Revista de Prensa

Manuales escolares iraníes: el discurso del odio

 

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ACOM, organización que promueve las relaciones entre España e Israel, se hace eco de un informe elaborado por el profesor Eldad Pardo, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el que ha vertido el resultado de 10 años de estudio de los libros de texto de Irán.

Los iraníes son educados en el odio a Occidente y en una visión histórica de carácter apocalíptico ensalzadora de la guerra santa.

Según el profesor Pardo, “Irán ha creado un plan de estudios bélico para preparar a toda una generación de cara a la guerra global, una visión basada en la doctrina del martirio colectivo auspiciada por Jomeini”.

La batalla entre la nueva civilización islámica (iraní) y la occidental es proyectada como una polarización integral de combate entre “el bien” y “el mal”, siendo librada a escala mundial. Los libros de texto preparan al pueblo iraní para un constante estado de emergencia, una movilización permanente para fomentar revoluciones islámicas en todo el mundo.

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Los libros de texto escolares iraníes reflejan la estrategia inequívoca del régimen iraní. Esos libros son el vivo relato de las intenciones genocidas de Irán, mucho más que todos los discursos, entrevistas y conversaciones diplomáticas realizadas por el canciller Rouhani Zarif en su persuasión a Occidente de alcanzar un pacto atómico. Como el propio Corán recoge, el arte de la Taqiyya ensalza el doble discurso y el acuerdo basado en el engaño si el fin último es proteger a los “creyentes” de los “infieles”. Cualquier condición pactada debe ser abolida cuando el equilibrio de poder cambie a favor. Esa habilidad la juegan especialmente bien los sátrapas de Irán. Y lo ponen sobre negro sobre blanco en los libros de texto.

Ramón Mestre critica en El Nuevo Herald de Miami el discurso triunfalista de la Casa Blanca cuando comenzaron los bombardeos contra el Estado Islámico, que finalmente ha sido desmontado por la realidad. El grupo terrorista islamista sigue expandiéndose en Irak y Siria y ha tomado en las últimas semanas enclaves importantes. La inoperancia del Ejército iraquí y la presencia cada vez más activa de las tropas iraníes, las únicas junto con los kurdos en el norte capaces de detener a los terroristas, son elementos con los que Washington tendrá que contar de cara a un cada vez más complicado futuro. 

La brutal incapacidad de este ejército entrenado y equipado por los Estados Unidos a un costo de miles de millones de dólares presenta uno de los dilemas mayores para Estados Unidos en Mesopotamia y para la deficiente estrategia obamista en la guerra contra ISIS. ¿Por qué? Porque para derrotar a ISIS en el sur de Irak (en el norte luchan contra ISIS, con valor y eficacia, los kurdos, los cuales le han ido arrebatando territorio al estado islámico gracias al apoyo de los bombardeos estadounidenses) Estados Unidos está obligado a contar con unas milicias chiitas que responden a Irán. Son los únicos soldados confiables que tiene el Irak chiita. Detuvieron el avance de ISIS hacia Bagdad y hacia las ciudades sagradas chiitas y derrotaron al estado islámico en Tikrit. Sus jefes son oficiales iraníes e iraquíes entrenados por Irán. En estos momentos los primeros contingentes del al-Hashd al-Shaabi (la “Movilización Popular) se están congregando en la base militar de Habbaniyah, situada 20 millas al este de Ramadi. La mayoría pertenecen a Hashd y la milicia Badr, las bandas paramilitares más poderosas. Se preparan para lo que Washington y Bagdad esperan sea una “ofensiva relámpago” para retomar la ciudad.

Washington insiste en que los milicianos estén bajo el mando del gobierno de Irak, una exigencia risible, al igual que la pretensión estadounidense de limitar al máximo la influencia de Irán en Irak. Es demasiado tarde. Para derrotar a ISIS, Estados Unidos está condenado a una alianza con Irán y con lo que queda del régimen de Al-Assad. Está condenado, por mucho que pretenda disfrazarlo la barata propaganda triunfalista de la Casa Blanca.

Natalia Sancha explica en el argentino La Nación la importancia que los terroristas del Estado Islámico conceden a las redes sociales, sobre todo a Twitter, donde sus seguidores se cuentan por decenas de miles. Internet es un vehículo económico y muy efectivo para difundir propaganda, y el grupo terrorista está dispuesto a aprovechar todas las ventajas que le ofrece. 

La extensión del uso de Twitter entre seguidores de EI –un reciente estudio del Instituto Brookings cifra en 46.000 el número de usuarios jihadistas en Twitter– llevó a la empresa a cancelar miles de cuentas. La iniciativa le costó a su fundador, Jack Dorsey, amenazas de muerte. De poco ha servido. Los usuarios vuelven a abrir sus cuentas y usan las de otros simpatizantes para dar a conocer sus nuevas coordenadas.

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Si bien para los árabes se antoja más fácil acceder a las redes de pasadores ilegales, la maquinaria de propaganda de EI no escatima recursos para atraer a jihadistas europeos. Según Brookings, uno de cada cinco seguidores de EI usa el inglés y el 75%, el árabe para comunicarse en Internet. Ya son 25.000 los extranjeros que luchan con EI, según un informe presentado a la ONU. De éstos, el 20% se estima que son europeos. Los franceses son el grupo mayoritario, con 1.600 jihadistas. “Hubo un freno en la llegada de nuevos combatientes extranjeros, pero después de Palmira y Ramadi se espera que muchos más se sumen”, opina Romain Caillet, experto francés en jihadismo.

¿Está enviando Turquía armas a los yihadistas sirios?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado al periodista que ha publicado las imágenes de una posible entrega de armas de las autoridades turcas a grupos terroristas sirios con hacerle pagar “un alto precio”. Las imágenes han suido publicadas por el diario Cumhuriyet, secularista y próximo a los partidos opositores a Erdogan. En ellas se ve a hombres uniformados abriendo cajas de medicinas que en realidad contienen armamento y proyectiles. Los camiones con ese cargamento son recogidos por otras personas en traje civil que podrían pertenecer a grupos islamistas sirios contrarios a Bashar al Asad. 

La fiscalía ha pedido que el video publicado por ‘Cumhuriyet’ sea retirado de sus sitios web por una cuestión de seguridad nacional, de acuerdo con la agencia semioficial Anadolu. De acuerdo con el fallo del tribunal, si el video no es retirado de las páginas web, el acceso a ellas podría ser bloqueado. El enlace a esta historia ya ha sido desactivado. Hay un informe reservado de la agencia reguladora de medios de comunicación sobre la investigación de los camiones de la Inteligencia turca.

Aunque la revelación de estas imágenes es algo nuevo, los medios favorables a la oposición (…) han acusado repetidamente al Partido de Justicia y Desarrollo, actualmente en el poder, y al Servicio de Inteligencia de Turquía de enviar armas a los grupos yihadistas que combaten en Siria, calificando este hecho de un acto delictivo con serias consecuencias.