Contextos

Lo que la farsa sobre las armas sirias dice del acuerdo con Irán

Por Max Boot 

Hasán Ruhaní.
"El precedente sirio muestra cómo Irán, patrono de Asad, puede trampear con sus obligaciones sobre el control de armamentos. Y si le pillan, como ha sido pillada Siria, ¿qué pasará? El ejemplo sirio sugiere que la respuesta es: nada"

El Wall Street Journal ha publicado un revelador artículo sobre cómo Siria está incumpliendo las obligaciones que contrajo con EEUU en lo relacionado con la destrucción de su arsenal de armas químicas.

Escriben David Entous y Naftali Bendavid: “Un año después de que Occidente celebrara la eliminación del arsenal sirio como un éxito de la política internacional, las agencias de inteligencia de EEUU concluyen que el régimen no ha entregado todas las armas químicas, como se suponía”. De hecho, Bashar al Asad sigue usando armamento químico, sobre todo bombas de cloro.

¿Cómo es eso? Las razones son instructivas a la luz del argumento de la Administración de que Irán será forzado a cumplir el acuerdo nuclear. El artículo de NYT dice:

Los sirios fijaron las normas de cumplimiento sobre el terreno. Los inspectores sólo podían visitar los recintos declarados por Siria, y sólo tras un aviso de 48 horas. Todo lo demás estaría fuera de lugar, a menos que el régimen extendiera una invitación.

“No tenemos más opción que cooperar con ellos”, declaró Mr. Cains [el jefe del equipo de inspección de la ONU]. “El espectro de la seguridad nos habría obstaculizado la labor si hubiéramos acudido en términos agresivos o intentado hacer las cosas de manera unilateral”.

(…)

Estados Unidos y las otras potencias tenían derecho a demandar acceso a recintos no declarados si disponían de pruebas de que formaban parte del programa de armas químicas. Pero ese derecho jamás se ejerció, en parte, dicen inspectores y funcionarios occidentales, porque sus Gobiernos no querían distanciarse del régimen.

Así es como verdaderamente funcionan las inspecciones, no como proclama el secretario de Estado, John Kerry, para vender la efectividad de las sanciones. En realidad, los inspectores están a merced de sus anfitriones, que, después de todo, controlan el país y pueden usar la fuerza si lo consideran necesario para impedirles ir adonde ellos no quieren que vayan. Los defensores del acuerdo con Irán sugieren que éste incluye una forma de forzar las inspecciones a instalaciones nucleares no declaradas, pero eso llevaría un mínimo de 24 días, y puede que más. Un plazo muy superior a las 48 horas de los sirios, y ni siquiera este plazo tan inferior surtió efecto.

¿Qué pasa si los iraníes bloquean las inspecciones? Los defensores del acuerdo gustan de decir que eso llevaría a la “recuperación inmediata” de las sanciones. En el mundo real, no obstante, ni las inspecciones ni el Gobierno norteamericano van a torpedear el acuerdo –que es lo que sucedería si se reimpusieran las sanciones– por qué puede o no puede ser una violación por parte de los iraníes. Tanto los inspectores como el Gobierno de EEUU son mucho más proclives a dejar pasar violaciones menores, o a permitir a los iraníes ‘rectificaciones’ ex post facto, mientras se dicen  a sí mismos que es por un bien superior porque ser abiertamente confrontacionales destruiría el acuerdo por completo.

El precedente sirio muestra cómo Irán,  patrono de Asad, puede trampear con sus obligaciones sobre el control de armamentos. Y si le pillan, como ha sido pillada Siria, ¿qué pasará? El ejemplo sirio sugiere que la respuesta es: nada. Aunque la Administración Obama es bien consciente de que Asad no se ha desprendido de todas sus armas químicas y que de hecho continúa usándolas, no está sufriendo consecuencia alguna. ¿Puede alguien imaginar a EEUU aprestarse a enfrentarse a Irán, mucho más poderoso que el régimen de Asad, y que lo será aún más una vez se levanten los vetos que se le han impuesto sobre adquisición de armas convencionales y misiles?

© Versión original (en inglés): Commentary 
© Versión en español: Revista El Medio