Revista de Prensa

Los judíos están en la Tierra de Israel para quedarse

 

ISRAEL BANDERA

Haim Shine arremete en esta pieza contra la idea palestina de convertir los territorios en disputa en Judenrein (libres de judíos) y critica a quienes en Israel pretenden negociar la paz sin tener en cuenta el objetivo último del liderazgo palestino.

Los líderes palestinos –un grupo de terroristas disfrazados– no están interesados en la paz. Buscan tan solo eliminar el Estado judío, incluso las fronteras de 1948. La parlamentaria árabe-israelí Hanín Zoabi (de la Lista Árabe Unida) es la único que ha dicho la verdad palestina: dos Estados, ningún judío. Lamentablemente, algunos parlamentarios de la Unión Sionista están adentrarse en esa senda suicida.

En los esfuerzos para relanzar el proceso de paz, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, tuvo la prudencia de dejar claro que el pueblo judío está en la tierra de Israel para quedarse. Quien ponga como condición previa a un acuerdo de paz la expulsión de la población judía de Judea y Samaria está declarando esencialmente su plan futuro para expulsar a todos los judíos de Israel.

El analista Eyad Abu Shakra abunda en la importancia del control de la populosa capital siria en el destino de la guerra. Bashar al Asad está eliminando minuciosamente cualquier atisbo de oposición en el Gran Damasco, ante la inacción de la ONU y de los participantes en las conversaciones de Ginebra.

Cuando todo el mundo hablaba de la entrada de las tropas turcas en la ciudad siria de Yarablus, en la frontera septentrional, el turbio acuerdo en el Gran Damasco se aproximaba a su culminación. El sufriente suburbio de Daraya estaba siendo entregado a los degolladores del régimen de Bashar al Asad y sus milicias de apoyo en total connivencia internacional bajo la bandera de la ONU y con el total desinterés árabe y mundial.

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Mientras tanto, Rusia e Irán continúan la implantación de sus respectivos planes geopolíticos (…) especialmente en Damasco y sus alrededores, a través de la limpieza étnica, sectaria y religiosa, principalmente contra los árabes suníes, con las bendiciones de EEUU y la comunidad internacional.

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Lo que ha ocurrido en Daraya es extremadamente peligroso porque el destino de Siria se decide en el Gran Damasco (…)

El líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei, ha arremetido contra Arabia Saudí a cuenta del control de la peregrinación anual a La Meca. Para el analista árabe Mshari al Zaidi, sus palabras son una prueba más de que el régimen de Teherán está sufriendo las consecuencias del aislamiento progresivo al que está siendo sometido.

Contrariamente a lo que están haciendo circular Teherán y sus socios en el Líbano, el Yemen e Irak, el régimen iraní está sufriendo las consecuencias de las guerras de Siria e Irak.

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Vale la pena también mencionar que Irán está haciendo frente a un aislamiento legal y político tras la clasificación de Hezbolá como grupo terrorista por los países del Consejo de Cooperación del Golfo, especialmente Arabia Saudí, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, y [por parte de] la Liga Árabe.

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Muchos países árabes y musulmanes (…) han cortado lazos con Irán mientras otros países miran a Teherán también cuidadosamente.

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¿Conclusión? (…) uno debería tener presente que el régimen de Teherán permanece aislado, a pesar del acuerdo nuclear dirigido por la Administración Obama, o, como yo lo llamo, el beso mortal de Obama.