Contextos

Las negociaciones con Irán dan fruto... para Irán

Por Michael Rubin 

Bandera de Irán
"Esa suavización de las sanciones fue una ineptitud desde el punto de vista estratégico: el equivalente de darle a un niño pequeño primero el postre y luego invitarlo a que se siente a la mesa a comerse las espinacas"

El tan cacareado acercamiento en cuestiones nucleares a Irán del presidente Obama finalmente está dando fruto, aunque quizá no de la forma que esperaba la Casa Blanca. Ciertamente, en lo que respecta a las cuestiones fundamentales relativas a las centrifugadoras iraníes y a la duración de cualquier régimen de inspecciones extraordinarias, ambas partes siguen tan distantes como siempre lo han estado y como seguirán estando: Irán reconoce que, aunque algunos altos cargos norteamericanos digan lo contrario, la Casa Blanca preferiría tener un mal acuerdo a no tener ninguno.

Pero cuando se trata de la economía iraní las negociaciones no han sido sino positivas. Según el Banco Central de Irán, la economía del país se contrajo en un 5,4% durante el año iraní que acabó el 20 de marzo de 2013. El equipo de Obama prometió a Irán unos 7.000 millones de dólares en levantamiento de las sanciones sólo por sentarse a negociar. Esa suavización de las sanciones fue una ineptitud desde el punto de vista estratégico: el equivalente de darle a un niño pequeño primero el postre y luego invitarlo a que se siente a la mesa a comerse las espinacas. Si el objetivo de los dirigentes iraníes era una ayuda económica, la lograron antes incluso de que comenzaran las conversaciones.

La Administración Obama ha asegurado que el levantamiento de las sanciones era algo reversible, y que si Irán no colaboraba volvería a encontrarse en la misma situación angustiosa en la que se había colocado antes. Por supuesto, todo eso no son más que tonterías. El impulso inicial cuenta en las relaciones internacionales, lo mismo que la codicia. Una vez las sanciones se redujeron, sería casi imposible volver a ejercer una presión significativa. 

Para Irán, la decisión de hablar en vez de llegar a un compromiso es un regalo que sigue dando frutos. Consideremos los últimos titulares:

Entre 2000 y 2005 el comercio entre la Unión Europea e Irán ha crecido más del doble. En ese mismo período, el precio del petróleo se ha quintuplicado. Irán tomó esa ganancia económica extraordinaria en y la invirtió en sus programas nuclear y de misiles balísticos. Mientras que Irán redobla sus inversiones en esos programas y en el militar, la región pagará el precio de ello en años venideros por permitir que la República Islámica obtenga semejante lluvia de dinero sin obtener nada a cambio. 

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