Revista de Prensa

Las relaciones EEUU-Arabia Saudí siguen en horas bajas

 

Barack Obama en Riad.

Josh Rogin analiza en Bloomberg los últimos episodios de las maltrechas relaciones entre ambos países, muy tensas desde que la Administración Obama firmara el acuerdo nuclear con Irán, enemigo por antonomasia de los saudíes. También en la cuestión siria mantienen diferencias.

(…) los dos aliados tienen un desacuerdo fundamental sobre cuál es el enfoque más apropiado [para luchar contra el Estado Islámico]. EEUU está considerando aumentar los ataques aéreos contra los yihadistas, pero sigue comprometido con un alto el fuego más amplio entre el régimen de Asad y los rebeldes sirios, a pesar de que ese acuerdo muestra signos de desmoronamiento.

(…)

Las relaciones EEUU-Arabia Saudí son complejas, y todavía existe una sólida cooperación en distintos niveles, incluido Yemen. Pero si [el secretario de Defensa norteamericano, Ashton] Carter es sincero sobre el estrechamiento de lazos, debería llevar a Riad algo más que acuerdos armamentísticos; tiene que cuadrar las visiones de EEUU y Arabia Saudí para el futuro de la región.

Efraín Inbar hace una síntesis de los cinco años de conflicto y de la situación en que se encuentran en estos momentos los contendientes y las potencias que los apoyan. La presencia de Irán en Damasco, cuyo régimen también cuenta con el apoyo de Rusia, supone una grave amenaza para la seguridad de Israel, advierte este analista del Centro Sadat-Béguin para los Estudios Estratégicos.

Mientras se desarrolla la tragedia siria, Israel continúa siendo un espectador, con intervenciones puntuales cuando resultan amenazados los intereses de su seguridad nacional. La desaparición de la amenaza militar siria no es, desde luego, perjudicial para sus intereses, pero el afianzamiento de Irán en Damasco, con la sustancial ayuda rusa, constituye una amenaza crítica para la seguridad nacional de Israel, porque refuerza el eje radical liderado por Irán en Oriente Medio, donde EEUU ha retrocedido en gran medida. La posibilidad de abrir un nuevo frente en los Altos del Golán es un asunto secundario que necesita también la atención militar de Israel.

El escenario siro proporciona a Israel oportunidades diplomáticas para estrechar relaciones con actores reacios. Jerusalén tiene que trabajar bajo la presunción de que Siria no se va a arreglar fácilmente y de que el conflicto probablemente va a continuar. Las interacciones de Israel con su entorno estratégico son forzosamente limitadas. El uso de la fuerza, a menudo inevitable en nuestra región, debe ser calibrado cuidadosamente en función de las restricciones domésticas e internacionales.

Las disputas internas en la organización islamista y las cuestiones en torno a su estatus legal son dos asuntos que suscitan gran controversia en el reino hachemita, donde incluso se habla de ilegalizarla.

Sigue sin estar claro si el Gobierno está avanzando hacia la prohibición de los Hermanos Musulmanes o si simplemente limitará las actividades de su brazo político, el Frente de Acción Islámica, que ha estado oficialmente registrado como partido político desde 1992. (…) El Frente de Acción Islámica boicoteó las elecciones locales de 2013 en protesta por el sistema “una persona, un voto”, que había regido durante décadas y ha sido derogado con la nueva ley. Bajo la anterior legislación, los votantes sólo podían elegir a un único candidato, incluso si había varios escaños parlamentarios disponibles en su distrito. Ahora, un votante puede emitir tantos votos como escaños tenga su circunscripción electoral.

Jaled al Kalaldé, ministro jordano de Desarrollo Político, niega que el Gobierno esté considerando proscribir a los Hermanos Musulmanes. En declaraciones a ‘Al Monitor’, ha afirmado: “El Gobierno está tratando este asunto de la restricción sabiendo el peso que el grupo y su partido tienen en la escena política popular”. Kalaldé admite, sin embargo, que podría haber presiones por parte de algunos ámbitos políticos dentro del Gobierno que quieren un enfrentamiento, a la luz de las recientes divisiones en el seno del movimiento islamista.