Revista de Prensa

Lo que la Guerra de los Seis Días proporcionó a EEUU

 

Dos F 15 de las Fuerzas Aéreas de Israel

La resonante victoria israelí en ese conflicto hizo que el Estado judío se convirtiera en una potencia militar formidable en Oriente Medio. En The American Interest, Michael Mandelbaum sostiene que eso benefició enormemente a EEUU.

Al contrario que en Europa y Asia Oriental, para mantener un aceptable equilibrio de poder EEUU no necesitaba establecer fuerzas americanas en territorio aliado. La supremacía militar israelí contribuyó a hacer innecesaria la presencia americana (…) y, en consecuencia, redujo el coste de la política exterior [de EEUU]. De hecho, Israel fue y sigue siendo el único aliado democrático de EEUU que no busca protección militar directa. (…)

El papel de la supremacía militar de Israel (…) en el mantenimiento a raya de los posibles desafíos a la estabilidad en Oriente Medio ha recibido menos atención de la que merece, en gran parte por su propia naturaleza: habitualmente [Israel] ha operado de manera invisible, evitando ataques antes que repeliéndolos. Ha habido excepciones a este patrón. (…) la destreza militar israelí operó a favor de EEUU al suprimir iniciativas que los países de Oriente Medio hostiles a Israel y EEUU podrían haber llevado a cabo.

Frente a la creencia de que la presencia del dictador sirio en el poder evita la existencia de un régimen aún más radical o caótico, que pondría en riesgo la seguridad nacional israelí, Efraim Inbar, del Begin-Sadat Center for Strategic Studies, cree las cosas son muy diferentes.

[Es incoherente sostener] que un régimen fuerte como el de Asad antes del inicio de la guerra civil es más fácil de disuadir [por parte de Israel] que las organizaciones no estatales que podrían reemplazarlo. Disuadir a organizaciones no estatales es ciertamente complicado, pero el estudio del caso sirio refuta dicha afirmación. (…) el padre de Asad, un dictador fuerte, atacó Israel en 1973 y envió su fuerza aérea a desafiar a Israel en 1982. Mantuvo tranquila la frontera con Israel en los Altos del Golán después de 1974, pero [simultáneamente] apoyó a las milicias palestinas y libanesas que atacaban a Israel desde el sur del Líbano.

Cuando su hijo perdió gran parte del control sobre los Altos del Golán (…), Israel no detectó ningún incremento en las actividades hostiles en la frontera. (…) La superioridad militar israelí fue obviamente el principal factor en el mantenimiento de la tranquilidad en la frontera con Siria. Además, no está claro que las políticas llevadas a cabo en el periodo 1974-2011 seguirán si Asad recupera [el control sobre todo el país]. Las extrapolaciones sobre el futuro son muy problemáticas, especialmente en Oriente Medio. [Pero] la actual disuasión de Israel, ciertamente un concepto algo difuso, ha funcionado en los Altos del Golán.

El veterano periodista saudí Abdulramán al Rachid considera que el actual terremoto diplomático en el Golfo no es un hecho puntual, sino un problema de fondo con graves implicaciones para la región.

Las batallas de Qatar pueden parecer pueriles, es cierto. Sin embargo, son perjudiciales, dado que financia a organizaciones e individuos [que actúan contra ciertos regímenes] y [utiliza] canales de televisión, sitios web y cuentas en las redes sociales para lanzar campañas organizadas que llaman abiertamente a derrocar a esos regímenes por la fuerza. Ahora se está aliando con grupos como los Hermanos Musulmanes que quieren regímenes religiosos como el de Irán.

(…)

Esta irracionalidad muestra claramente que estamos ante (…) un país (…) con el que es imposible acordar una tregua. Qatar adopta un enfoque muy peligroso en un momento en que la región está rodeada de amenazas que (…) pretenden destruir todo lo que queda de estable en Oriente Medio (…)

Lo que las autoridades están haciendo en Doha es una locura (…)