Contextos

La 'lucha' contra la corrupción de la Autoridad Palestina

Por Jaled Abu Toameh 

mahmud-abas-sentado
"Lo que los líderes palestinos están diciendo a su gente es que todo aquel que denuncie la corrupción es un traidor que brega con los americanos y los israelíes contra los intereses palestinos. Semejante acusación acarrea no sólo la pena de muerte, sino que lleva el oprobio al acusado y a todo su clan. Se entiende perfectamente que los palestinos se cuiden muy mucho de ser objeto de tal acusación"

Cada vez son más los palestinos que exigen a la Autoridad Palestina (AP) que tome medidas serias para poner fin a la corrupción financiera y administrativa entre sus altos mandos. Pero, en vez de atender a esos llamamientos, la AP ha optado por reprimir a los activistas contra la corrupción, en su empeño por silenciar a los críticos e impedir que se extiendan las demandas de transparencia y rendición de cuentas.

Las medidas de la AP contra los activistas anticorrupción han indignado a numerosos palestinos, que acusan a sus líderes de encubrir a los capitostes sospechosos de servirse del poder para su propio beneficio.

En los últimos días, las fuerzas de la AP en la Margen Occidental han detenido a tres prominentes activistas anticorrupción: Fayez al Sweiti, Mohamed Ayesh y Saed Abu al Baha.

Sweiti, dirigente de una ONG anticorrupción, fue arrestado tras publicar en su página de Facebook un documento que acusa Husein al Sheij, jefe de la Autoridad General Palestina para los Asuntos Civiles y miembro del Comité Central de Fatah, de servirse de su cargo para lucrarse.

Aunque la AP insiste en que el documento es falso, son varios los palestinos que dicen tener buenas razones para pensar que es auténtico.

El hijo Fayez, Saeb, reportó que más de 20 agentes de la Fuerza de Seguridad Preventiva irrumpieron en el domicilio familiar, radicado en Hebrón, a primera hora de la mañana. Y que confiscaron la computadora, el teléfono móvil y varios documentos de Faez, a quien informaron de que debía presentarse ese mismo día en las dependencias del fiscal general. Tras ser interrogado por el referido documento, se ordenó su detención por espacio de 48 horas. No obstante, fue puesto en libertad al día siguiente tras las protestas protagonizadas por activistas contra la corrupción y por los derechos humanos.

El segundo activista, Mohamed Ayesh, fue detenido el pasado día 12 mientras se desplazaba a su lugar de trabajo en Belén, según ha comunicado la familia. A principios de mes, Ayesh fue detenido por un breve espacio de tiempo tras preguntar al primer ministro de la AP, Mohamed Shtayeh, por la detención de Alá Bashir, profesora del Corán de la aldea de Yainsafut.

El tercer individuo, Saed Abu al Baha, afiliado a Hamás en la Margen Occidental, fue detenido por su implicación en la campaña anticorrupción en las redes sociales. Poco antes de su detención, Al Baha llamó a los palestinos a tomar las calles para exigir transparencia a sus líderes y protestar por la corrupción.

Todas estas detenciones se produjeron tras conocerse un nuevo escándalo que salpica a la AP. Documentos filtrados en las redes sociales revelan que el Gobierno de la AP ha acordado secretamente subir el salario de sus ministros un 67%, de 3.000 a 5.000 dólares. En cuanto al salario de Shtayeh, ha subido de los 4.000 a los 6.000 dólares. Este escándalo ha producido gran embarazo a la AP, cuyos gerifaltes no han cuestionado la veracidad de lo filtrado. La AP ha justificado la controvertida decisión aduciendo que la tomó el Gobierno precedente en 2017.

Los palestinos no han sido los únicos en hacer oír sus protestas al respecto. El coordinador especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, Nicolai Mladenov, dice que habló con el primer ministro Shtayeh al respecto, y que éste “se comprometió a poner fin a esa práctica de inmediato”. “Mientras los palestinos hacen frente a una dura situación económica, y los salarios se recortan en Gaza, algunas decisiones desafían a la lógica y lógicamente enfurecen a la gente”, tuiteó también el funcionario internacional.

Otro escándalo reciente pone sobre el tapete el nepotismo en el Ministerio palestino de ExterioresUn vídeo subido a Facebook este mismo mes reveló que la mujer del embajador de la AP en España está desempeñándose como embajadora ante Suecia; mientras su hermano, que también tiene rango de embajador, comanda el área para América Latina del Departamento de Exteriores de Fatah. En cuanto a la hija, ha sido nombrada portavoz en Europa; y el marido de ésta es asesor del ministro de Exteriores.

“Una sola familia ostenta todos estos cargos en Exteriores”, se dice en el vídeo; “lo cual confirma la corrupción y el nepotismo existentes en el Ministerio”. También se denuncia que el canciller, Riad Maliki, que lleva 12 años en el cargo, ha nombrado a su hermano embajador en Colombia. “¿Esto es un Ministerio de Exteriores o de Familia?”, se dice en otro momento del vídeo.

Las historias sobre la rampante corrupción en la AP no sorprenden a quienes llevan dos décadas informando de los asuntos palestinos. Lo que sí choca es el creciente número de individuos y organizaciones que desafían abiertamente al presidente Abás y a sus altos cargos denunciando y exponiendo la corrupción.

Cada vez son más los palestinos que dan un paso adelante –jugándose el trabajo y hasta la vida– y se sirven de las redes sociales para debatir sobre la corrupción, algo que ha venido siendo considerado tabú en la sociedad palestina. Durante mucho tiempo, los líderes palestinos se las apañaron para desviar la atención hacia, sobre todo, [el conflicto con] Israel.

Y ahora tratan de volver a las andadas. Ahora andan diciendo que las acusaciones de corrupción se están aireando sospechosamente cerca de la presentación del plan del presidente de EEUU, Donald Trump, para la paz en Oriente Medio, el denominado Acuerdo del Siglo.

Munir al Yagub, del partido Fatah de Abás, denuncia que la filtración de los documentos sobre la corrupción está relacionada con el rechazo de la AP al plan de Trump y a la conferencia económica de Bahréin, patrocinada por EEUU.

Así, se pretende crear la impresión de que la AP está siendo víctima de una suerte de conspiración israelo-americana por su rechazo al Acuerdo del Siglo. En otras palabras: lo que los líderes palestinos están diciendo a su gente es que todo aquel que denuncie la corrupción es un traidor que brega con los americanos y los israelíes contra los intereses palestinos. Semejante acusación acarrea no sólo la pena de muerte, sino que lleva el oprobio al acusado y a todo su clan. Se entiende perfectamente que los palestinos se cuiden muy mucho de ser objeto de tal acusación.

La represión de los activistas anticorrupción y el intento de impedir a los palestinos que exijan transparencia y rendición de cuentas muestran lo lejos que está el liderazgo palestino de combatir la corrupción e impedir a los altos cargos que se sirvan de su poder para sacar tajada.

Los líderes palestinos no sólo niegan a su pueblo el derecho a disfrutar de unas instituciones de gobierno dignas de tal nombre, sino que están volcados en bloquear cualquier oportunidad de mejora de sus condiciones de vida con el boicot a la conferencia de Bahráin, cuyo objetivo principal es ofrecer a los palestinos prosperidad económica y que se deshagan de quienes parecen estar preocupados sólo por engordar sus cuentas corrientes y las de sus familiares.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio