Revista de Prensa

No teman a Trump

 

Presidente Donald Trump

Abderramán al Rachid tranquiliza a sus lectores ante la avalancha de vaticinios tremendistas que ha generado la victoria electoral del multimillonario neoyorquino. La fortaleza de las instituciones de EEUU, su Constitución y la propia trayectoria de Trump en relación con el mundo musulmán son argumentos para evitar el pesimismo, sostiene el periodista saudí.

No reparen en el presidente electo Trump, sino en EEUU como un Estado con instituciones. Habrá muchas posturas, consideraciones y decisiones con las que el Gobierno de Trump tendrá que lidiar de acuerdo con los nuevos hechos. El presidente electo (…) tendrá que tomar decisiones basadas en el interés de su país, y entonces veremos la diferencia entre él y Barack Obama. Esperamos cambios, pero no habrá cambios extremos en materia de política exterior.

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Quienes, ante lo que se ha dicho y escrito durante la campaña electoral, concluyen que Trump está en contra de los musulmanes deberían tener dos importantes puntos en consideración: la historia personal de Trump y el sistema americano, su Constitución e instituciones judiciales. El presidente electo tiene una larga trayectoria de trato con musulmanes y no hay ninguna actitud de índole racial documentada en su contra. Nunca ha estado involucrado en campañas políticas o mediáticas contra los musulmanes, americanos o de fuera de EEUU, incluso con la fobia que se extendió después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre, y eso que Trump es de la traumatizada ciudad de Nueva York.

(…) las posiciones contra los musulmanes que están involucrados en el terrorismo y el extremismo no debe ser vista como una cuestión racial. Como musulmanes, es nuestra posición también. Los que quieren confundir hostilidad al extremismo con hostilidad al islam forman parte de grupos ideológicos que patrocinan la ideología terrorista.

El diplomático israelí Arthur Koll escribe en The Times of Israel una pieza en la que muestra su esperanza en que el resultado electoral en las presidenciales estadounidenses sirva para estrechar los lazos entre Washington y Jerusalén, especialmente en un asunto tan sensible como el acuerdo nuclear con el régimen de los ayatolás.

Recuperar la confianza en las relaciones bilaterales es de la máxima prioridad tanto para Israel como para EEUU. Alcanzar este objetivo significará ir más allá de los valores e intereses comunes que definen esta crucial alianza y reinstaurar los elementos que se han perdido dolorosamente con las relaciones entre el presidente Obama y el primer ministro Netanyahu…

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El acuerdo nuclear con Irán, quizá la principal fuente de discordia entre Israel y la Administración Obama, no debería ser más un elemento de división. Tanto Trump como Netanyahu creen que el acuerdo con Irán fue un mal acuerdo. Sin embargo, es un hecho consumado, pese a la promesa de Trump de renegociarlo. Suponiendo que Trump no se retire unilateralmente del acuerdo con Irán, el enfoque debería centrarse en la manera de asegurar que Irán asuma en su integridad sus obligaciones y que la comunidad internacional vigile y le haga cumplir sus términos de manera efectiva.

Ilan Evyatar, jefe de Redacción de The Jerusalem Post, titula así este artículo en el que hace una previsión de los efectos que la victoria electoral de Donald Trump puede tener en la escena mundial. Evyatar se refiere específicamente a las consecuencias que la llegada de Trump a la Casa Blanca puede tener en Oriente Medio.

Como la decisión británica de abandonar la Unión Europea, la sorprendente victoria de Trump ya ha provocado un fuerte impacto en todo el mundo, causando inicialmente que el dólar y los mercados se desplomen.

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En Oriente Medio, Trump ha sido ambiguo sobre lo que quiere hacer respecto a Siria, pero ha amenazado con “moler a palos al ISIS” y dijo que sería bueno “si Rusia y EEUU se llevaran bien y fueran juntos tras el ISIS”.

Respecto a Irán, ha dicho que “haría pedazos” el acuerdo nuclear entre Teherán y los poderes mundiales. Sin embargo, cualquier intento de cambiar las condiciones del acuerdo llevaría a Irán a avanzar en su programa nuclear y a echar más gasolina al fuego en Oriente Medio.

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Trump habló en su discurso de la victoria sobre la necesidad de restañar las divisiones, pero eso está a años luz de la campaña saturada de odio que lo llevó a la Casa Blanca. Y una vez que los demonios se desatan no es fácil volver a meterlos en la botella.