Contextos

Los jóvenes árabes ya no confían en la democracia

Por Pablo Molina 

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"Cuatro años después de la Primavera Árabe, el impulso democratizador ha perdido gran parte de su pujanza entre las capas más jóvenes de las sociedades mesorientales, precisamente el segmento poblacional que está llamado a liderar los cambios que vayan a tener lugar en los años venideros"

La consultora internacional Burson-Marsteller realiza desde 2008 una encuesta anual dirigida a conocer la visión de los jóvenes árabes respecto al presente y el futuro de Oriente Medio. En el estudio correspondiente a este año, 3.500 chicos y chicas de 16 países árabes han dado su opinión acerca de cuestiones candentes que afectan a su región y su modo de vida. Lo más significativo es el desplome del porcentaje de los que consideran que la democracia funcionará alguna vez en la zona.

A raíz de las revueltas populares conocidas como Primavera Árabe, iniciadas a comienzos de 2011 en Túnez y más tarde extendidas a otros lugares, la juventud de la región saludó con optimismo la posibilidad de que los regímenes locales dieran paso a sistemas democráticos. En los dos años siguientes, el porcentaje de jóvenes que consideraban que la presión popular a favor de la democracia podría traer un cambio positivo a Oriente Medio llegó a situarse en torno al 70% (72% en 2012 y 70% en 2013). Todavía el año pasado, más de la mitad (58%) consideraba que las reformas democráticas mejorarían su forma de vida. Los resultados del estudio de esta edición, en cambio, demuestran una caída muy significativa: solo el 38% cree que la situación en el mundo árabe ha mejorado gracias al impulso democratizador de la Primavera Árabe.

Yemen encabeza la lista de países escépticos acerca de las virtudes de vivir en un sistema de libertades. En el país de los huzis, el 61% de los jóvenes afirma que la democracia nunca funcionará en Oriente Medio. Le siguen Qatar (60%), Arabia Saudí (59%) y Omán (52%). Paradójicamente, la juventud tunecina es también de las más desconfiadas, con un 41% de convencidos de que la democracia no llegará jamás a la región, a pesar de que fue en ese país donde surgieron los primeros movimientos en defensa de las reformas democráticas. Por el contrario, Kuwait, Irak, Libia, Emiratos y Palestina son los lugares donde hay más confianza en la democracia entre la juventud.

Desde 2011, el porcentaje de jóvenes que identifica la carencia de democracia como el principal obstáculo que afronta Oriente Medio se había instalado en torno al 40%. Hoy, sólo un 15% cree que ese sea su mayor problema.

La falta de democracia figura en el noveno lugar en la lista de principales preocupaciones de la juventud árabe, presidida por el auge del Estado Islámico. Tres de cada cuatro jóvenes están preocupados por el crecimiento del grupo terrorista islamista y la amenaza que supone para todos los países de la zona. El terrorismo, el desempleo, el conflicto palestino-israelí, la subida del coste de la vida, la falta de unidad árabe, las protestas civiles y la carencia de un liderazgo político fuerte preocupan más a los jóvenes árabes que vivir bajo un régimen autoritario.

Cuatro años después de la Primavera Árabe, el impulso democratizador ha perdido gran parte de su pujanza entre las capas más jóvenes de las sociedades mesorientales, precisamente el segmento poblacional que está llamado a liderar los cambios que vayan a tener lugar en los años venideros. Este estudio de Burson-Marsteller, por la tendencia preocupante que refleja tras seis años de encuestas, es un nuevo motivo para el pesimismo entre los partidarios de la democratización de Oriente Medio.