Contextos

La 'lenta muerte' de los palestinos en el Líbano

Por Jaled Abu Toameh 

Bandera de Palestina.
"¿Por qué la ONU y otras instituciones internacionales siguen calladas mientras expulsan a los palestinos de sus trabajos en un país árabe, cuando más de 100.000 palestinos entran en Israel a diario para trabajar? ¿Veremos una cumbre de urgencia de la Liga Árabe, o al Consejo de Seguridad de la ONU, condenar el apartheid y el racismo libaneses? ¿O están demasiado ocupados redactando resoluciones de condena contra Israel, que ha abierto sus puertas de par en par a los trabajadores palestinos?"

Más de 100.000 palestinos de la Margen Occidental tienen permiso para trabajar en Israel, según fuentes palestinas e israelíes. Además, miles de palestinos entran cada día a Israel sin permiso. Más de 80.000 trabajadores palestinos entraron en Israel el pasado 15 de julio, según el Ministerio de Defensa israelí. 

Como parte de los esfuerzos por alcanzar una tregua entre Israel y Hamás, a mediados de julio se informó de que Israel había accedido a aumentar de 3.500 a 5.000 el número de comerciantes y empresarios de Gaza con permiso de entrada en su territorio. Las informaciones decían que ese gesto israelí fue fruto de los esfuerzos de Egipto y Naciones Unidas por impedir una confrontación militar a gran escala entre Israel y Hamás.

Mientras Israel incrementa constantemente el número de permisos de trabajo para los palestinos de la Margen y la Franja, el Líbano ha lanzado una vasta campaña contra los trabajadores ilegales, incluidos los palestinos, lo que ha desencadenado una oleada de protestas entre los palestinos residentes en su territorio. 

Las autoridades libanesas dicen que la batida tiene por objetivo principalmente a los sirios que huyeron al País del Cedro tras el comienzo de la guerra civil en su país (2011). En el marco de la campaña contra los trabajadores ilegales, se han clausurado una serie de empresas y numerosos trabajadores palestinos y sirios han sido apartados de sus empleos.

El ministro de Trabajo libanés, Kamil Abu Suleimán, negó las acusaciones de que la campaña fuera una “conspiración” contra los 450.000 palestinos residentes en su país. “El plan para combatir el trabajo ilegal se preparó hace varios meses y no va contra los palestinos”, manifestó. “Hay una legislación laboral en el Líbano, y hemos decidido aplicarla. Avisamos con seis meses de antelación a todos los trabajadores y empresas ilegales para que tramitaran los permisos correspondientes”. 

Ahora bien, el ministro admitió que como consecuencia de la campaña se han cerrado varias empresas palestinas

Los palestinos rechazaron las afirmaciones de Suleimán y organizaron una serie de protestas en distintas partes del país. Los manifestantes quemaron neumáticos en las entradas de varios campos de refugiados, y facciones y personalidades palestinas pidieron a las autoridades libanesas que pusieran fin a sus medidas contra empresarios y trabajadores palestinos.

“Las medidas libanesas perjudican a los palestinos”, declaró Alí Faisal, miembro del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), de la OLP. Faisal demandó a las autoridades libanesas que las rescindieran y apuntó que se estima en un 11% la contribución palestina al crecimiento económico del Líbano. El representante del FDLP añadió que, “con varios pretextos”, se estaba vedando el ingreso de palestinos del Líbano a varias profesiones.

La ley libanesa limita a los palestinos la posibilidad de desempeñar profesiones como la abogacía, la medicina y la ingeniería, y les prohíbe recibir prestaciones sociales. En 2001, el Parlamento aprobó una ley que prohíbe a los palestinos el acceso a la propiedad

Según informaciones publicadas en medios árabes, las protestas palestinas podrían marcar el comienzo de una intifada palestina contra el Líbano. Esas mismas informaciones destacan que los palestinos tienen dificultades para que las autoridades libanesas les concedan permisos de trabajo.

“La tasa de paro entre los palestinos del Líbano es muy alta”, declaró el empresario palestino Ziad Aref. “Tenemos derecho a trabajar en la solución de este problema. Esta nueva campaña de las autoridades libanesas dejará a miles de palestinos sin trabajo y agravará la crisis económica”. Aref calcula que la tasa de paro entre los palestinos del Líbano es del 50%, y acusó a los líderes palestinos de no haberse ocupado del sufrimiento de los trabajadores y empresarios palestinos del Líbano. 

Los líderes palestinos de la Margen Occidental, la Franja de Gaza y el Líbano dicen que están en contacto diario con las autoridades libanesas para tratar de revertir las duras medidas contra los trabajadores palestinos. Azam al Ahmed, dirigente de la OLP que se encarga de los temas palestinos en el Líbano, mostró una profunda preocupación por la campaña libanesa y dijo que se había puesto en contacto con varios funcionarios libaneses para advertirles contra cualquier perjuicio a los palestinos.

Hamás, por su parte, ha acusado a las autoridades libanesas de aplicar una política de “muerte lenta” a los palestinos del país. Hamás afirmó en un comunicado que la campaña libanesa parecía ser parte de una “conspiración para liquidar los derechos de los refugiados palestinos”. “No aceptaremos ninguna amenaza a la vida y el futuro de los refugiados palestinos en el Líbano, y vamos a impedir la política de muerte lenta”, advirtió en el referido texto.

Las medidas adoptadas por las autoridades libanesas vuelven a subrayar la discriminación de la que son objeto los palestinos en ese país árabe. “Los palestinos del Líbano sufren discriminación en casi cualquier aspecto de la vida diaria”, se leía en un reportaje publicado por Associated Press en 2017. “Muchos viven en asentamientos reconocidos oficialmente como campos de refugiados, pero que se describen mejor como guetos de hormigón rodeados por puestos de control y, en algunos casos, alambradas y muros a prueba de explosiones”.

“La discriminación y la marginación que sufren [los palestinos] se agravan por las restricciones a las que se enfrentan en el mercado laboral, que contribuyen a los altos niveles de paro, los salarios bajos y las malas condiciones laborales”, dice un informe de la ONU. “Hasta 2005 se vetó a los palestinos en 70 profesiones, y aún están vetados en otras 20. La pobreza resultante se ve exacerbada por las restricciones que se les imponen en el acceso a la educación pública y los servicios sociales”.

Las medidas discriminatorias y racistas del Líbano contra los palestinos no parecen molestar a las organizaciones propalestinas de todo el mundo. Estas organizaciones suelen hacer la vista gorda ante la angustia de los palestinos que viven en los países árabes. Lo que hacen es poner el foco en Israel, al que escudriñan en busca de unos abusos imaginarios.

Ya es hora de que las organizaciones propalestinas en los campus universitarios de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia organicen una Semana contra el Apartheid Árabe, en vez de acusar a Israel de “discriminar” a los palestinos. También es hora de que los medios internacionales tomen nota de las medidas antipalestinas adoptadas por el Líbano, cuando Israel está aumentando el número de permisos de entrada en su territorio para los trabajadores palestinos. 

¿Por qué la ONU y otras instituciones internacionales siguen calladas mientras expulsan a los palestinos de sus trabajos en un país árabe, cuando más de 100.000 palestinos entran en Israel a diario para trabajar? ¿Veremos una cumbre de urgencia de la Liga Árabe, o al Consejo de Seguridad de la ONU, condenar el apartheid y el racismo libaneses? ¿O están demasiado ocupados redactando resoluciones de condena contra Israel, que ha abierto sus puertas de par en par a los trabajadores palestinos?

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio