Contextos

Libia, la guerra en el frente olvidado del ISIS

Por Max Boot 

Bandera libia.
"No resulta difícil comprender por qué Obama, un presidente que llegó al cargo oponiéndose a la guerra de Irak, se opondría a otro despliegue en Oriente Medio, pero en este caso el Pentágono no estaba proponiendo comprometer un gran número de tropas estadounidenses en una lucha sobre el terreno"

En 2014, mientras crecía la amenaza del ISIS, el presidente Obama menospreció al grupo terrorista al calificarlo de “equipo de instituto”, como si fuera una amenaza inconsecuente comparada con Al Qaeda. Avancemos dos años y el ISIS se ha convertido en el Estado Islámico. Controla un vasto territorio a ambos lados de la frontera siro-iraquí. Y además tiene provincias en otros países, de manera destacada en Libia, que se ha convertido en el segundo bastión más importante del grupo: acoge a 5.000 de sus combatientes, que tienen su cuartel general en Sirte, situada justo frente a Italia, al otro lado del Mediterráneo; existe el peligro de que logren hacerse con el control de al menos parte de las grandes reservas petrolíferas libias.

Según todos los indicios, el Departamento de Defensa está deseando actuar contra este cada vez mayor enclave terrorista. “Sería correcto decir que esperamos llevar a cabo una acción militar decisiva”, dijo hace poco el general Joe Dunford, presidente del Estado Mayor Conjunto.

Pero si esta noticia del Daily Beast es correcta, “la Administración Obama ha rechazado un plan militar estadounidense para atacar la base regional del ISIS”.

No resulta difícil comprender por qué Obama, un presidente que llegó al cargo oponiéndose a la guerra de Irak, se opondría a otro despliegue en Oriente Medio, pero en este caso el Pentágono no estaba proponiendo comprometer un gran número de tropas estadounidenses en una lucha sobre el terreno. Su propuesta, si es que se ha filtrado correctamente, contemplaba ataques aéreos y, probablemente, el empleo de fuerzas de Operaciones Especiales en colaboración con milicias libias contrarias al ISIS.

Un plan inteligente también contemplaría reforzar al frágil Gobierno de unidad libio, apoyado por Naciones Unidas. Es urgente que Libia vuelva a tener un Gobierno operativo; hasta entonces, el país estará abierto para grupos terroristas como el ISIS y Al Qaeda. Christopher Chivvis, de RAND, ofrece algunas valiosas sugerencias sobre cómo debería sacar músculo Estados Unidos (como hizo en Bosnia), mediante su fuerza aérea y la imposición de sanciones, para crear un Estado funcional. Es algo que el presidente Obama, para su vergüenza, no hizo en 2011 tras ayudar a derrocar al régimen de Gadafi, aunque las lecciones aprendidas en Irak y Afganistán mostraron claramente los peligros de derrocar a un dictador sin forjar un nuevo Gobierno que tome el control.

Pero, como opina acertadamente el Washington Post, el proyecto de construir un Estado en Libia, aunque necesario, probablemente será largo, y “en última instancia, una solución política libia no debería ser requisito previo para actuar contra la amenaza terrorista”. El Post insta a “Estados Unidos y sus aliados” a “llevar a cabo ataques aéreos sobre Sirte y a ayudar a la fuerza de protección libia que ha estado intentando defender las instalaciones petroleras”.

Es de suponer que el presidente Obama comprendería la urgencia de actuar ahora en Libia, después de haber visto el alto precio de no actuar en Siria e Irak. Pero, para ser un hombre inteligente, Obama ha demostrado estar extremadamente poco dispuesto a aprender de la experiencia.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio