Contextos

Los líderes palestinos, empeñados en prolongar el sufrimiento de los gazatíes

Por Jaled Abu Toameh 

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"No es la primera vez –y probablemente no será la última– que los líderes de la AP prefieren mentir sobre Israel y EEUU antes que darles una pizca del reconocimiento que merecen por su continuo empeño en ayudar a los gazatíes. La próxima vez que alguien hable de las duras circunstancias de Gaza, el mundo tendrá que asumir que quienes se empeñan en bloquear la ayuda a los gazatíes son los líderes palestinos"

Mientras Israel sigue estudiando formas de mejorar las condiciones de vida de los palestinos de Gaza, los líderes de la Autoridad Palestina (AP) insisten en sabotear los intereses de su propio pueblo y se oponen a la construcción de un nuevo hospital en la Franja, gobernada por Hamás. También están en contra de un plan israelí para construir un puerto artificial frente a la costa gazatí.

En otras palabras: la AP se opone a todo lo que pueda aliviar el sufrimiento de su pueblo.

¿Por qué? Porque odia a sus rivales de Hamás hasta el punto de castigar a los gazatíes con sanciones económicas que incluyen el recorte de fondos destinados a miles de funcionarios y de familias necesitadas. Además, la AP se opone frontalmente a cualquier plan para ayudar a los gazatíes que involucre a Israel y a EEUU. Para la AP, cualquier cosa buena que provenga de Israel o de EEUU es en realidad mala, mero fruto de una vasta conspiración contra los palestinos.

En Gaza se está construyendo un hospital de campaña con ayuda de Friendship, una ONG estadounidense, y financiado parcialmente por Qatar. Se está levantando cerca de la frontera con Israel, y proporcionará servicios médicos a miles de palestinos de la Franja. Se cree que su construcción es fruto de los acuerdos de alto el fuego alcanzados entre Israel y Hamás este mismo año bajo los auspicios de Egipto y Naciones Unidas.

Pero, ya digo, la AP se ha manifestado en contra. Algunos de sus líderes sostienen que la construcción del hospital forma parte de una “conspiración” de Israel y EEUU para que los palestinos aprueben el plan para la paz en Oriente Medio –aún por anunciar– del presidente Donald J. Trump, también conocido como el Acuerdo del Siglo. Ni que decir tiene, la AP no está ofreciendo ninguna alternativa a los palestinos de Gaza, que necesitan desesperadamente una atención médica decente. 

Fatah, la facción comandada por el presidente Abás que gobierna la Margen Occidental, afirmó en un comunicado que el hospital es en realidad una “base militar” estadounidense y que Hamás comete “un crimen contra la causa y el pueblo palestinos” al acceder a su construcción. Asimismo, aseguró que el hospital forma parte del Acuerdo del Siglo de Trump, que pretende “acabar con la causa palestina”. Según Fatah, Hamás está “dispuesta a hacer lo que sea para ganarse el reconocimiento de Israel y EEUU”.

La ministra de Sanidad de la AP, Mai Alkaila, calificó el hospital de “proyecto sospechoso vinculado a un programa político [estadounidense], concretamente al Acuerdo del Siglo, que rechazan todos los palestinos”. “Si los políticos estadounidenses quieren ayudar a nuestro pueblo en Gaza, tienen que detener la guerra en la Franja y ayudar a la UNRWA [la agencia de la ONU para los refugiados palestinos]”, añadió. Por cierto, a la UNRWA se la ha acusado de ayudar a Hamás a disparar cohetes contra Israel.

Mahmud al Habash, hombre de confianza de Abás, también se ha pronunciado sobre la cuestión. “El hospital estadounidense en el norte de la Franja de Gaza no puede ser inocente ni estar motivado por preocupaciones humanitarias”, ha declarado. “[Los palestinos] no pueden creerse que EEUU, que provee armas a Israel y ha reconocido a Jerusalén como la capital de Israel, quiera de repente atender a los enfermos de la Franja”. Habash también cree que el hospital servirá de base israelo-americana.

Ahmed Maidalani, alto cargo de la OLP, dijo que el hospital forma parte de un plan israelo-americano para “crear una entidad política palestina distinta en la Franja de Gaza, tras separarla de la Margen Occidental”. Hamás, advirtió, no tiene derecho a negociar o a firmar acuerdos con ningún país. “La Autoridad Palestina y la OLP son las únicas partes autorizadas a representar a los palestinos”, añadió.

Yamal Nasr, representante de la Unión Democrática Palestina (FIDA), llegó incluso a afirmar que el nuevo hospital servirá como centro de espionaje contra los gazatíes. “Este es un proyecto sospechoso. No puede tener fines humanitarios. En realidad, es una base para recopilar información”.

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El ministro de Defensa israelí, Naftali Bennett, ha ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que elaboren un estudio de viabilidad para la construcción de una isla artificial junto a la costa de Gaza. Según el Canal 12 israelí, Bennett y el jefe del Estado Mayor de las FDI, Aviv Kochavi, se reunieron en fechas recientes y acordaron promover el proyecto de la isla artificial, así como el de la construcción en Gaza de un aeropuerto financiado con fondos internacionales.

Los jerarcas de la AP también se han manifestado contra el puerto en la isla artificial, cuyo objetivo es mejorar las condiciones de vida en Gaza. Se trata de la misma AP que ha condenado a Israel en repetidas ocasiones por imponer un “bloqueo” a la Franja.

En lugar de agradecer la iniciativa israelí, en la AP ven ahí una “conspiración” más contra los palestinos. Husein al Sheij, jefe de la Autoridad General de la AP para los Asuntos Civiles, manifestó:

Las recientes declaraciones de ministros israelíes sobre el puerto de Gaza son una continuación del proyecto de separación que conduce a la creación del Estado de Gaza para liquidar el proyecto del Estado palestino.

El año pasado, los palestinos se manifestaron en la Margen Occidental para protestar por las sanciones impuestas por la AP a Gaza. Los manifestantes, que acusaron a los líderes de la AP de agravar la crisis humanitaria y económica en la Franja, fueron dispersados con violencia por las fuerzas de seguridad de la AP.

Las sanciones incluían el recorte de salarios y ayudas a miles de empleados y familias empobrecidas, la negativa a pagar la electricidad suministrada por Israel a la Franja y denegar a los gazatíes enfermos que recibieran atención médica en hospitales israelíes y egipcios.

Las sanciones, anunciadas por primera vez por Abás en 2017, son al parecer parte de un plan de la AP para debilitar al régimen de Hamás en Gaza. Abás y sus secuaces esperaban que las sanciones espolearan a los palestinos a rebelarse contra Hamás. Sin embargo, no parece que hayan surtido el efecto esperado.

Su fuerte oposición al hospital de campaña y al puerto en la isla artificial demuestra que la AP está decidida a impedir que otras partes ayuden a los dos millones de palestinos residentes en Gaza. Abás y compañía quieren prolongar el sufrimiento de los gazatíes para poder seguir culpando exclusivamente a Israel de la crisis que vive el territorio. Al considerar el hospital un “centro de espionaje”, están asimismo poniendo en peligro la vida de unos voluntarios y un personal médico cuyo único crimen consiste en atender a palestinos enfermos. 

No es la primera vez –y probablemente no será la última– que los líderes de la AP prefieren mentir sobre Israel y EEUU antes que darles una pizca del reconocimiento que merecen por su continuo empeño en ayudar a los gazatíes. La próxima vez que alguien hable de las duras circunstancias de Gaza, el mundo tendrá que asumir que quienes se empeñan en bloquear la ayuda a los gazatíes son los líderes palestinos.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio