Contextos

Los jóvenes confían en la Primavera Árabe

Por Manuel Llamas 

Uno de los jóvenes que participaron en la 'primavera árabe' egipcia.
"Lejos de centrarse en aspectos puramente económicos, la mayoría piensa que la 'conflictividad social' y la 'falta de democracia' son los principales obstáculos para el avance de la región, mientras decae la percepción del 'conflicto palestino-israelí' como barrera para el progreso""La Primavera Árabe ha aumentado el sentimiento de identidad de los jóvenes, que afirman estar desde entonces 'más orgullosos de ser árabes'"

La inmensa mayoría de la juventud árabe piensa que las revueltas populares que propiciaron, a partir de 2010, la caída del régimen de Ben Alí en Túnez, el de Hosni Mubarak en Egipto y el de Muamar el Gadafi en Libia, así como la convulsión del resto de la zona, traerán prosperidad y desarrollo económico tanto a los países afectados como, en general, al Medio Oriente.

Ésta es una de las principales conclusiones que se desprenden del último Estudio anual sobre la juventud árabe, llevado a cabo por la consultora Asda’a Burson-Marsteller en quince países del Gran Oriente Medio. En concreto, tres de cada cuatro jóvenes árabes (el 74% del total) creen que su vida mejorará en los próximos años gracias a la Primavera Árabe, lo cual da buena muestra del optimismo reinante entre esta capa de la población.

Uno de los aspectos más llamativos de la encuesta es que, lejos de centrarse en aspectos puramente económicos, la mayoría de los jóvenes piensa que la «conflictividad social” (44%) y la “falta de democracia” (43%) son los principales obstáculos para el avance y el crecimiento de la región, mientras decae la percepción del “conflicto palestino-israelí” como barrera para el progreso de la zona (tan sólo el 26% lo cree).

Es decir, entre la juventud árabe parece haber calado el mensaje de que la democracia logrará traer por sí sola un mayor nivel de vida en la región, como si tal desarrollo dependiera directamente del modelo político y no del sistema económico vigente (capitalismo, elevado intervencionismo estatal o comunismo). En este sentido, cabe recordar que Singapur, formalmente una dictadura, encabeza desde hace años los índices internacionales de libertad económica, mientras que Venezuela, en teoría una democracia, suele encontrarse en las últimas posiciones.

Sea como fuere, la única mejora visible que, por el momento, ha traído consigo la Primavera Árabe es una mayor transparencia de los Gobiernos de la región, según el 45% de los jóvenes entrevistados. Sin embargo, se mantiene intacta la percepción acerca de los graves problemas económicos que sufren los países árabes. Así, la primera preocupación de los jóvenes es el “creciente coste de la vida” (62%), por delante del “terrorismo”, los “sucesos de la Primavera Árabe” y el “desempleo”.

Por otro lado, las prioridades de los jóvenes siguen siendo recibir una remuneración adecuada (82%) y tener una casa en propiedad (66%), aunque el 15% de ellos cree que nunca lo conseguirá debido a las dificultades económicas.

Otro datos que llama poderosamente la atención es que, para estos jóvenes que con tan buenos ojos ven a la democracia, Emiratos Árabes Unidos, donde la democracia ni está ni se la espera, sigue siendo considerado el país del mundo más deseado para vivir, con el 31% de las preferencias. Entre los países de fuera de la región, Francia, Alemania y China (otra dictadura), son, por ese orden, los que tienen mejor consideración.

Por otro lado, la Primavera Árabe ha aumentado el sentimiento de identidad de los jóvenes, que afirman (un 87%, nada menos) estar desde entonces “más orgullosos de ser árabes”.

Otro dato sorprendente: el interés por la actualidad de estos jóvenes tan pegados al momento histórico que les ha tocado vivir ha caído un 6% desde (52 a 46%). La televisión es, cada vez más, su principal fuente de noticias (72%, frente al 62% de 2012). La influencia de los medios digitales también crece y ya los sigue un 59%, ocho puntos más que el año pasado. En cambio, los periódicos impresos están experimentando una auténtica sangría de lectores jóvenes: si en 2011 tenían un 62% de seguimiento, ahora sólo pueden exhibir un paupérrimo 24%, por debajo incluso de las redes sociales (28%, con un aumento interanual del 8%). Éstas no sólo crecen, sino que ganan credibilidad, que en cambio pierde la prensa escrita tradicional, en la que sólo confía un 9% (por un 22% de las redes sociales). La televisión sigue siendo el medio más creíble, si bien ha experimentado un fuerte retroceso en sólo un año: del 60 al 49%.

El Estudio anual sobre la juventud árabe aporta otros datos sobre las actitudes y opiniones de los jóvenes árabes de entre 18 y 24 años en un amplio abanico de temas. Quien esté interesado en saber más y sepa inglés, aquí tiene el informe completo.