Revista de Prensa

La Turquía de Erdogan no debe entrar en Europa

 

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Burak Bekdil, del Middle East Forum, denuncia que el mandatario turco quiere, a una vez, islamizar Turquía y convertirla en miembro de la Unión Europea, comunidad de naciones que detesta por su laicismo. Bekdil apuesta por un referéndum que ponga fin a lo que considera un despropósito.

No es un secreto que Erdogan desprecia profundamente a Europa Occidental, con su cultura ‘infiel’, su tratamiento de las minorías musulmanas, sus leyes hechas por el hombre, su cultura democrática y sus instituciones. ¿Por qué querría entonces su país, que progresivamente tiende hacia la ley divina, ser un miembro del hostil club ‘infiel’ cuya cultura desprecia?

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La crisis de identidad de Turquía es demasiado persistente para desaparecer, incluso después de décadas de búsqueda interior. Turquía es demasiado islámica para pertenecer a Europa, demasiado secular y no árabe para pertenecer a un club islámico, demasiado suní para encajar en cualquier club musulmán chií, demasiado turca para encontrar aliados en un pacto euroasiático y demasiado extranjera para entrar en una alianza africana significativa.

La ópera bufa turco-europea se ha convertido en una cruda representación teatral cada vez más aburrida y desagradable. No es ni siguiera graciosa. Un acto final, con un referéndum para el ‘Trexit’, podría poner fin a tantos años de tormento para la opinión.

El escritor saudí Jaled M. Batarfi especula con el significado que la presidencia del magnate neoyorquino va a tener para las relaciones entre Washington y Riad. Batarfi destaca, por su importancia, la colaboración de ambos países en la lucha contra el terrorismo.

Quizás el nuevo presidente americano sea más firme en el trato con los patrocinadores del terrorismo y quienes andan perturbando la región, como prometió. Eso incluye a Irán y a milicias como Hezbolá, ISIS, Al Qaeda y los huzis.

En cuanto a promesas electorales como la de cobrar a los aliados por la protección [militar norteamericana], espero que su equipo de defensa, inteligencia y exteriores informe al nuevo presidente durante sus primeros días en el cargo de que las bases militares extranjeras y el disfrute de privilegios están ahí para servir a los propios intereses estadounidenses (…) Y de que otras potencias, como Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, pagarían mucho por lo que América obtiene gratis, o casi.

En los últimos tiempos ha habido un fuerte aumento en el número de judíos que llegan a Israel procedentes de Brasil. A lo largo del presente año habrán llegado otros 700. Steve Linde escribe en el Jerusalem Post un reportaje en el que trata de desentrañar los motivos.

“Ciertamente, la crisis económica en Brasil ha sido un catalizador, pero los judíos no están saliendo por razones políticas”, dijo Poleg [Revital Poleg, director de la Agencia Judía en Brasil] al ‘Jerusalem Post’ desde Sao Paulo (…)

“La comunidad judía es muy sionista y está muy conectada a Israel, y su decisión de hacer ‘aliá’ es una combinación de diferentes factores, entre los que se cuentan la situación económica, asuntos relativos a la seguridad personal, las oportunidades educativas en Israel y, por supuesto, la posibilidad de vivir entre tu propio pueblo”.

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La aliá procedente de Brasil es considerada una “inmigración de calidad” por la Agencia Judía debido a que está compuesta en su mayor parte por familias jóvenes y solteros igualmente jóvenes que buscan ampliar su educación y desarrollar sus carreras profesionales en Israel.