Contextos

La perra de Bibi vs. Hamás y el ISIS

Por Julián Schvindlerman 

Periódicos prensa
"Ha vuelto a quedar de manifiesto que la prensa internacional tiene una manera cuando menos peculiar de informar sobre Oriente Medio"

Cuando el primer ministro de Israel adoptó una perra, el pasado mes de julio, no podía haber imaginado que el can pronto se convertiría en un símbolo de lo que está mal en la siempre complicada relación entre la prensa internacional y el Estado judío.

La perra Kaya ganó notoriedad mundial a comienzos de mes, tras morder a dos invitados durante las festividades de Janucá realizadas en la residencia de Netanyhu. “Kaya clavó sus dientes (…) en Sharren Haskel, integrante del Parlamento, y en el esposo de Tzipi Hotovely, viceministra del Exterior, ambas integrantes del partido Likud. Ninguno de los dos fue herido de gravedad. Las ciudades israelíes aíslan por 10 días a los perros que muerden a gente”, reflejó un típico reporte de los tantos que cubrieron el hecho. Otros complementaron la noticia con las lamentaciones de Sara, la esposa del premier, acerca de la necesidad de recluir al cuadrúpedo, y con el compromiso asumido por Bibi de revisar esas leyes inclementes con los canes. Fotografías de Kaya al lado de su amo hallaron su lugar en el limitado espacio de los medios masivos de comunicación. La noticia tuvo alcance global.

También en diciembre, la prensa israelí informó de que Hamás en Gaza y el ISIS en el Sinaí cooperan logísticamente. Conforme reportó Yediot Aharonot,

el brazo armado de Hamás en la Franja de Gaza transfirió decenas de miles de dólares mensuales a la rama en el Sinaí del grupo Estado Islámico durante el año pasado.

El movimiento fundamentalista palestino está pagando a militantes de ISIS en Egipto para asegurar el ingreso de armas en Gaza desde las zonas desérticas controladas por los hombres de Abu Baker al Bagdadi. Los envíos incluyen equipamiento militar y el material necesario para el rearmado de la infraestructura militar de Hamás. El grupo palestino ha brindado entrenamiento a sus hermanos yihadistas egipcios y les ha provisto de misiles antitanque de avanzada, aptos para atacar botes y vehículos militares egipcios. La colaboración se ha extendido al campo sanitario: terroristas heridos del ISIS han sido atendidos en hospitales gazatíes y médicos palestinos han viajado al Sinaí a curar a los combatientes sunitas de Alá.

Oficiales de seguridad egipcios han notado que sólo gracias al apoyo monetario y profesional de Hamás pudo el ISIS allí convertirse en un grupo bien entrenado y bien armado de más de ochocientos hombres, a partir de la banda desordenada de beduinos que era inicialmente. Shadi al Menai lideró Ansar Bait al Maqdis, afiliada a Al Qaeda en el Sinaí, hasta su traspaso de lealtad al ISIS. Es el hombre más buscado por las autoridades egipcias. Recientemente hizo una visita secreta y prolongada a la Franja. En julio, el ISIS llevó a cabo el mayor ataque registrado en el Sinaí desde la guerra árabe-israelí de 1973, cuando atacó puestos de control egipcios que dejaron un saldo de 64 soldados, 90 yihadistas y 4 civiles muertos, además de otros 55 uniformados heridos. Oportunamente, Infobae reportó que el brazo armado de Hamás, las Brigadas de Izedín al Qasam, promovían este enlace con el ISIS, en desafío al liderazgo político de la organización, que objetaba –aunque toleraba– tal acercamiento.

Este desarrollo tiene implicaciones estratégicas –la alianza servirá a Hamás en caso de una nueva guerra contra Israel; pudiendo atacar Eilat desde el Sinaí por ejemplo–, de política interna –pues supuestamente divide al buró político del ala militar– y de geopolítica regional –Hamás recibe apoyo financiero de Irán, que está combatiendo al ISIS en Siria e Irak y ha estado contando con aquélla para erigir un frente de contención a esos islamistas en la frontera entre Gaza y Egipto–. De manera que este asunto ofrece pasta periodística de primer nivel. Es un acontecimiento muy relevante que concierne a palestinos, israelíes, egipcios, iraníes y al ISIS, el villano que está enfrentando a Turquía, Rusia, Francia, Estados Unidos y medio mundo más. Y sin embargo, la noticia fue groseramente sub-reportada.

Célebremente, mucho tiempo atrás un editor de diario postuló: “Si un perro muerde a un hombre, no es noticia. Si un hombre muerde a un perro, eso sí que es noticia”. Este aforismo periodístico alude a la noción de que eventos atípicos e infrecuentes son más noticiables que acontecimientos cotidianos. Sostiene la idea de que un hecho raro concitará más atención pública que uno común y corriente. A menos, claro está, que el perro que muerde sea israelí. En tal caso, este legendario postulado de la prensa, tallado en piedra y de aplicación universal, repentinamente pierde su valor. Toda regla tiene su excepción. Y, como no podía ser de otra manera, periodísticamente Israel la representa.