Revista de Prensa

Mujeres contra el Estado Islámico

 

Una de las guerrilleras kurdas que combaten al Estado Islámico.

Frida Ghitis, analista de asuntos internacionales del diario The Miami Herald, escribe aquí sobre el gran número de mujeres que están combatiendo en las filas kurdas contra los terroristas del EI.

El espanto de lo que les ocurre a las mujeres y niñas yazidíes capturadas por los terroristas y la manera abierta en que el Estado Islámico justifica que sean sometidas a una terrible esclavitud sexual han servido de acicate para que las mujeres de los territorios amenazados por el grupo islamista acudan a tomar las armas.

No necesitamos un nuevo esfuerzo de propaganda del sedicente Estado Islámico para conocer la pesadilla que se ha abatido sobre las mujeres de los territorios capturados por sus combatientes. A estas alturas ya sabemos de la lógica retorcida con la que racionalizan la explotación sexual, el asesinato y la esclavitud de mujeres y niñas. ¿Sorprende que esas mujeres en Irak y Siria se hayan puesto en vanguardia de la guerra contra el EI? Han cogido las armas, organizado protestas y advertido al mundo de la amenaza que representa el grupo terrorista islamista. Una razón por la que luchan es que las mujeres tienen más que perder que los demás.

Un reciente informe de la organización Human Rights Watch, del que El Medio se hizo eco, denuncia los secuestros, los matrimonios forzados, las violaciones y la trata que los terroristas del EI llevan a cabo con las mujeres de otras confesiones, especialmente con las yazidíes.

En este reportaje para CNN, Salma Abdelaziz explica la raíz teológica que los terroristas del califato aducen como justificación de su conducta en el último número de su publicación digital en inglés, Dabiq.

(…) el EI justifica el secuestro de mujeres como esclavas sexuales citando la teología islámica, una interpretación que es rechazada ampliamente por el mundo musulmán como una perversión del islam.

“Debe recordarse que la esclavitud de las familias de los kufar –los ‘infieles’– y la toma de sus mujeres como concubinas es un aspecto firmemente establecido en la sharia o ley islámica”, dice su grupo en la revista online [‘Dabiq’]. El título del artículo resume el punto de vista del EI: “El resurgimiento de la esclavitud antes de la Hora” –en referencia al día del Juicio Final.

El cuarto número de la revista digital en lengua inglesa del grupo, llamada ‘Dabiq’, dice que los miembros femeninos de la secta yazidí, una minoría étnica kurda que vive principalmente en Irak, pueden ser legítimamente capturados y forzados a ser concubinas o esclavas sexuales.

El último número de la revista online del EI lleva en portada el Vaticano, cuya conquista se ha convertido en uno de sus objetivos máximos. Así quedarían cumplidas las profecías que vaticinan la conquista del mundo entero por los musulmanes.

El nuevo número de la revista online en inglés del Estado Islámico, ‘Dabiq’, ya ha salido y muestra al Vaticano en su portada, con una bandera negra con caracteres arábigos ondeando en el obelisco de la Plaza de San Pedro.

(…)

El extenso artículo [dedicado al tema] hace un llamamiento a los aspirantes a yihadistas a atacar a la Iglesia y a los seguidores de la fe cristiana católica. La organización islamista afirma que algún día conquistará Roma, y amenaza con “romper las cruces” de los infieles y comerciar con sus mujeres.

Musharraf Zaidi hace en las páginas del New York Times un recorrido por las fallas del sistema público paquistaní de enseñanza, que vienen de mucho antes de que los talibanes dispararan a Malala Yusafzai por reivindicar la escolarización de las niñas. Más de la mitad de los menores pakistaníes no asisten habitualmente a la escuela.

Aunque todos estamos disgustados por la violencia, misoginia y extremismo de los atacantes de Malala, la indignación no debe impedirnos reconocer a los verdaderos villanos.

Después de todo, no fue el Talibán quién incluyó en el currículum escolar materias que arrinconan la aritmética y la razón y, con ello, las perspectivas para el pluralismo en el país. No fue el Talibán el que construyó escuelas sin paredes, agua corriente y cuartos de baño. Eso es legado de la burocracia corrupta y los políticos caciquiles durante los regímenes democráticos y militares. Y tampoco fue el Talibán el que contrató a miles de maestros no cualificados. Eso es legado del reparto masivo de favores políticos por parte de los partidos.

El Talibán disparó a Malala, pero antes el Estado había fracasado estrepitosamente.