Revista de Prensa

La 'Nakba': ¿quién quería destruir a quién?

 

La analista israelí Smadar Bat Adam analiza en este artículo qué significa la Nakba (“catástrofe” en árabe), palabra con que los palestinos se refieren a la fundación de Israel.

(…) la Nakba llama de nuevo a la puerta, una marca de Caín propiamente dicha. Su papel es materializar la eterna angustia, su singular propósito es apuntar con un dedo acusatorio al Estado floreciente de Israel, como diciendo: habéis cometido un crimen, habéis distorsionado, robado, oprimido. La tierra que habéis llenado de hormigón, jardines y bosques, no os pertenece; es nuestra. Vuestra existencia es una catástrofe y nosotros guardaremos las llaves de nuestras casas, de las que huimos/fuimos expulsados, como testimonio de nuestra intención de volver y expulsaros.

Eso es la Nakba, (…) el eterno rechazo [al derecho a existir de Israel] como hogar nacional del pueblo judío.

El sitio web Al Monitor recoge en su revista semanal un ramillete de opiniones de analistas muy críticos con los últimos acontecimientos políticos protagonizados por el presidente Erdogan, al que acusan de estar acabando con la democracia en Turquía.

Está también la dimisión del primer ministro Ahmet Davutoglu, a quien Mustafa Akyol describe como alguien que estaba llegando a ser una “ligera molestia” en la apuesta de Erdogan por el poder absoluto. Akyol escribe: “La única forma en que Davutoglu ‘traicionó’ a Erdogan fue intentando ser relativamente más moderado y menos autoritario. Al contrario que Erdogan, por ejemplo, Davutoglu consideró seriamente formar una coalición de Gobierno con el principal partido de la oposición después de las elecciones del 7 de junio de 2015, cuando el Partido Justicia y Desarrollo perdió la mayoría parlamentaria. Al contrario que Erdogan, se opuso a encerrar a los periodistas e intelectuales que fueron llevados a juicio. Y al contrario que Erdogan, intentó construir un consenso con los manifestantes ambientalistas en lugar de demonizarlos como provocadores políticos. Por eso, comparado con Erdogan, Davutoglu se convirtió en una figura relativamente menos negativa a ojos de los círculos opositores. Para los erdoganistas, sin embargo, todo eso se traduce en ‘traición’.

La comentarista de Hurriyet Barçin Yinanç sostiene que, a pesar de la anivadversión del presidente Erdogan hacia su dimisionario primer ministro, Ahmet Davutoglu, no hay la menor divergencia entre ambos en lo que se refiere a la política exterior, diseñada a gusto del primero. Las aparentes discrepancias en dicho terreno serían sólo dos caras de un juego para alcanzar el mismo objetivo.

Hay actualmente muchas especulaciones sobre las razones que hay detrás de la ruptura entre Erdogan y Davutoglu, que iría seguida de la destitución del primer ministro. Algunos han citado divergencias de enfoque en política exterior, pero yo me cuento entre los que creen que han sido principalmente asuntos domésticos los responsables de la alergia a Davutoglu que le ha entrado a Erdogan.

Mientras las diferencias de puntos de vista quedaron muy claras en algunos asuntos domésticos –como en sus discursos contradictorios sobre la cuestión kurda–, no hemos escuchado nada que presuma una brecha en asuntos exteriores.

En cualquier caso, (…) Davutoglu no habría sido capaz de llevar a cabo ninguna decisión en política exterior sin la aprobación de Erdogan.