aseguró que se resolverán todas las cuestiones, incluidas las más polémicas, como la división de Jerusalén, y que nadie se beneficiará más de un acuerdo de paz que el pueblo palestino. Por su parte, la ministra israelí de Justicia, Tzipi Livni, se refirió a la esperanza de su país de llegar a un acuerdo, creando soluciones para el futuro en lugar de discutir sobre el pasado.

El partido islamista Ennahda, actualmente en el poder, está abierto a todas las posibilidades para superar la crisis política desatada por el asesinato la semana pasada del líder opositor Mohamed Brahmi.

Los islamistas tunecinos están dispuestos incluso a la formación de un Gobierno de unidad nacional, aunque no aceptarán la disolución de la Asamblea Constituyente. Por su parte, el ministro de Interior tunecino, perteneciente al mismo partido, ha expresado su disposición a renunciar el cargo tras las protestas antigubernamentales que han estallado por todo el país.

Raif Badawi, responsable de la web “Libres Saudíes Liberales”, ha sido condenado a siete años de prisión y 600 latigazos por violar los principios islámicos y “propagar el pensamiento liberal”.

Badawi, en cuya página web aparecieron artículos con críticas hacia algunas autoridades religiosas como el gran muftí, se enfrentaba a la pena de muerte por el delito de apostasía, aunque éste cargo fue sobreseído en el último momento.

Los yihadistas de al Qaeda, establecidos en las montañas del oeste del país, degollaron el pasado lunes a ocho soldados de las fuerzas de élite del ejército tunecino, víctimas de una emboscada.

El ataque terrorista, el más grave desde el triunfo de la revolución de 2011, desató una oleada de protestas que acabó con el saqueo de la sede del partido Ennahda, formación de carácter islamista vinculada a los Hermanos Musulmanes de Egipto y actual responsable del Gobierno.