Revista de Prensa

Medio millón de sirios pueden morir de hambre

 

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Los responsables del programa de ayuda humanitaria de la ONU han trasladado al Consejo de Seguridad su preocupación por la situación en la que se encuentran los habitantes de las localidades asediadas por los bandos en conflicto, que han pasado de 15 a 18 en las últimas semanas.

En estos momentos hay 4,6 millones de civiles viviendo en zonas cercadas o de difícil acceso y medio millón de ellos está en serio riesgo de morir de inanición.

La petición se produce durante la primera gira del presidente iraní Hasán Ruhaní a Europa, para establecer lazos comerciales tras el acuerdo nuclear. París quiere que la UE castigue a Teherán por sus recientes pruebas con misiles balísticos y le imponga nuevas sanciones, una petición que tiene que ser estudiada ahora por el resto de países miembros.

El presidente iraní se defiende así de las críticas recibidas, aunque ha agradecido la medida: “Sé que los italianos son muy hospitalarios e intentan hacer de todo para que uno se encuentre a gusto. Les doy las gracias por ello”.

El presidente iraní, Hasán Ruhaní, insistió en que «no pidió nada», ni habló al respecto con las autoridades italianas. Varios medios de comunicación italianos lo calificaron de «exceso de celo» y señalan como culpable de la oficina encargada del protocolo durante las visitas de dignatarios extranjeros.

Un informe de la organización internacional sobre el conflicto que vive el país detalla al menos 119 acciones militares de la coalición suní que pueden constituir «violaciones de las leyes humanitarias internacionales», al estar dirigidas expresamente contra objetivos civiles.

Los expertos de la ONU afirman que las violaciones de la coalición liderada por Arabia Saudí se han llevado acabo de manera «amplia y sistemática», lo que podría constituir un crimen contra la humanidad.

El ataque terrorista ha tenido lugar en la península del Sinaí, en las afueras de la ciudad de El Arish, cuando al paso de un vehículo blindado estalló una bomba. Los explosivos fueron colocados por yihadistas, que aún no han sido identificados, y que detonaron el artefacto de forma remota.