Contextos

La mujer en los países islámicos según el Banco Mundial

Por Pablo Molina 

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"En asuntos como ser el cabeza de familia, elegir lugar de residencia, solicitar pasaporte, conferir la ciudadanía a los hijos y obtener un trabajo sin la autorización del marido, los países islámicos destacan por la prohibición expresa de que tales acciones puedan ser llevadas a cabo por la mujer libremente"

El informe del Banco Mundial Mujer, Empresa y Derecho 2014: eliminando restricciones para aumentar la igualdad de género da cuenta de una disminución de los obstáculos legales a la inclusión económica de la mujer en el último medio siglo en todo el mundo, si bien todavía existen numerosas regulaciones que restringen el acceso de aquélla a los procesos económicos.

Se trata del tercer informe de esta serie, y se ha estudiado la normativa de 143 países relativa a la participación de la mujer en la economía.

Las zonas con mayores obstáculos para la igualdad de hombres y mujeres en materia económica son Oriente Medio y Norte de África, el África subsahariana y el Asia meridional, áreas caracterizadas por la presencia mayoritaria del islam, religión oficial en buena parte de sus Estados, y la sharia como corpus vertebrador de las relaciones civiles.

En los últimos cincuenta años, las economías examinadas eliminaron más de la mitad de las restricciones a los derechos de propiedad de la mujer y a su capacidad para realizar actos legales, pero el documento añade:

Si bien se suprimieron algunas limitaciones en Asia Meridional, Oriente Medio y Norte de África, estas regiones fueron las que ejecutaron menos reformas.

El informe texto se detiene de forma específica en analizar la vigencia del veto legal que el marido puede imponer a su esposa en muchos países para impedirle el acceso a la actividad económica. Para ello se han examinado once acciones concretas relacionadas con la obtención de ingresos propios por parte de la mujer y la posibilidad de llevarlas a cabo en cada país de los comprendidos en el estudio.

En asuntos como ser el cabeza de familia, elegir lugar de residencia, solicitar pasaporte, conferir la ciudadanía a los hijos y obtener un trabajo sin la autorización del marido, los países islámicos destacan por la prohibición expresa de que tales acciones puedan ser llevadas a cabo libremente por una mujer. En cambio, en esos países se permite ésta abra una cuenta bancaria, registre un negocio o firme un contrato.

El presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, señaló en la presentación del documento:

cuando mujeres y hombres participan en la vida económica en igualdad de condiciones, pueden aportar su energía para forjar una sociedad más cohesiva y unas economías con mayor capacidad de recuperación.

Por tanto,

la forma más segura de contribuir a enriquecer las vidas de las familias, las comunidades y las economías consiste en permitir a cada persona desarrollar al máximo su potencial creativo.

El reto para los países islámicos, y en especial los de la península arábiga, es incorporarse a este proceso de liberalización, destinado a que la mujer pueda participar en igualdad con el varón en los procesos económicos característicos de las economías avanzadas.