Revista de Prensa

La UE y Turquía miden sus fuerzas

 

Bruselas y Ankara mantienen diversos contenciosos sobre la mesa, que el intento fallido de Golpe de Estado del pasado mes de julio ha agudizado de manera notable. El analista Murat Yetkin repasa en este artículo los últimos encontronazos y sugiere una rebaja de las tensiones que propicie un diálogo sosegado y fructífero.

Los Gobiernos europeos creen que Erdogan se está aprovechando del intento de golpe para reforzar su posición dentro del país, y, dado que las reglas europeas limitan su margen de maniobra, quiere alejar a Turquía de la esfera europea hacia Oriente Medio.

Al mismo tiempo, no favorecen a Turquía en la UE en medio de una creciente oleada de xenofobia derechista en Europa.

El Gobierno turco, por su parte, cree que los políticos europeos están intentando disuadir a Turquía de formar parte de una UE poco acogedora [y] forzándola a retirarse.

Aparentemente, las capitales europeas piensan que ha sido Erdogan el que ha querido que se expulse a Turquía, para poder culparlas de las posibles consecuencias.

Ese es el motivo de que el apartamiento de Turquía del sistema europeo probablemente vaya a tener consecuencias; no sólo en los ámbitos económico y político, también en el de la seguridad.

La escalada de comentarios polémicos por parte de los líderes turcos y europeos no está ayudando a resolver la situación.

¿Quién parpadeará primero?

Esa es la cuestión.

Antes de encontrar una respuesta que pueda perjudicar a todas las partes, los canales de diálogo entre Turquía y la UE han de reforzarse y mantenerse abiertos.

Una rebaja en el tono de la guerra verbal entre los líderes podría ser un buen comienzo.

La activista humanitaria Yara al Wazir, fundadora de The Green Initiative, critica la construcción de muros de separación en Ain al Hilué, uno de los campos que acogen a individuos de origen palestino en su país.

Es comprensible que el Ejército libanés esté intentando mantener la seguridad dentro del campo; después de todo, es su trabajo. Es hora de que las autoridades dejen de usar la palabra ‘seguridad’ como excusa para disfrazar un esfuerzo activo por marginar a la comunidad de refugiados. Construir muros no hará que desaparezcan los problemas; sólo la construcción de puentes puede hacerlo. Sin una declaración oficial que explique el propósito de este muro y por qué su construcción ha sido suspendida, si se va a retomar o no y, si se retoma, cuándo, los palestinos del campo de Ain al Hilué y los otros 11 campos de refugiados del país no pueden ser culpados por sentirse ansiosos, enfadados y alienados.

Mayid Rafizadeh aborda en este artículo la táctica diplomática que está siguiendo la República Islámica en sus relaciones con EEUU.

Los de la línea dura, principalmente el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y los cuadros dirigentes de la Guardia Revolucionaria, que poseen la última palabra en la política iraní, han comenzado su campaña de posicionamiento político, exhibición de fuerza y jactancia bélica, así como a presionar y criticar a Trump.

(…)

Por otro lado, mientras los de la línea dura tienen la última palabra en la política doméstica y en la exterior, los moderados han tenido un gran éxito al fijar el tono internacional y allanar el camino para que los partidarios de la línea dura alcancen sus objetivos geopolíticos, estratégicos y económicos, además de recibir miles de millones de dólares en ingresos.

(…)

Después de 30 años (…), la República Islámica cree que lo más efectiva [en sus relaciones con EEUU] es emplear la táctica de moderados y conservadores, o la (…) del poli bueno y el poli malo. Ha merecido la pena, ya que miles de millones de dólares han llegado al presupuesto de la República Islámica.

Los ‘moderados’ y los de la línea dura seguirán probablemente utilizando la táctica de poli bueno-poli malo con la nueva Administración estadounidense.