Contextos

Los crímenes de Hamás durante la guerra de Gaza

Por Pablo Molina 

Hamás
"Amnistía Internacional denuncia que se perpetraron al menos 23 asesinatos extrajudiciales. El crimen más grave tuvo lugar el 22 de agosto a las puertas de la mezquita de Al Omari: allí, a la vista de centenares de personas, Hamás asesinó a seis hombres considerados 'colaboradores' de Israel"

En el caos del conflicto, la administración de facto de Hamás dio vía libre a sus fuerzas de seguridad para que cometieran terribles abusos incluso contra personas bajo custodia. Estos actos estremecedores, algunos de los cuales constituyen crímenes de guerra, tenían por objeto tomar venganza y sembrar el terror en toda la Franja de Gaza.

Son palabras de Philip Luther, director del programa de Amnistía Internacional (AI) para Oriente Medio y el Norte de África, en la presentación del informe de esta ONG sobre los desmanes perpetrados por Hamás en Gaza mientras Israel desarrollaba su operación antiterrorista Margen Protector sobre la Franja. Según este documento, el grupo terrorista palestino aprovechó el conflicto con Israel para llevar a cabo una oleada de secuestros, torturas y asesinatos contra sus adversarios de Al Fatah, la facción que controla la Autoridad Palestina, de la que no escaparon varias decenas de civiles acusados de colaborar con las fuerzas israelíes.

AI denuncia que se perpetraron al menos 23 asesinatos extrajudiciales. El crimen más grave tuvo lugar el 22 de agosto a las puertas de la mezquita de Al Omari: allí, a la vista de centenares de personas, Hamás asesinó a seis hombres considerados “colaboradores” de Israel por unos tribunales revolucionarios. Tras encapucharlos y arrastrarlos por el suelo, los terroristas pusieron a los seis hombres de rodillas de cara a la multitud y los acribillaron a balazos.

El documento relata también el caso de Ata Nayar, exagente de policía de la Autoridad Palestina en poder de Hamás desde hacía 6 años como presunto colaborador de Israel. Ni siquiera su diagnosticada discapacidad mental le sirvió de atenuante. Su hermano, que acudió a la morgue para hacerse cargo de sus restos mortales, cuenta lo que vio.

Su cadáver presentaba marcas de tortura y disparos de bala. Tenía fracturados los brazos y las piernas (…) el cuerpo estaba como si te meten en una bolsa y te destrozan a golpes (…) estaba acribillado a balazos, alrededor de 30. Tenía marcas (…) alrededor del cuello, marcas de cuchillo (…). Y por la nuca: el cerebro no estaba. (…) Nos costaba llevarlo (…) pesaba, como cuando metes carne en una bolsa, sin huesos. Tenía los huesos destrozados. Lo destrozaron en prisión.

Según Luther, Hamás aprovechó la guerra contra Israel “para saldar despiadadamente cuentas, perpetrando homicidios ilegítimos y otros abusos graves”. La acusación genérica de prestar ayuda al Estado judío, una estrategia para obtener la aprobación popular de sus crímenes, recayó incluso contra personas que ya estaban en su poder antes de que Israel diera inicio a su operación antiterrorista. El informe de AI afirma que al menos 16 víctimas estaban presas en la cárcel de Katiba a la espera de juicio antes de que se iniciara Margen Protector; las sacaron de prisión y las ejecutaron sumariamente, sin más preámbulos.

AI no acepta que este cúmulo de abusos sean casos aislados achacables a elementos incontrolados en el fragor de un conflicto armado. Por el contrario, acusa directamente a la organización islamista:

Parece claro que los culpables de perpetrar estos abusos contra los derechos humanos continúan disfrutando de impunidad y que la Administración de facto de Hamás no tiene voluntad política de actuar contra ellos, particularmente si son miembros de Hamás, ni de respetar derechos humanos fundamentales como el derecho a la vida y a no padecer tortura.

(…)

A Amnistía Internacional le preocupa gravemente que la Administración de facto de Hamás en Gaza no sólo no haya tomado medidas para detener y prevenir las ejecuciones extrajudiciales y otros graves abusos contra los derechos humanos perpetrados por sus fuerzas, sino que ha tratado de justificarlos e incluso de facilitarlos y alentarlos. De hecho, al ofrecer a los autores total impunidad, las autoridades de Hamás han contribuido a crear un clima de miedo e intimidación que disuade a muchas víctimas y a sus familiares de informar o siquiera revelar los abusos cometidos contra ellos, lo que sugiere que la verdadera magnitud de los abusos debe ser significativamente mayor de lo que hemos documentado AI y otros grupos en defensa de los derechos humanos.

Un último apunte: Hamás puso a esta operación de limpieza el descriptivo título de Estrangular Cuellos.