Revista de Prensa

Lecciones del Golán

 

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"EEUU se ha alineado con Israel, que asumió grandes riesgos al abrir sus fronteras todas las noches para procurar atención sanitaria de urgencia a sirios heridos o enfermos, y contra el régimen sirio, que ha infligido un trama indecible a su propio pueblo"

Por su interés, traducimos buena parte de un artículo que, bajo el título “Lecciones del Golán”, ha publicado el embajador de EEUU en Israel, David Friedman, en Israel Hayom, el periódico más leído en el Estado judío.

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1. La política exterior evoluciona al albur de las circunstancias. Muchos de los que critican la decisión del presidente [Trump de reconocer la soberanía israelí sobre el Golán] destacan que el primer ministro Isaac Rabín, de bendita memoria, negoció en 1994 con el presidente sirio Hafez el Asad la devolución de partes del Golán a cambio de la paz e instan a que este fracasado proceso [de paz] siga abierto.

Pero prácticamente ninguna de las circunstancias de aquel momento son relevantes a día de hoy. (…) La guerra civil siria, en la que el régimen de [Bashar] Asad ha asesinado o desplazado a más de un millón de personas de su propio pueblo y se ha convertido en un cliente estatal de Irán, es un acontecimiento crucial que no puede ser ignorado. Al afirmar la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, el presidente Trump ha mandado un claro mensaje moral al mundo de que Siria ha perdido cualquier reclamo legítimo que pudiera tener [sobre dicho territorio].

2. Sin coraje, la razón produce una política exterior débil. Todos los presidentes son inteligentes. Si no lo fueran, no alcanzarían tan alta posición. Otros presidentes se han hecho cargo de la necesidad que tiene Israel de retener la soberanía sobre el Golán. Pero sólo (…) Trump ha tenido el coraje de llevar a efectos prácticos esa verdad innegable. El coraje importa.

3. La razón hace la fuerza. Algunos han criticado la decisión del presidente como si se tratara [de un ejemplo de que] la fuerza hace la razón, eufemismo para la proposición errónea de que una nación tan poderosa como EEUU puede pergeñar una línea de actuación carente del menor sustento moral. Aquí, lo cierto es justo lo opuesto: EEUU es tan fuerte porque actúa con justicia.

EEUU se ha alineado con Israel, que asumió grandes riesgos al abrir sus fronteras todas las noches para procurar atención sanitaria de urgencia a sirios heridos o enfermos, y contra el régimen sirio, que ha infligido un trama indecible a su propio pueblo.

4. No toda decisión de política exterior demanda un quid pro quo. Algunos sugieren que EEUU “debería haber obtenido algo de Israel” a cambio de su reconocimiento del Golán [como territorio bajo soberanía israelí]. Pero la fuerza de la decisión norteamericana radica precisamente en que se ha basado en principios, en la legalidad y la moralidad, sin las máculas comunes en las negociaciones cotidianas en el mundo de las relaciones internacionales.

5. No empieces una guerra si no te puedes permitir perderla. Siria atacó a Israel en 1967 y de nuevo en 1973. Israel se hizo con el control del Golán en el curso de su legítima respuesta a unos ataques sirios que buscaban su destrucción. Desde entonces, Siria no ha conseguido ser un socio para la paz. Al afirmar la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, el presidente Trump ha brindado a Israel la única frontera segura y reconocida que puede existir bajo tales circunstancias.