Contextos

Los abucheos a Ted Cruz y la realidad del odio antijudío

Por Jonathan S. Tobin 

Senador Ted Cruz
"Anteanoche, el senador Ted Cruz fue abucheado y obligado a abandonar el escenario de la conferencia cuando manifestó su apoyo a Israel. Aunque algunos, injustamente, especulen con que la valerosa postura de Cruz era un gesto calculado, lo sucedido subraya el insidioso aumento del antisemitismo, aun en lugares donde no era de esperar""En vez de hacer causa común con los judíos que también son atacados por su fe, ciertos grupos cristianos se han convertido en algunos de los defensores más enérgicos del odio a Israel"

Anteayer, nuestra ex-colega Alana Goodman informaba en The Washington Free Beacon que una serie de oradores vinculados a Hezbolá, Irán y los extremistas antiisraelíes empañaron una conferencia en Washington que se suponía iba a promover la concienciación de la persecución a los cristianos. Pero resultó que los oradores no fueron el único problema en el acto de In Defense of Christians (“En Defensa de los Cristianos”). Anteanoche, el senador Ted Cruz fue abucheado y obligado a abandonar el escenario de la conferencia cuando manifestó su apoyo a Israel. Aunque algunos, injustamente, especulen con que la valerosa postura de Cruz era un gesto calculado, lo sucedido subraya el insidioso aumento del antisemitismo, aun en lugares donde no era de esperar. 

Para los odiadores de Cruz, lo que cuenta en este caso son sus ambiciones presidenciales más que el odio que tuvo que afrontar. En Slate, Dave Weigel parece dejar implícito que cuando Cruz se dio cuenta de que estaba asistiendo a un acto patrocinado por ciertos personajes bastante sospechosos, el agitador del Tea Party tomó la decisión de distanciarse del grupo y les retó a abuchearlo haciendo un enérgico alegato en defensa de Israel. Fue, según sostiene el experto progresista, un “momento pro-israelí de repudio a los extremismos en su propio bando” que blindará al senador tejano ante cualquier acusación de hacer causa común con extremistas.

De ser así, fue un gesto extremadamente astuto por su parte, y su desafío a la multitud que lo abucheaba le hará ser recordado durante mucho tiempo por la comunidad proisraelí:

Quienes odian a Israel odian a Norteamérica. Quienes odian a los judíos odian a los cristianos. Si quienes están en esta sala no lo reconocen, lo lamento en el alma. Si odian a los judíos no están reflejando las enseñanzas de Cristo. Y la misma gente que ahora mismo está persiguiendo y asesinando cristianos, crucificándolos y decapitando niños, es la misma gente que ataca a los judíos por su fe, por el mismo motivo (…) Si no están ustedes de parte de Israel y de los judíos, yo no estaré de la suya. Buenas noches, y que Dios les bendiga.

Pero la idea de que Cruz estuviera preocupado por sus credenciales proisraelíes no se sostiene. El senador se ha hecho muchos enemigos en Capitol Hill con su defensa de una política de “no hacer prisioneros” y con sus modales bruscos, que han alejado a colegas suyos de ambos lados del espectro político. Pero también ha aprovechado todas las oportunidades que se le han presentado para manifestar su enérgico apoyo a Israel, y a menudo ha reprendido a la Administración debido a la predilección de ésta por buscar pelea con el Gobierno de Netanyahu. Si bien está claro que, en cierta medida, se benefició a si mismo al hacer frente a esos odiadores, su declaración no resultó incoherente en un hombre que a menudo ha manifestado esos mismos sentimientos en otros contextos. 

Tampoco queda claro que esto le vaya a dar a Cruz algún tipo de ventaja material en 2016. Aparte de Rand Paul, cuyas tendencias aislacionistas lo hacen extremadamente problemático para los defensores del Estado judío o de una enérgica política exterior estadounidense, todos los principales candidatos del GOP (y algunos de los candidatos menores) tienen consistentes historiales proisraelíes. No se trata de una cuestión en la que alguno de quienes se disputan la nominación pueda distanciarse del resto.

Pero, en vez de especular, como hizo Weigel, sobre la cuestionable idea de que esto era un ardid político de Cruz, la verdadera cuestión de la que se trata aquí es del intento de extender el antisemitismo bajo la bandera de la defensa a los cristianos perseguidos.

La cuestión de la opresión a los cristianos en Oriente Medio es una muy importante, y que lleva demasiado tiempo pasando desapercibida. El auge de violentos grupos islamistas como el Estado Islámico o Boko Haram ha hecho que se le preste más atención en los últimos meses. Pero la disposición de algunos cristianos de la región a hacer causa común con los musulmanes cuando se trata de Israel debilita su causa. Judíos y cristianos han padecido siempre bajo el dominio musulmán como dhimmis, minorías perseguidas que se mantienen a salvo de ser asesinadas mientras accedan a ser considerados ciudadanos de segunda. En el siglo XX algunos cristianos trataron de probarse a sí mismos afirmando su lealtad a una identidad panárabe que les situaba en primera línea de la guerra contra el sionismo y los judíos. Pero la idea de que su oposición a Israel les podría proteger del extremismo musulmán fue un trágico error.

Hoy en día los cristianos se encuentran sometidos a una tremenda presión en una región en la que la verdadera libertad religiosa sólo existe realmente en Israel. Pese a ello, algunos que dicen representar a los cristianos están manifestando muy claramente una vez más en su odio a Israel e incluso culpando absurdamente a los judíos del sufrimiento que padecen a manos de islamistas palestinos hostiles. En vez de hacer causa común con los judíos que también son atacados por su fe, ciertos grupos cristianos se han convertido en algunos de los defensores más enérgicos del odio a Israel.

Esta desafortunada tendencia debe considerarse en el mismo contexto que la creciente oleada antisemita en Europa que ahora empieza a exportarse a los campus universitarios norteamericanos. Como sucede con otros que se oponen a la existencia de Israel y a su derecho a defenderse a sí mismo, estos grupos cristianos (denominaciones mayoritarias como la Iglesia Presbiteriana de Estado Unidos u organizaciones con raíces en Oriente Medio, como In Defense of Christians) están difundiendo el odio a los judíos y deben ser expuestos públicamente por su hipocresía así como por la propaganda difamatoria que propagan.

Los norteamericanos deben manifestarse en contra de la persecución a los cristianos en Oriente Medio. Pero no deberían dejarse engañar por grupos que quieren desviar la indignación occidental de los asesinos islamistas hacia el asediado Israel. Independientemente de sus posibles planes de futuro, el senador Cruz merece ser elogiado por denunciar a un grupo promotor del odio que se hace pasar por víctima. En vez de criticarlo, las personas decentes de todo el espectro político deberían unirse a él haciéndoles frente a los antisemitas, no ignorándolos.

Commentary