Revista de Prensa

Lecciones para Obama desde Israel

 

Barack Obama.

Con este título Asaf Romirowsky, director de Scholars for Peaces in the Middle East, censura la política exterior de la Casa Blanca en Oriente Medio y la compara, por contraste, con la manera en que el Estado judío ha afrontado sus retos internacionales desde la guerra del Yom Kipur.

Obama no es una Golda Meir, ni en experiencia ni en humildad. Meir conocía sus limitaciones y comprendía la responsabilidad de su puesto cuando el interés nacional de su país estaba en juego. Por constraste, Obama creó historias para compensar los costes del declive de la capacidad de disuasión americana y deja un legado que la historia tiene aún que juzgar. Ni los fallos de Bengasi, Siria y el ascenso del Estado Islámico, por nombrar sólo unos pocos, han logrado aún alterar el curso de la malograda política exterior adoptada por la Administración Obama. Y ningún comité de investigación a estas alturas cambiará a la Casa Blanca.

El escritor Mitchell Bard critica el maltrato de la Casa Blanca a las familias de las víctimas de ataques de terroristas palestinos, al politizar un asunto que es de mera justicia.

La página web del departamento de Justicia da aún más credibilidad a la idea de que la Administración ha politizado este asunto, calificando los ataques palestinos como “violencia en oposición a las negociaciones de paz en Oriente Medio”. Es algo simplemente absurdo, dado que no ha habido practicamente ataques que puedan ser atribuidos a la oposición a las conversaciones de paz. Puesto que no ha habido tales conversaciones durante el mandato de Obama ¿cómo se explica el asesinato de ocho estadounidenses?

La denominación de los ataques palestinos es tristemente consecuente con el rechazo de la Administración a reconocer que los extremistas islámicos son responsables de terrorismo. Al menos dos víctimas -una de ellas un niña de tres meses-, fueron asesinadas por Hamás. Esos musulmanes radicales matan judíos por una razón: porque son judíos. Resulta especialmente doloroso por las familias de las víctimas que los contribuyentes estadounidenses estén subvencionando el terrorismo palestino. Gracias a EEUU y otros donantes, la Autoridad Palestina puede pagar sueldos a terroristas en prisiones israelíes y recompensar a las familias de los “mártires” que murieron atacando israelíes. Los asesinos de estadounidenses son también glorificados junto con otros terroristas cuyos nombres adornan parques, calles y colegios.

Güven Sak, director ejecutivo de la Economic Policy Research Foundation of Turkey, compara la crisis política de ambos países. Según Sak, los problemas políticos de Brasil tienen su origen en la crisis de la economía, mientras que en Turquía son de otra naturaleza.

Lo que va, también vuelve. Brasil y Turquía aprovecharon la ola China para crecer y hacerse más inclusivos. Ahora, esa fase ha finalizado. Es más difícil que los políticos cumplan sus promesas en esta ocasión. Esa es la tragedia de Rousseff en Brasil, si quieren saber mi opinión. La agitación política la ha llevado a esos seis meses de juicio político aprobado el pasado 12 de mayo.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, también dimitió este mes. Hay una crisis política en Turquía también. Sin embargo, las culpables aquí son las decisiones políticas al azar adoptadas en el pasado. La economía “sorprendentemente resistente” aún no es parte de la ecuación.