Imaginario

Las gafas para detectar antisemitas israelófobos

 

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En un artículo publicado en Newsweek el año pasado, Natan Sharansky decía que, hace cosa de veinte años, y mientras se desempeñaba como ministro israelí de Asuntos de la Diáspora, ideó una manera de distinguir la crítica legítima a Israel de la israelofobia en lo que tiene de avatar del antisemitismo. Una manera con forma de test; el test de las 3-D: demonización, deslegitimación y doble rasero. Y, jugando magistralmente con las analogías, comparó su utilización con el uso de unas gafas especiales para ver nítidamente una película en 3D.

Si vemos una película en 3D sin unas gafas de 3D, la veremos borrosa e incompleta. Pero si nos las ponemos todo se vuelve nítido. Pues cuando recurrimos al test de las 3-D (…) podemos distinguir fácilmente la crítica legítima del antisemitismo.

Esas 3-D –demonización, deslegitimación y doble rasero– son las tres herramientas principales que utilizaron los antisemitas contra los judíos a lo largo de la Historia. Durante miles de años, los judíos fueron demonizados, acusados de cometer crímenes rituales, de envenenar las fuentes y, posteriormente, de controlar el sistema bancario mundial. La fe judía y la aspiración judía a tener una nación propia fueron deslegitimadas. Y a los judíos se les midió con un doble rasero mediante la imposición de leyes especiales (…) o con políticas discriminatorias en la práctica (…), como las que sufrí en la Unión Soviética.

[…]

Mi test de las 3-D muestra que si esas herramientas de deslegitimación, demonización y doble rasero utilizadas contra los judíos se emplean hoy contra el judío colectivo, el Estado judío, nos encontramos ante el nuevo rostro del viejo antisemitismo.

Sharansky ha aplicado el test al movimiento BDS, que pretende la marginación internacional de Israel por medio de una vasta campaña de boicot, desinversiones y sanciones, y le ha salido abrumadoramente positivo: se trata de un movimiento que incurre y predica la israelofobia antisemita.