Revista de Prensa

La UNRWA es el problema

 

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Por su interés, traducimos buena parte del artículo que publicó este domingo en Israel Hayom Ron Prosor, exembajador de Israel ante Naciones Unidas.

Uno de los principales obstáculos para la resolución del conflicto palestino-israelí es la Agencia de Naciones Unidas de Obras Públicas y Socorro (UNRWA), la agencia de Naciones Unidas creada para asistir únicamente a los refugiados palestinos, y que perpetúa la fantasía de su retorno.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) (…) se ha ocupado en los últimos años de cerca de 66 millones de auténticos refugiados, [víctimas] de guerras civiles, conflictos sangrientos y desastres naturales (…) Mientras, la UNRWA, fundada en 1949 para atender específicamente a los refugiados palestinos cuando sólo eran unos 700.000, aparentemente atiende actualmente a 5,3 millones de personas a las que define como refugiadas, pero cualquier relación que tengan con la verdadera condición de refugiado es completamente fortuita.

Para empezar, alguno de esos refugiados ni siquiera existen. El más reciente censo elaborado en el Líbano encontró que dos de cada tres refugiados contabilizados por la UNRWA eran simplemente un invento. Unas 300.000 personas existen sólo en los informes de la UNRWA. Está claro que la UNRWA tiene un interés en inflar las cifras de refugiados; hace buen negocio con ello. En 2016, por ejemplo, su presupuesto por refugiado fue cuatro veces superior al de la Acnur: 246 dólares frente a 58.

La UNRWA nació torcida y torcida sigue. Perpetúa el problema de los refugiados, impide la consecución de un acuerdo político, contribuye a la incitación antiisraelí y hurta ayuda a auténticos refugiados.

(…)

Nos encontramos en una encrucijada histórica. La Administración norteamericana ha expresado una nueva línea de pensamiento sobre la ONU y el Medio Oriente, y no está dispuesta a financiar organizaciones que actúan contra la seguridad nacional de EEUU. La UNRWA es una organización que actúa contra los intereses del Estado de Israel y de aquellos que están a favor de un acuerdo de paz regional. Cerrar la UNRWA sería el primer paso para tratar la enfermedad antes de que se torne verdaderamente maligna.