Revista de Prensa

Los planes de Erdogan para convertirse en dictador

 

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

Michael Daventry escribe en Daily Telegraph británico una columna en la que arremete contra los planes del presidente turco y su partido, el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), para cambiar el régimen parlamentario actual y llevar el país hacia un sistema presidencialista de carácter autoritario.

[La reforma constitucional propuesta] acaba con el centenario papel del primer ministro y transfiere sus funciones al presidente. Despoja a los diputados turcos de su deber de controlar al Ejecutivo y elimina el voto de confianza necesario para que el Gobierno tome posesión. Otorga a la Presidencia nuevos poderes para nombrar directamente a una amplia gama de funcionarios públicos: ministros del Gabinete, gobernadores provinciales y jueces de los altos tribunales.

En pocas palabras, los planes del Gobierno (…) están diseñados para fortalecer al individuo a costa de lo colectivo. Poderes y obligaciones que están actualmente distribuidos entre el primer ministro, el Gabinete y los jueces supremos se redirigen hacia un solo hombre.

El AKP dice que la legislación propuesta proporcionará un líder sólido para generar la estabilidad que ansía el pueblo turco. (…) Ese mensaje tiene un potente atractivo en un país como Turquía, sacudido por la agitación política, la necesidad de atender a millones de refugiados sirios y los persistentes ataques terroristas, que han matado de media a una persona diaria en los últimos dieciocho meses. Pero es difícil argumentar que el sistema no está siendo diseñado específicamente para Erdogan, especialmente porque elimina los pocos controles que quedan a su poder.

El posible traslado de la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén ha desatado la reacción histérica de los líderes palestinos, que podría traducirse en acciones terroristas contra intereses norteamericanos. Ahora bien, señala el analista israelí Reuven Berko, se trata de amenazas vacías porque los palestinos ya no gozan del favor incondicional de los Estados árabes.

Hasta hace poco, los palestinos estaban eufóricos. Evitaron negociaciones directas y apostaron por la presión internacional para que derrotara a Israel en su nombre. Pero el terrorismo islámico y la sucesión de acontecimientos desde la Primavera Árabe han traído un cambio (…) en la tendencia global de sumisión a los palestinos (…) La escalada de amenazas palestinas contra el presidente estadounidense Donald Trump incluye ahora amenazas de terrorismo y ataques contra intereses y embajadas americanos.

(…)

Durante años, los Estados árabes utilizaron a los palestinos como instrumento al servicio de sus propios intereses. Ahora, los palestinos están amenazando con utilizar a los Estados árabes contra EEUU, pero eso son amenazas vacías. Los palestinos saben que los Estados del Golfo, que se enfrentan a amenazas domésticas, confían en un acuerdo en Siria y necesitan desesperadamente la protección americana frente a Irán, no se dejarán utilizar. Los Estados del Golfo no se arriesgarán a enfrentarse a Trump ni mirarán hacia otro lado si se producen acciones contra intereses americanos en sus dominios.

Así titula el analista saudí Mshari al Zaydi su más reciente columna, en la que utiliza los detalles de una operación antiterrorista contra el Estado Islámico en Riad para ponerla como ejemplo para los demás países de la región.

Lo que es digno de mención en las palabras de Atiyah [Basam Attiyah, ministro del Interior saudí] es que los responsables saudíes de seguridad han advertido y combatido las crecientes actividades del Estado Islámico en el país durante los últimos 28 meses. (…)

(…)

La batalla continúa y las amenazas persisten, como Atiyah puso de manifiesto. Eliminar el terrorismo islamista no es tarea fácil, y el ministro saudí del Interior está haciendo lo que debe hacerse, por ejemplo, permanecer vigilante y desarticular células terroristas.