Revista de Prensa

La importancia de los kurdos para frenar a Irán

 

Bandera del Estado independiente de los kurdos

Arash Saleh, representante en EEUU del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), resalta en este artículo la gran relevancia que tienen los peshmergas (combatientes kurdos) en la tarea de contrarrestar las actividades terroristas y expansionistas del régimen de los ayatolás.

Durante esta campaña, las fuerzas peshmergas del PDKI estuvieron presentes en todo el Kurdistán iraní, que comprende cuatro grandes provincias en el oeste y el noroeste de Irán. La importancia de esa presencia (…) y el hecho de que se produjeran algunos choques en el (…) el Kurdistán iraní tiene dos diferentes implicaciones. En primer lugar, la capacidad militar del PDKI es significativamente más alta que lo que todo el mundo creía y, segundo, una gran mayoría de los diez millones de kurdos está con el PDKI, protege a sus fuerzas peshmergas, les proporciona suministros, alimentos y refugio.

Con el apoyo apropiado de la comunidad internacional, esas fuerzas [serían] lo suficientemente importantes para debilitar a la República Islámica de Irán y disminuir su capacidad de poner en riesgo la estabilidad y seguridad de la región y de los aliados americanos. Este [sería] el primer paso para que la oposición democrática [organizase] también a la gente del interior y [utilizase] la oportunidad de debilitar a Irán y, eventualmente, derrocar al régimen (…) para reemplazarlo por un Irán federal y democrático.

Las tropas iraquíes se disponen a completar la conquista de la ciudad. Sin embargo, el analista Amir Taheri advierte de que esta victoria militar sobre el Estado Islámico traerá nuevos desafíos.

[La gran cuestión es]: ¿en nombre de quien será reclamada la victoria en Mosul? Ganar la guerra contra el Estado Islámico en el nombre de Irak como Estado-nación unido es una cosa; vencer en el nombre de una coalición despareja [e] incluso con fuerzas (…) antagonistas y sectarias es algo muy distinto.

Puede que no resulte exagerado sugerir que la victoria correcta en Mosul podría marcar el renacimiento de Irak como Estado-nación, mientras que la victoria equivocada podría significar el fin de Irak como entidad unificada. (…) Cualquier estrategia ‘post Mosul’ (…) debe incluir (…) planes para integrar a la comunidad suní (…) en el tejido político nacional, concediéndole una parte del poder y una visión clara para un futuro con dignidad. Y eso, por supuesto, no puede llevarse a cabo si el poder central en Bagdad está atrofiado por la corrupción, el sectarismo y la incompetencia.

Michael Herzog, militar israelí retirado y participante habitual en las negociaciones con los palestinos, explica en esta colaboración las razones por las que los esfuerzos del anterior secretario de Estado estadounidense para resolver el conflicto palestino-israelí no llegaron a buen puerto.

Israel insistía –con el apoyo esencial de EEUU– en dejar claro explícitamente que el resultado final de las negociaciones debía ser el reconocimiento mutuo de los dos Estados-nación, incluido el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío. (…) Si bien las objeciones palestinas en torno a este asunto daban la impresión de ser un regateo, se intensificaron con el tiempo hasta el punto de que las convirtieron en una línea roja y anunciaron públicamente su rechazo incluso a discutir el tema en futuras negociaciones. (…)

Metido de lleno en el proceso, [Mahmud Abás] oscilaba entre tres estrategias simultáneas: negociar con Israel y EEUU, promover la creación de un Estado a través de la comunidad internacional y reconciliarse con Hamás. En su opinión, no eran mutuamente excluyentes, pero a los ojos israelíes eran totalmente incompatibles. (…) Desgraciadamente, EEUU no empleó todo su poder en detener ese juego, con una excepción que se convirtió en una regla para Israel: cuando se amenazó con disolver la Autoridad Palestina (la cuarta estrategia, lanzada en abril), los palestinos se enfrentaron a una fuerte censura pública del lado estadounidense. Al día siguiente, cuatro altos funcionarios palestinos negaron que la estuvieran considerando.

Si bien muchos se preguntan si Netanyahu tiene el deseo o la capacidad de tomar decisiones audaces para la paz, yo tengo serias dudas sobre Abás. (…) Envejecido, perdiendo legitimidad interna y concentrado en su legado, [Abás] es incluso menos propenso a asumir tales riesgos.