La Librería

'Mezek', la historia de los mahals

Por Eli Cohen 

mezek_Snapseed
"El cómic muestra, a través del drama personal de Bjorn, un piloto sueco contratado por el Ejército de Israel para vencer en la 'batalla del cielo' contra los países árabes, cómo era el día a día de mahals y mercenarios en la guerra""Nada es blanco o negro en Mezek: la escala de grises es la que domina, como sucede en la historia del Israel contemporáneo"

A raíz del artículo en el que hablábamos de los orígenes de la supremacía aérea de Israel en Oriente Medio, decidí indagar más sobre la historia de los mahals, los voluntarios que acudieron a luchar en 1948 del lado de Israel contra ocho ejércitos árabes, y, por recomendación de un amigo, me topé con una auténtica joya: Mezek, un cómic de los franceses Yann y André Julliard, autores de renombradas obras como El Gran Duque y Pluma al viento, respectivamente.

Mezek encierra una gran historia (en palabras de Josep Pla, “uno de los acontecimientos más extraordinarios de la historia”): el nacimiento del Estado de Israel.

La trama comienza con la Guerra de la Independencia ya en curso, en junio de 1948. El recién nacido Estado de Israel, acosado desde todos los frentes, sólo cuenta con tres pilotos y 25 aviones. Por ello, miles de voluntarios judíos y no judíos de todo el mundo, los llamados mahals, acuden a la llamada de ayuda del joven país; sin embargo, Israel recurre también a mercenarios; alguno de ellos, como nuestro protagonista, Bjorn, con oscuros orígenes.

El cómic muestra, a través del drama personal de Bjorn, un piloto sueco contratado por el Ejército de Israel para vencer en la batalla del cielo contra los países árabes, cómo era el día a día de mahals y mercenarios en la guerra: dónde vivían, dónde iban a divertirse, cuáles eran sus dilemas, cómo se relacionaban con los israelíes… unas viñetas que constituyen un documento excepcional para entender el fenómeno de los mahals, el de los menos conocidos mercenarios y el de los israelíes que sabían que si perdían esa guerra, sería el fin.

Bjorn, al igual que los demás combatientes, se juega a diario la vida pilotando un Mezek (apodo que les pusieron a los aviones checos Avia S199, imitación de los Messerschmitt alemanes de la Segunda Guerra Mundial), y ve cómo muchos de sus compañeros caen no sólo bajo el fuego enemigo, sino también debido a los continuos defectos de los aparatos checos. Israel estaba sometido a un bloqueo de armamento, y la dificultad de obtener aviones mejores propició que los israelíes desarrollaran estrategias de lo más ingenioso para poder ganar la guerra.

Así, en Mezek se nos narra, por boca de otra mahal, la piloto británica Jackie, la operación llevada a cabo por Emmanuel Zur, el agente israelí que consiguió burlar el bloqueo y llevar tres bombarderos B-17 desde Inglaterra a Israel. Zur, perseguido por Scotland Yard, creó una productora de cine llamada Alshert (que en hebreo significa “anónimo”), y anunció el rodaje de una película en homenaje a los pilotos neozelandeses del escuadrón 488. Compró focos, cámaras, proyectores y alquiló un pequeño aeródromo para rodar la escena inicial de la película, en la cual tres B-17 despegaban ante la atenta mirada de los periodistas… para no regresar jamás.

El cómic cuenta con una ambientación inmejorable; además, diálogos e historia están ampliamente documentados. El dibujo transmite la calidez desértica de los parajes donde los mahals luchaban y caían –contra sirios y egipcios, principalmente–, y recrea fielmente las calles de ese Israel de los primeros días, donde, en el momento más inesperado, la aviación del rey Faruk podía cruzar el cielo para bombardear las ciudades.

Mezek transcurre, sobre todo, durante el verdadero nacimiento de Israel como Estado moderno: con el hundimiento del Altalena, del que ya tratamos, y donde también comentamos la negativa de muchos mahals a cumplir las órdenes del mismísimo Ben Gurión de bombardear el barco. El fin de las batallas políticas internas de Israel constituye el hecho fundante del país y en este cómic, a través de los ojos de Bjorn, somos testigos del mismo.

No obstante, nada es blanco o negro en Mezek: la escala de grises es la que domina, como sucede en la historia del Israel contemporáneo. Bjorn es fiel reflejo de ello: sus romances durante la guerra y su oscuro secreto, que será desvelado al final, representan las contradicciones en medio de las que tuvo que nacer el Estado de Israel.