Contextos

Los sirios crean una zona de exclusión aérea sobre Alepo

Por Haid Haid 

Niños de Alepo hacen el signo de la victoria ante una 'zona de exclusión aérea' artesanal.
"Esa zona de exclusión aérea tiene un sentido simbólico, más que capacidad real de frenar la potencia de fuego aéreo del régimen, y para qué hablar de la de los rusos. Sin embargo, muestra la resistencia y creatividad de los sirios a la hora de cambiar sus propias circunstancias. También demuestra lo importante que es una zona de exclusión aérea para la protección de los civiles. Y subraya la magnitud de la catástrofe humanitaria que se cernirá sobre Alepo si se permite que Asad cerque y mate de hambre a miles de civiles"

El domingo 31 de julio se creó una zona de exclusión aérea en Alepo, según han informado activistas sirios. Pero no una zona de exclusión aérea convencional, pues no vino determinada por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ni fue impuesta por superpotencia alguna. Fueron los habitantes de la propia Alepo los que la crearon, como apoyo a una importante ofensiva lanzada por Jaish al Fatah, una coalición de grupos rebeldes, para romper el cerco del régimen de Asad a las zonas de la ciudad controladas por los rebeldes.

Esta contraofensiva se produjo días después de que las fuerzas progubernamentales lograsen cortar la carretera de Castello, la única vía de salida y entrada a las zonas controladas por la oposición en Alepo.

Se calcula que hay unas 300.000 personas cercadas en Alepo, lo que ha provocado una espiral ascendente en los precios de los alimentos, a causa de la escasez, en los barrios de la oposición. El uso de la fuerza aérea ha sido el as en la manga de Asad en todo el conflicto, y cobró más importancia después de que Rusia interviniera en defensa del régimen de Damasco, a partir de septiembre de 2015. Para contrarrestar esta desventaja, la ofensiva rebelde se acompañó de peticiones a los civiles de que crearan sus propias zonas de exclusión aérea quemando neumáticos: la idea es generar grandes nubes de humo negro que dificulten la visión desde los aviones y limiten la influencia de estos.

Alepo es actualmente la segunda ciudad de Siria, y antaño fue el motor económico del país. Su área rural es un bastión rebelde, y una de sus principales vías de suministro. Desde mediados de 2012, la ciudad ha estado dividida en una zona gubernamental y otra rebelde –oeste y este, respectivamente–. El frente se mantuvo estático todo este tiempo; sin embargo, esta circunstancia cambió hace poco, cuando el régimen logró rodear a los grupos de la oposición avanzando alrededor de la ciudad. No se ha podido hacer llegar alimentos, medicinas o ayuda humanitaria a la población del territorio en manos de los rebeldes desde hace varias semanas, por la intensidad de los combates. La toma de Alepo podría constituir un punto de inflexión en el conflicto, ya que permitiría a Asad proyectar su poder más allá de sus plazas fuertes y destruir cualquier esperanza diplomática que pueda quedar de una salida política negociada al conflicto.

Los activistas sirios han estado difundiendo profusamente imágenes y vídeos de los neumáticos en llamas en las redes sociales desde el comienzo de la ofensiva para romper el asedio de Alepo. «La comunidad internacional ha ignorado nuestras peticiones de una zona de exclusión aérea para proteger a los civiles de las bombas de barril y demás ataques aéreos indiscriminados. Por lo tanto, los sirios hemos decidido protegernos por nuestra cuenta estableciendo nuestra propia zona de exclusión aérea”, declaró Maher al Ahmed, activista de Alepo. Aunque los que están en el terreno no tienen claro hasta qué punto es útil el humo generado por la quema de neumáticos para reducir la visibilidad de los aviones, siguen con las quemas como acto de resistencia. «No sabemos realmente si puede ser útil quemar neumáticos para detener los ataques aéreos y las bombas de barril. Nos dimos cuenta de que, cuando hay tormenta o niebla, el número de bombardeos se reduce bastante, así que pensamos que si creábamos el suficiente humo obtendríamos los mismos resultados. Pero, ayude o no, es lo único que nos queda para intentar reducir el riesgo de ataques”, declaró Mohamed Rashed, residente en la asediada zona oriental de Alepo.

Activistas locales e internacionales han apoyado dichos actos de resistencia, a pesar de su referida dudosa eficacia. Algunos han expresado su asombro por la creatividad de los sirios para mantener su resistencia pacífica. “Pese a la guerra y las atrocidades, el pueblo sirio no ha perdido la fe en sí mismo y en su capacidad para cambiar las circunstancias. Están trabajando colectivamente para generar una nube gigante de humo y crear así su propia zona de exclusión aérea. No deja de sorprenderme su fuerza de voluntad y su ingenio”, afirmó Nohad Riad, activista sirio afincado en Turquía. También, ya digo, han apoyado dicha práctica activistas internacionales. «Los neumáticos quemados están salvando vidas que los miles de millones de dólares gastados en la ‘guerra en Siria’ se niegan a salvar. Los habitantes de la ciudad están quemando neumáticos para provocar humo y que los aviones no puedan ver los hospitales, los colegios y las casas contra los que querrían apuntar. Una vez más, los sirios son abandonados a su suerte”, ha escrito Anna Nolan, miembro de The Syria Campaign.

Esta táctica de resistencia se ha popularizado no sólo en Alepo, también en sus áreas rurales, especialmente en las que han sufrido recientemente un aumento del número de bombardeos. Mi localidad natal, Atarib, ha sido testigo recientemente de un repunte de los ataques, que han matado a al menos 80 personas. Sólo el 24 de julio la ciudad fue golpeada por más de 30 bombardeos en menos de una hora, y todos se dirigieron contra civiles e instalaciones civiles. El centro de medios de Atarib publicó el domingo 31 de julio una imagen del cielo de la ciudad lleno de humo después de que ese mismo día se registraran tres ataques. “Sabemos que a la gente de otras partes no le importa nuestra protección, y por lo tanto hacemos todo lo que podemos para sobrevivir y proteger a nuestros seres queridos. Esperemos que quemando neumáticos podamos detener los ataques de Asad”, dijo Abdula Brahim, activista de Atarib. También se han quemado neumáticos en otros pueblos y ciudades como muestra de solidaridad con Alepo. «Nos sentimos impotentes ante lo que está ocurriendo en Alepo, con su población asediada. Quemar neumáticos nos hace sentir que contribuimos a la protección de los civiles en Alepo. Ojalá que lo que estamos haciendo les sirva de ayuda», dijo Rami al Ahmed, activista del norte de Siria.

Esa zona de exclusión aérea tiene un sentido simbólico, más que capacidad real de frenar la potencia de fuego aéreo del régimen, y para qué hablar de la de los rusos. Sin embargo, muestra la resistencia y creatividad de los sirios a la hora de cambiar sus propias circunstancias. También demuestra lo importante que es una zona de exclusión aérea para la protección de los civiles. Y subraya la magnitud de la catástrofe humanitaria que se cernirá sobre Alepo si se permite que Asad cerque y mate de hambre a miles de civiles.

© Versión original (en inglés): NOW
© Versión en español: Revista El Medio