Contextos

La UE, con Irán y Hamás y contra EEUU e Israel

Por Sohrab Ahmari 

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"EEUU e Israel desempeñan el papel de chicos malos que no juegan a la geopolítica a la manera europea"

A los burócratas de la Unión Europea les encanta hablar de los “valores europeos”, y sus aliados mediáticos en las dos orillas del Atlántico dan por hecho que en la escena internacional la UE se alinea con todo lo que es justo y bueno. Para cierto tipo de periodista o empleado de ONG, si la UE hace o dice algo, eso que dice o hace es admirable por el mero hecho lo dice o hace ella. Pero muy a menudo la UE recurre a la diplomacia, los procesos y la burocracia por mera inercia, incluso cuando la consecuencia es el refuerzo de enemigos criminales de los valores europeos.

Sirva como muestra de esta dinámica la histérica respuesta a las decisiones del presidente Trump de retirarse del defectuoso acuerdo sobre el programa nuclear iraní y trasladar la embajada de EEUU en Israel a Jerusalén.

En una declaración que subió a su propio blog, la jefe de la política exterior europea, Federica Mogherini, dejó claro que ve a EEUU y a Israel como los auténticos creadores de problemas en Oriente Medio. El post llama la atención por el tono gélido con que Mogherini se dirige a Washington, mientras el régimen iraní y Hamás, esos grandes admiradores de los valores europeos, se van de rositas.

He aquí los desvelos de Mogherini por salvar el acuerdo con Irán:

El martes me reuní en Bruselas con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, y [sus homólogos] de Francia, Alemania y el Reino Unido, los tres países europeos que negociaron el acuerdo junto con EEUU, Rusia y China. Decidimos empezar a trabajar sobre un paquete de medidas para proteger el acuerdo, asegurar que los ciudadanos iraníes puedan disfrutar de sus beneficios y salvaguardar nuestros intereses económicos. Nuestro objetivo es preservar y reforzar nuestros vínculos económicos –que incluyen proyectos nuevos [en los ámbitos de] la energía y el transporte– y a la par defender e incentivar la inversión de pequeñas y medianas empresas en Irán (…) Hay una metáfora (sic) que ha surgido varias veces en los últimos días: el acuerdo es como un enfermo en cuidados intensivos, y nuestro objetivo compartido es devolverle la salud lo antes posible.

En cuanto al traslado de la embajada a Jerusalén y otras crisis regionales, Mogherini dice:

Una vez más, la UE es el socio confiable, y es indispensable en un momento de tanta inestabilidad para Oriente Medio. Seguimos con atención los dramáticos acontecimientos: desde los combates en la frontera entre Israel y Siria al indecible sufrimiento del pueblo yemení, [pasando por] las decenas de muertes en Gaza tras el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén (…) En la UE no dejaremos de trabajar para encontrar una solución política a todas estas crisis: no hay otra forma de alcanzar una paz justa y duradera.

En el programa de armas nucleares de los mulás, la calculada campaña de Hamás para asaltar la valla de seguridad de Israel en Gaza y la insurgencia proiraní del Yemen, Mogherini y la UE no ven más que desafíos diplomáticos que superar. Y la respuesta siempre, siempre son unas rondas de conversaciones en Basilea, Lausana, Viena o alguna otra lujosa ciudad continental donde los conflictos civilizacionales, las hostilidades históricas y los agudos contrastes morales puedan ser disueltos en tecnicismos.

Para qué hablar de que el acuerdo nuclear pone a Irán en la senda de la bomba atómica, y de que no se ocupa del programa misilístico de los mulás, ni de sus agresiones regionales y sus violaciones a los derechos humanos. “Tenemos un proceso”, dicen los mandarines bruselenses, “y ese proceso debe ser preservado a toda costa”. Para qué hablar de que Hamás está constitucionalmente comprometida con la destrucción del mundo judío y de que lleva décadas perpetrando ataques terroristas y sangrientas matanzas. “Tenemos un proceso”, dicen los mandarines, “y el traslado de la embajada por parte de Trump lo ha perturbado”. En su mundo, tipos como los iraníes y los palestinos pueden aparecer como amigos y buenos chicos, simplemente porque han abrazado con total cinismo el juego europeo de los procesos. Así las cosas, EEUU e Israel desempeñan el papel de chicos malos que no juegan a la geopolítica a la manera europea.

Junto con Mogherini, Barack Obama y Angela Merkel epitomizan la bancarrota de esa mentalidad. Uno de ellos, Obama, ya ha abandonado la escena global. Los movimientos electorales tectónicos que están registrándose en Europa significan que probablemente ellas también lo hagan más pronto que tarde.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio