Contextos

Lo que pasa cuando Israel bombardea Siria

Por Michael J. Totten 

F-15 de la Fuerza Aérea de Israel.
"Es una fórmula sencilla: señala siempre a Israel. Si quien tiene la culpa es otro enemigo, acúsalo de colaborar con él. Si el Estado judío es claramente el responsable (como en este caso), acusa a tus enemigos de colaborar con él; porque sí, porque da puntos extra"

Una extraordinaria nube con forma de seta apareció el fin de semana pasado sobre la cima del monte Casiún, que domina la ciudad de Damasco, cuando las Fuerzas Aéreas Israelíes bombardearon depósitos de municiones en los que, supuestamente, se almacenaban armas químicas destinadas a los libaneses de Hezbolá. No es la primera vez que Israel interviene para impedir que éstos se hagan con armas de destrucción masiva desde que comenzara la guerra civil en Siria, y probablemente tampoco será la última.

En un principio, tanto Hezbolá como el Gobierno sirio negaron incluso que el ataque se hubiera producido. Exactamente lo mismo que hizo Damasco en 2007, cuando Israel bombardeó el reactor nuclear de Deir ez Zor.

Nadie puede saber a ciencia cierta por qué se han decidido ahora a dejarse de disimulos y de aparentar que no pasaba nada, pero puedo suponerlo. Echen un vistazo a este extraordinario vídeo que unos rebeldes subieron a YouTube. Fue un ataque tremendo. Y si no habían sido los israelíes, eso supondría que los rebeldes se apuntarían el tanto.

Éstos, por supuesto, no tienen capacidad para hacer nada semejante. Bashar al Asad estaría en graves dificultades si la tuvieran, y tampoco puede permitir que nadie crea que poseen semejante potencia de fuego, a menos que pueda asumir aún más deserciones y pérdida de moral en sus filas; no es el caso.

Sea por ésa u otra razón, Asad y Hezbolá se dieron cuenta de que tenían que admitir que los israelíes les habían golpeado, con fuerza y donde duele.

Pero eso no es todo lo que dijeron; no les bastaría. Además, Asad acusó a Israel de coordinar sus ataques aéreos con los terroristas del Frente Al Nusra, vinculado a Al Qaeda. Ése es su estilo, el mismo que impera en buena parte de Oriente Medio desde hace décadas.

Es una fórmula sencilla: señala siempre a Israel. Si quien tiene la culpa es otro enemigo, acúsalo de colaborar con él. Si el Estado judío es claramente el responsable (como en este caso), acusa a tus enemigos de colaborar con él; porque sí, porque da puntos extra.

Los rebeldes sirios están haciendo lo mismo: condenaron el ataque israelí. Supongo que, en el fondo, están agradecidos, pero emitieron una condena formal para el consumo público, seguramente para inmunizarse contra las acusaciones que, seguramente, les lanzaría Asad. No podían dejar los puntos extra ahí, sobre la mesa, así que añadieron que el régimen baazista fue cómplice del ataque aéreo.

El presidente sirio es especialmente hábil en este juego. Es algo que todos deben comprender, sobre todo los periodistas que que se ganan la vida citando palabras ajenas, pero nada. La BBC dejó que Asad les escribiera el titular: “Ataques israelíes en Siria ‘coordinados con terroristas’”. Es el titular genuino, escrito literalmente por el ministro de Exteriores sirio.

Naturalmente, las palabras coordinados con terroristas están entrecomilladas, y en el artículo queda claro que la acusación procede del Gobierno sirio, pero la mayoría de la gente que vea el titular no leerá la pieza. Un lector poco atento de la página de la BBC ni siquiera se dará cuenta de las comillas. ¿Que Israel está coordinándose con Al Qaeda en Siria? ¿En serio, señores de la BBC? ¿Estáis difundiendo esa grotesca acusación sin inmutaros?

Nada de lo que diga Asad en público tiene absolutamente nada que ver con la realidad, salvo por pura casualidad. Cada uno de sus discursos forma parte de una campaña de desinformación perfectamente orquestada; hasta sus silencios forman parte de una campaña de desinformación perfectamente orquestada. Tiene un Gobierno que filtra sus propias invenciones a la prensa occidental, y que luego cita esos artículos para que su ridícula versión parezca casi verosímil. Incluso cuando el régimen reconoce a regañadientes que Israel, verdaderamente, acaba de bombardear Damasco, incluye una mentira en la misma frase.

Si hay un lugar en el mundo más absurdo que Oriente Medio, yo no lo conozco. En sus tiempos, la propaganda soviética era igual de delirante, pero esta variedad es, en cierto sentido, mucho más chocarrera, y como tal debe ser tratada.

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