Revista de Prensa

Los saudíes inventaron el terrorismo islámico. ¿Acabarán con él?

 

Bandera de Arabia Saudí.

El analista Jeff Dunetz cree que la oleada reformista que parece estar produciéndose en Arabia Saudí puede contribuir significativamente a la derrota del terrorismo.

Los terroristas islamistas radicales que tratan de destruir Occidente tienen sus raíces en el wahabismo, modalidad islámica originalmente practicada en Arabia Saudí y esparcida por el mundo por la familia real saudí. Pero el pasado día 25 el príncipe heredero, Mohamed ben Salman, se dirigió a la Coalición Militar Islámica contra el Terrorismo, del Consejo de Ministros de Defensa, con un discurso en el que, entre otras cosas, dijo: “La mayor amenaza procedente del terrorismo y el extremismo no es sólo el asesinato de gente inocente y la difusión del odio, sino el mancillamiento de la reputación de nuestra religión y la distorsión de nuestras creencias”.

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Si las palabras del príncipe heredero (…) se acompañan de hechos, Arabia Saudí, el país que contribuyó al nacimiento del terrorismo islámico y esparció la teología [wahabista] por todo el mundo, (…) también será reconocido como el país que llevó el flagelo del terrorismo a la muerte.

Eso es lo que cree el activista pro derechos humanos Karim Abdian Bani Said, que traza varios paralelismos entre los días finales de la URSS y el momento presente de la República Islámica y llama a la unidad de las fuerzas opositoras al régimen de los ayatolás.

En los días finales de la Unión Soviética, los de Gorbachov, el régimen estaba en el cénit de su seguridad y bienestar político. Tenía armas nucleares y disfrutaba de [abundantes] recursos humanos y naturales, así como de [notables] capacidades políticas y diplomáticas. Todo eso se evaporó enseguida y la Unión Soviética se convirtió en memoria del pasado. El Irán de hoy está viviendo la misma experiencia.

Pese a lo que se dice en los medios iraníes de que Teherán está en el ápice de su poderío militar y político, hay grandes signos que apuntan a una corrupción rampante en el aparato estatal. Hay también un notable declive moral en la sociedad, con más de un millón [sic] de prostitutas en la capital, lo que es signo de hasta dónde puede llegar uno para dejar atrás la pobreza.

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El auge del sentimiento nacionalista entre las minorías no persas ha provocado pánico entre la clase política persa, a izquierda y derecha, dentro y fuera del país, y tanto entre los progresistas como entre el aparato de inteligencia. Todos ellos están unidos contra las aspiraciones de los pueblos oprimidos en Irán. Esas minorías han sido etiquetadas como traidoras o separatistas simplemente por demandar igualdad y el fin de la discriminación contra ellas.

El periodista saudí Abdulramán al Rashid comenta las declaraciones del príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salman, en las que comparaba al líder supremo de Irán, Alí Jamenei, con Hitler, y se muestra de acuerdo con la comparación.

Creo que lo que quería decir el príncipe heredero es que Jamenei es un líder que comanda un régimen expansionista e ideológico que ni siquiera pestañea al llevar la muerte a cientos de miles de personas, o al ayudar a otros a hacerlo.

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La mayoría de las disputas [de los países] del Golfo con la República de Irán son solucionables, pero el régimen político iraní no quiere buscar soluciones, dado que su Estado ha sido establecido sobre la base de un proyecto expansionista militarista y sectario que recuerda al del ISIS (…)

Ese era el sueño de Hitler. El proyecto jomeinista de Irán es como el de la Alemania nazi: no concede valor alguno a la vida de las gentes (…)