Revista de Prensa

La ONU es una rémora para la resolución del conflicto israelo-palestino

 

ONU

La organización internacional ha fracasado durante décadas en sus intentos de solucionar la llamada cuestión palestina. A la vista de esta realidad incontestable, Mudar Zahrán, secretario general de la Coalición Opositora Jordana, apuesta por seguir avanzando sin ella.

Durante seis décadas, la ONU ha fracasado en producir cualquier solución práctica o factible para el conflicto árabe-israelí, a pesar de los miles de millones de dólares que el Gobierno estadounidense le ha proporcionado con el propósito de promover la paz. Peor aún, las políticas y prácticas de la ONU han convertido a nuestros hermanos palestinos en refugiados perennes a través de la UNRWA, la agencia de la organización para los refugiados palestinos, cuyo principal donante es EEUU.

(…)

El mundo debe darse cuenta de que nosotros, los pueblos de la región, árabes e israelíes, podemos resolver nuestros problemas sin necesidad de influencias externas o la participación de la ONU. La Coalición Opositora Jordana cree firmemente que el Gobierno de EEUU debe tratar de neutralizar la influencia de la ONU en el proceso de paz, impulsando a su vez la paz entre árabes y judíos a través de la integración económica, social y cívica.

David Daud, de la Foundation for Defense of Democracies, da cuenta de las maniobras del grupo terrorista chií para aprovechar la crisis política en el Líbano en su propio beneficio.

Durante casi dos décadas, Hezbolá se ha dado cuenta de que su proyecto de reemplazar la república libanesa será largo y gradual. Por consiguiente, ha preferido el pragmatismo a la confrontación y el trabajo desde dentro del sistema para desmantelarlo y desacreditarlo paso a paso. Hezbolá tiene la llave para resolver la crisis presidencial y, rechazando efectivamente a dos aliados para llegar a la presidencia, está paralizando el sistema para mostrar a los libaneses que el único camino para un gobierno justo y efectivo es la misma Hezbolá. Aunque la crisis presidencial se resuelva pronto, solventando los dos años que ha estado el puesto vacante, Hezbolá ya habrá alcanzado ese objetivo.

Ziad Akel, del Al Ahram Centre for Political and Strategic Studies, da cuenta de la paralización de la transición en Libia medio año después del acuerdo suscrito en Marruecos.

Después de una ola de celebraciones regionales e internacionales, promesas de ayuda y asistencia, varias rondas de negociaciones y planes esperanzados para el futuro, Libia sigue exactamente en el mismo sitio.

La transición de un estatus de múltiples soberanías a un único Gobierno unificado sigue sin ser posible. Lo que es más alarmante es la persistencia de los mismos puntos de fricción sin ningún avance apreciable.

Por otra parte, las acciones adoptadas por los diferentes partidos (…) están profundizando aún más la situación de polarización y consolidando el proceso de fraccionamiento. Por lo tanto, la cuestión ahora es si el acuerdo político será capaz de sobrevivir frente a los diversos retos que ha de afrontar y la obvia falta de deseo político para ponerlo en práctica (…)

La situación en Libia no es muy diferente de la que existía antes del acuerdo, en el sentido de que la división entre el este y el oeste del país sigue siendo efectiva.