Revista de Prensa

Las novias occidentales del Estado Islámico

 

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"el ambicioso proyecto del Gobierno turco, inspirado en la política del presidente Erdogan, que busca magnificar la presencia y la inflencia de Turquía en la escena internacional, ha descarrilado con esta derrota en la ONU"

El diario mexicano El Universal publica este reportaje sobre el destino de las jóvenes de Occidente que viajan a Siria para convertirse en esposas de los terroristas del Estado Islámico (EI). Se trata de un fenómeno que no deja de crecer, gracias en gran medida a las redes sociales, donde las que ya viven con terroristas cuentan sus experiencias a las chicas que todavía están en Occidente esperando a unirse al EI. En algunos casos, las redes sirven para concertar citas.

El caso de las dos adolescentes austriacas ha sido de los más mediáticos. Samra y Sabina se habían convertido en la imagen de “la esposa devota” que todo yihadista del Estado islámico podría obtener. Sus rostros completamente velados y cuerpos cubiertos con túnicas negras fueron durante meses la imagen publicitaria del EI para atraer a nuevos combatientes extranjeros (…). En su blog, ambas han reconocido hace poco que “se equivocaron y que no van a poder regresar con sus familias”.

El destino de Nora no es mejor. La adolescente salió de casa a principios de año rumbo a Siria con el sueño de ser la esposa de un ‘guerrero santo’. Su hermano Fuad descubrió su paradero a través de una cuenta secreta en Facebook, donde se contactaba con jóvenes yihadistas. Fuad fue en busca de su hermana a Raqa, donde la encontró casada, encerrada en su nuevo hogar y con el cerebro lavado. El hermano de Nora explicó en una entrevista que se “daba golpes con la cabeza contra la pared y repetía que nunca podrá volver”.

La edición de una revista de contenido ideológico no es una novedad instaurada por el EI en el ámbito del terrorismo islamista. Mucho antes, en la década de los años ochenta del siglo pasado, Osama ben Laden creó Yihad, una publicación ampliamente difundida en el mundo musulmán y traducida a varios idiomas. Más recientemente, Al Qaeda de la Península Arábiga publicó el magacine online Inspire, la precursora más inmediata de Dabiq, la revista del EI.

Hay importantes diferencias en los objetivos que persigue cada grupo terrorista con su órgano de difusión, como explican Peter Bergen y Emily Schneider aquí.

Inspire’ estaba mucho más enfocada en el reclutamiento de lobos solitarios yihadistas y en inspirar el extremismo en Occidente, mientras que ‘Dabiq’ incluye sólo unas pocas y vagas frases sobre llevar a cabo atentados en el mundo occidental.

Si ‘Inspire’ incluía instrucciones para construir bombas y armas al objeto de realizar atentados en Occidente, ‘Dabiq’ se centra casi por completo en las acciones del EI en Iraq y Siria, y alienta a sus seguidores a unirse a la yihad allí. En el tercer número de ‘Dabiq’, un autor del Estado Islámico afirma: “Esta vida de yihad no es posible hasta que haces las maletas y te vas al Califato”, que significa dejar el hogar y viajar a las áreas que controla el EI en Irak y Siria.

El propósito del webzine ‘Dabiq’ es bastante diferente del de ‘Inspire': es alentar y perpetuar la exitosa insurgencia en Irak y Siria, no fomentar los ataques locales de extremismtas o lobos solitarios en Occidente.

Turquía no formará finalmente parte del Consejo de Seguridad. La votación celebrada por la Asamblea General para elegir a los nuevos miembros rotatorios otorgó los asientos correspondientes a “Europa y Otros Grupos de Estados” a España y Nueva Zelanda.

En Al Monitor recuerdan que Turquía había sido miembro del Consejo en el turno 2009-2010, lo que hacía difícil una vuelta tan poco tiempo después. No obstante, el ambicioso proyecto del Gobierno turco, inspirado en la política del presidente Erdogan, que busca magnificar la presencia y la inflencia de Turquía en la escena internacional, ha descarrilado con esta derrota en la ONU. Las alianzas estratégicas de Erdogan con organizaciones islamistas es un factor importante a la hora de explicar este fracaso.

Los planes demasiado ambiciosos [del primer ministro Davutoglu] de convertir a Turquía en un actor clave en Oriente Medio y los Balcanes han dado lugar a acusaciones de neo-otomanismo (…) [Varios] países de Oriente Medio (…) no están conformes con las políticas de Turquía en Egipto y Siria, así como [con] su apoyo a los Hermanos Musulmanes y Hamás, ampliamente detestados por el ‘establishment’ de la región. Turquía es vista por muchos en la zona como un país que ha inflamado las divisiones sectarias que dividen a suníes y chiíes y que ha apoyado a grupos suníes radicales como el Frente de al Nusra y el Estado Islámico.

Otras razones aducidas para la pérdida del prestigio internacional de Turquía incluyen el empeoramiento de la democracia y los derechos humanos desde la reacción brutal de las autoridades contra las protestas del Parque Gezi, que recibieron cobertura mundial e hicieron retroceder el programa de reformas que había aprobado Turquía con motivo de su solicitud para convertirse en miembro de la Unión Europea.

El complejo puzle de Oriente Medio tiene en Turquía una de sus piezas clave, no sólo por su estratégica ubicación geográfica sino por el proyecto político de su presidente, Recep Tayyip Erdogan. Las reticencias de Turquía a entrar en la coalición internacional hasta que EEUU se comprometa a derrocar al dictador sirio Bashar al Asad son sólo uno de los múltiples factores que condicionan el frágil equilibrio de la región. Para Marcelo Cantelmi, la frustración de la desaparición del imperio otomano explica también en gran medida las decisiones más recientes de Erdogan.

Turquía no puede olvidar, un siglo después, que ya no es un imperio. Y esa nostalgia nada menor es parte de lo que late en el todo confuso que envuelve a esta región. Uno de los factores es la banda integrista ISIS, y lo que su accionar sanguinario deja emerger en la superficie. Esa organización de origen dudoso –más por su sorprendente dinámica que por su estricto nacimiento en 2003 entre la sopa de siglas que irrumpió en Irak tras la invasión norteamericana– está borrando las fronteras dibujadas luego del inicio de la Primera Guerra Mundial que desintegró al Otomano, entre otros imperios. Eso se debe a que la banda se mueve en un territorio inestable donde los Estados en los que opera hace tiempo comenzaron a disolverse.

Turquía parece observar ese mapa con el apetito de la redención del imperio perdido. Y no duda en ponerle palabras a esa sospecha. Esta semana el presidente Recep Tayyip Erdogan denunció en la Universidad de Estambul que “cada conflicto en esta región fue diseñado hace un siglo”. Apuntaba de modo explícito al tratado secreto Sykes-Picot entre Francia y Gran Bretaña que reescribió en 1916 los límites de Oriente Medio y liquidó el mundo otomano. “Es nuestra tarea detener esto”, remató. En opinión de este líder ambicioso, que busca otros diez años en el poder tras su década como primer ministro, hay una legión de enemigos incluyendo al ISIS, el pueblo independentista kurdo o su ex aliado Fethullah Gülen armando soterradamente un nuevo Sykes-Picot sobre los escombros del actual mapa.