Contextos

La maestra contra Al Qaeda

Por Michael Weiss 

suad-nofal_Snapseed
"Nawfal se ha convertido en una heroína para los activistas sirios que detestan a Bashar al Asad y a Al Qaeda, y también se ha vuelto una celebridad menor en internet a causa de un vídeo suyo de cuatro minutos en el que arremete contra esa última organización por su severo control y su oscurantismo religioso. El vídeo se titula 'La mujer con pantalones', en alusión a su negativa a seguir los códigos de vestimenta que el Estado Islámico establece para las mujeres""Nawfal cree que el movimiento yihadista ha triunfado aprovechándose de la pobreza, del analfabetismo y de las exigencias de la guerra que reinan en la provincia para conquistar el apoyo popular. Una táctica que ha resultado ser especialmente efectiva es lavarles el cerebro a los niños de Raqa""Si bien su descaro puede descolocar a los takfiris, el que sea una mujer menuda y de mediana edad, y que el suyo sea un gesto más o menos aislado de desafío contra ellos, explica igualmente su supervivencia y precaria libertad hasta el momento. Sin embargo, ella insiste en que en varias ocasiones se ha escapado por poco de la particular versión de justicia social del EIIL. La última vez fue cuando defendió los derechos de la comunidad cristiana de Raqa"

Souad Nawfal se acuerda de cuando las manifestaciones contra Asad cobraron fuerza en Raqa. Era el 15 de marzo de 2012, poco después de la muerte de Alí Babinsky, el primer habitante de la provincia oriental de Siria asesinado por las fuerzas del régimen; tenía 17 años.

Lo enterramos, y después, cuando celebramos un funeral y una manifestación en su honor, nos dispararon y mataron a dieciséis de los nuestros.

También recuerda cuándo comenzó a manifestarse contra el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), la franquicia de Al Qaeda en Siria (aunque no está aprobada por Aymán al Zawahiri) que controla Raqa actualmente. “Empecé a hacerlo porque se llevaron al Padre Paolo”, dice, refiriéndose al sacerdote jesuita italiano que, durante décadas, estuvo al frente de una parroquia al norte de Damasco y que apoyó la revolución siria desde su comienzo. Tras unirse a las manifestaciones de Raqa a finales de julio, fue secuestrado por el EIIL, sin que, desde entonces, se sepa nada de él. “Paolo era mi huésped”, me contó Nawfal, una antigua maestra de escuela de cuarenta años que usa hiyab, durante una entrevista vía Skype de una hora de duración. “Solía venir a mi casa para romper el ayuno del Ramadán. Venía para hablar contra el EIIL. Quería acabar con  los asesinatos y con el secretismo, con todas esas cosas que hace el régimen. Fue a hablar con el EIIL, pero nunca regresó”.

Desde hace poco, Nawfal se ha convertido en una heroína para los activistas sirios que detestan a Bashar al Asad y a Al Qaeda, y también se ha vuelto una celebridad menor en internet a causa de un vídeo suyo de cuatro minutos en el que arremete contra esa última organización por su severo control y su oscurantismo religioso. El vídeo se titula “La mujer con pantalones”, en alusión a su negativa a seguir los códigos de vestimenta que el Estado Islámico establece para las mujeres. Nawfal dice que ha pasado los últimos dos meses manifestándose contra los nuevos ideólogos de su provincia, a quienes considera no sólo un baldón para el islam, sino el reflejo de los mismos totalitarios de los que, para empezar, ella y sus compañeros activistas querían librarse.

Tratan espantosamente a la gente. Son exactamente como el régimen de Asad. Atemorizan a la gente para que se someta.

¿Cómo lo hacen?

Atrapan a la gente en la calle, la encarcelan y nadie puede preguntar dónde está o lo que le ha sucedido. Durante el Ramadán había uno que no estaba ayunando, comía libremente en la calle; lo detuvieron y lo encerraron hasta el Eid. Hace tres días se llevaron a un periodista, Ziad al Homsi. Se han llevado a un montón de revolucionarios.

Las cárceles, afirma, son muchas y están diseminadas por toda la provincia; el cuartel general del Estado Islámico del Irak y el Levante cuenta con sus propias dependencias para reclusión.

Muy al estilo de lo que hiciera la mujabarat (inteligencia militar) durante los primeros días del movimiento de protesta, el EIIL también ha prohibido a los civiles tomar fotos o realizar grabaciones de conductas provocativas en Raqa.

El EIIL azotaría a la gente por la calle. Su alguien fuera por ahí tomando fotografías ‘ilegales’ con una cámara, lo detendrían. Durante el mes y medio que me manifesté ante el cuartel general, nadie me hizo una foto porque tenían miedo.

Nawfal cree que el movimiento yihadista ha triunfado aprovechándose de la pobreza, del analfabetismo y de las exigencias de la guerra que reinan en la provincia para conquistar el apoyo popular. Una táctica que ha resultado ser especialmente efectiva es lavarles el cerebro a los niños de Raqa.

Hay gente que es pobre e inculta y no presta atención a lo que hacen sus hijos; sus niños de 10 años salen y entonces el EIIL promete a la familia dinero y poder. Exaltan a esos niños, los llaman ‘jeques’, les dan armas y poder, los convierten en niños soldado. ¡Son niños de 10 años que nunca han estudiado teología y ahora son jeques! Me preocupa que esto esté arruinando realmente la noción de lo que son los musulmanes y el islam.

Nawfal ha tenido su buena ración de desagradables encontronazos con el Estado Islámico. Se ha convertido en elemento cotidiano delante de la sede local del grupo, donde, según me contó, la han maldecido, escupido, maltratado e incluso atropellado.

Yo estaba allí delante, y había un hombre del EIIL con una larga barba blanca que quería aparcar en el lugar. Pero hay mucho sitio. Me dijo que me tenía que mover. Le dije que no. Así que empezó a soltarme juramentos, a abroncarme, pero aún así no me moví. Así que me embistió dos veces con el coche. No muy fuerte, sino más bien para reafirmarse.

Todos los días me apuntaban a la cabeza con un kalashnikov y amenazaban con dispararme. Yo les decía: ‘Hacedlo. Si me matáis primero a mí, la segunda bala tiene que ir a la cabeza de Bashar’. Eso les enfadaba.

Si bien su descaro puede descolocar a los takfiris, el que sea una mujer menuda y de mediana edad, y que el suyo sea un gesto más o menos aislado de desafío contra ellos, explica igualmente su supervivencia y precaria libertad hasta el momento. Sin embargo, ella insiste en que en varias ocasiones se ha escapado por poco de la particular versión de justicia social del EIIL. La última vez fue cuando defendió los derechos de la comunidad cristiana de Raqa.

A finales de septiembre, el EIIL atacó e incendió dos iglesias de la provincia, quitó las cruces de sus pináculos y los sustituyó por la bandera negra de la yihad global. El 25 de septiembre lo hizo en la iglesia católica de Sayidat al Bishara, tras lo cual unas dos docenas de personas fueron allí a manifestarse. “Les dije: ‘¿Qué estáis haciendo aquí? Id a la sede'». Inició la marcha y, de hecho,  algunos de los manifestantes empezaron a seguirla, pero para cuando llegó allí se encontró con que estaba sola. Todos habían ido abandonando la comitiva por miedo. Un día después fue atacada otra iglesia; de nuevo, Nawfal fue a manifestarse cuando se enteró de que había gente que había sido detenida. Esta vez llevó consigo un cartel en el que decía “Perdonadme”. El mensaje iba dirigido a su familia, porque estaba segura de que ese día la matarían o la secuestrarían.

Primero trataron de ahuyentarme. Arrojaron una bomba cerca de mí. Llevaba allí diez minutos y un chico de 16 años, miembro del EIIL, se me acercó, me llamó infiel, se volvió a los otros hombres del Estado Islámico y les dijo:’¿Por qué la dejáis vivir?’ Iba a matarme, pero, por lo visto, recibió órdenes de que nadie me hablara.

Cinco minutos después, llegó un coche con armas. Alguien salió de él y empezó a agarrarme del brazo y a golpearme el hombro. Otro me escupía y me insultaba. En ese punto creí que estaba acabada. Empecé a llamar a la gente siria que había a mi alrededor. Grité: ‘Estáis contentos, sirios? Mirad lo que me están haciendo. Mirad a vuestras mujeres; cómo las violan, cómo las atacan, y vosotros os quedáis ahí sentados, mirando’.

Los guerrilleros del Estado Islámico que amenazaron a Nawfal fueron cuatro tunecinos, afirma ella, y, luego de que instara a sus compatriotas a intervenir, dos miembros sirios del grupo se levantaron e intentaron apartar de ella a los extranjeros. “Fueron a los tunecinos y les dijeron: ‘Nadie está autorizado a tocarla’. Pero rompieron mi cartel y me dijeron que me fuera a casa y me olvidara de todo. Yo les dije: ‘Vosotros sois agentes del régimen, vosotros avergonzáis a los musulmanes.”

Nawfal dice que ahora sólo saldrá a manifestarse si nadie la reconoce por la calle. En cuanto algún miembro del EIIL la ve, ella se marcha. Ya no se queda quieta en una sitio, sino que va de casa en casa, una fugitiva en su propia ciudad. No cree que la situación vaya a cambiar en el futuro inmediato.

Si la gente tiene miedo, Raqa no se librará del EIIL. Mientras éste siga usando las tácticas del régimen, no podrá liberarse.

Le pregunté si alguna vez había pensado en marcharse.

Amo a Siria, y mi alma está aquí. No iniciamos la revolución para levantarnos y marcharnos, pero cuando se llega a un punto en el que van a matar a toda mi familia y yo soy la causa de ello, dejaría a mi madre, pero nunca la olvidaría. Y mi madre permanece en mi alma hasta que ella sea libre. Mi madre es Siria.

NOW