Revista de Prensa

Los peligros de un Pakistán islamista

 

Bandera de Pakistán.

El exembajador de EEUU en la ONU John Bolton alerta de la amenaza global que representaría un Pakistán en manos de elementos islamistas, habida cuenta de que cuenta con un notable arsenal atómico. Bolton urge a Washington a que ponga ante sus responsabilidades a… Pekín.

Ejercer demasiada presión sobre Pakistán entraña el riesgo de desestabilizar aún más el ya volátil país [y ponerlo] en manos de los islamistas radicales domésticos, que cada día que pasa se hacen más fuertes.

Peter Tomsen, un experto regional que trabajó para el Departamento de Estado, describió una vez al paquistaní como el único régimen del mundo (…) compuesto de pirómanos y bomberos; a menudo son la misma gente, que cambia de función al albur de las circunstancias.

(…) Lo que necesita el presidente Trump es un componente chino para su (…) política surasiática, hacer que Pekín se haga responsable de las fechorías que han contribuido a crear los actuales peligros estratégicos.

(…) China tiene una responsabilidad primigenia en que Pakistán y Corea del Norte posean armas nucleares y misiles balísticos. (…) En ambos casos, China ha despreciado temerariamente los riesgos de la proliferación y violado sus obligaciones para con el Tratado de No Proliferación Nuclear.

(…)

(…) EEUU puede usar su influencia para inducir a China a sumarse a la comunidad internacional en los reclamos a Pakistán para que rompa con los terroristas y clausure sus santuarios. La Administración Trump debería dejar claro a Pekín que habrá de asumir las consecuencia [si no lo hace].

El analista israelí Avi Issacharoff analiza la situación en Oriente Medio y advierte del tremendo poder que está acumulando la República Islámica, a la que tanto EEUU como Rusia –denuncia– están consintiendo convertirse en la nueva superpotencia regional.

La presencia de fuerzas chiíes en la frontera [norte de Israel], sean de Hezbolá o bien de otras milicias respaldadas por Irán, junto con el empeño iraní de llevar armas [al Líbano] que cambiarían las reglas del juego, indica que la época de calma de la que Israel disfruta [en el norte] desde el verano de 2006 [es decir, desde su última guerra con Hezbolá] está próxima a su fin.

(…)

Teherán está invirtiendo ingentes recursos en convertir Siria en una provincia iraní, mientras que EEUU y Rusia han decidido ignorar este desarrollo que cambiará la región [por completo].

Realmente, los rusos son los únicos que podrían cambiar las cosas. Pero no tienen la menor intención de hacerlo.

(…)

El presupuesto del Ejército iraní es ahora de 23.000 millones de dólares, y la Guardia Revolucionaria ha visto crecer el suyo en un 40% con respecto al año pasado.

Sin el levantamiento de las sanciones [contra Irán por su programa nuclear], ¿podría Teherán haber siquiera soñado en erigir un nuevo Imperio Persa desde el Yemen hasta el Líbano, pasando por Irak y Siria?

Es la acusación que lanza el libio Yibril al Abidi en las páginas saudíes de Al Arabiya, donde también critica la contemporización de las superpotencias con Doha.

Mediante una red de organizaciones terroristas, el régimen catarí ha financiado las milicias separatistas azawad en Mali y posibilitado la adquisición de fondos y armas a extremistas vinculados a Al Qaeda.

Qatar no ha dejado de exportar terrorismo al Chad sino que, como el ISIS, también lo ha esparcido por el Cuerno de África apoyando a grupos militantes somalíes con dinero y armas. (…)

El régimen de Doha se ha injerido claramente en los asuntos del continente americano, pero hay complacencia [hacia aquél] entre las superpotencias cuando se trata de emprender acciones contundentes ante el peligroso juego catarí.