Revista de Prensa

La insensatez de Putin puede llevar a una gran guerra

 

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Jonathan Schanzer, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), afirma que el tiro sirio le está saliendo al autócrata ruso por la culata, pues se está viendo implicado en tensiones y conflictos que no puede manejar, y pide a la Administración Trump que aproveche la ocasión para dar un giro sustancial a la política norteamericana con respecto a Siria.

En estos momentos Putin se encuentra sobre un barril de pólvora. La amenaza del ISIS quizá pueda ser contenida. Pero se cierne un enfrentamiento entre Israel e Irán en una zona controlada por Rusia. (…) Los peones libaneses y sirios de Irán, armados hasta los dientes con más de 250.000 cohetes, se están preparando para combatir contra el Ejército más avanzado de Oriente Medio en lo que promete ser la peor guerra que haya visto la región en las últimas décadas.

Ciertamente, Putin podría tratar de mediar en ese conflicto. Pero no era eso lo que pretendía [al implicarse en el conflicto sirio]. Entre esto y los ataques químicos [de Asad], puede que el líder ruso al fin comprenda que las acciones de Irán en Siria no están alineadas con los intereses de Rusia.

(…) se abre una ventana de oportunidad para desarrollar una política siria que margine a Rusia e Irán, los principales responsables de una matanza masiva que dura ya siete años.

Ofir Haivry, vicepresidente de Asuntos Académicos del Instituto Herzl, apunta que el Estado judío ya no se ve amenazado por los Estados árabes vecinos, sino por organizaciones terroristas que se han hecho fuertes en territorios de gran importancia estratégica pertenecientes a esos mismos Estados árabes, como el Estado Islámico, que opera en el Sinaí; Hamás, que detenta el poder en Gaza, y Hezbolá, dueña y señora del sur del Líbano. Así las cosas, pide que Jerusalén tome nota y obre estratégicamente en consecuencia.

En los últimos años ha cobrado forma una nueva realidad estratégica en torno a Israel: más allá de sus fronteras hay entidades terroristas, no Estados soberanos. Cuanto más se consolide este estado de cosas, más necesitaremos revaluar la naturaleza de las amenazas que pesan sobre nosotros y los métodos para defendernos.

(…)

La reglas del juego han cambiado. Israel debe insistir en que, si los Estados soberanos ceden territorio a terceros, lo que habrá ahí será una tierra de nadie, donde las acciones que se lleven a cabo –por parte de Israel o de quien coopere con él– no se considerarán invasión de un país soberano. Esta posición dejará claro asimismo que Israel dispone de las herramientas precisas para hacer frente a esta nueva clase de amenazas.

Alí Hayizade escribe sobre el reciente viaje del príncipe heredero y hombre fuerte de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman, a EEUU y la interpreta como indicio claro de que MbS va en serio en lo relacionado con el proceso de reformas que ha emprendido en el reino.

Verdaderamente, la exitosa visita del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman, a EEUU puede ser califica de histórica. (…) No sólo para Arabia Saudí, sino para la región del Golfo y el mundo árabe en su conjunto.

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Si reparas en los hombres de negocios con los que Mohamed ben Salman eligió reunirse durante su viaje, ves que la mayoría no eran representantes de la vieja banca ni de los gigantes petroleros y metalúrgicos, sino del sector de la alta tecnología, gente que ha creado de la nada negocios multimillonarios. El príncipe entiende que el futuro pasa por la alta tecnología y por quien la maneja. Vivimos en un mundo en el que un portal de venta de bienes varios puede ser más rentable que una gran fábrica y costar mucho más.