Revista de Prensa

La fantasía de un Irán moderado

 

Hasán Ruhaní, presidente de Irán.

Giulio Maria Terzi, exministro italiano de Asuntos Exteriores, justifica en este artículo por qué la firma del acuerdo nuclear de Teherán con los seis poderes mundiales (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania) no va a mejorar las relaciones de Irán con el resto del mundo ni a cambiar la naturaleza eminentemente represiva y totalitaria del régimen de los ayatolás.

El acuerdo nuclear no es la única área en la que Irán puede demostrar una moderación real: la liberación de prisioneros políticos, la salvaguarda de los derechos de los ciudadanos, la retirada del apoyo a grupos terroristas, la supresión de la propaganda del odio y el final de su intromisión en los asuntos de otros países son también igual de importantes.

Hasta que no se consigan estos resultados, la narrativa de la moderación iraní seguirá siendo una fantasía. Occidente necesita una base mejor sobre la que fundamentar políticas moral y políticamente efectivas.

Las disensiones en el seno de la organización terrorista que detenta el poder en la Franja de Gaza se vienen agudizando en los últimos tiempos. Distintos dirigentes en el exilio se acercan a potencias tan dispares como Irán, Qatar o Turquía, cada una con sus intereses, a menudo contradictorios.

Jonathan Schanzer arguye que esta aparente debilidad, fruto de las tensiones internas, no es una buena noticia para Israel y Occidente.

Aunque su carta fundacional no ha cambiado, Hamás parece carecer de dirección. Su ala militar y el grupo de líderes políticos en el exilio están inmersos en una competición. Añada a eso la frustración pública con el liderazgo del Gobierno con sede en Gaza y será difícil saber qué facción está realmente dirigiendo la organización.

Se podría argumentar que esto es un acontecimiento positivo para Israel o incluso para la seguridad global de Oriente Medio. Sin duda, una fractura de Hamás la debilitará. Pero una organización terrorista fracturada es también más impredecible. Hamás carece de dirección y de control. Una sola facción podría lanzar una guerra que el resto de la organización no quiere y que Israel y la inteligencia occidental podría predecir con menor probabilidad.

J. Cascheta critica en el Middle East Forum unas palabras sobre Irak del candidato a la nominación del Partido Republicano para la presidencia estadounidense. Trump afirmó al término de un debate que la guerra de Irak fue un error y que con Sadam Husein Irak sería hoy un lugar menos peligroso para EEUUU.

La nostalgia por Sadam ignora el debate sobre la transferencia masiva de ‘algo’ desde Irak a Siria, que tuvo lugar días antes de la invasión de 2003. El director de la Agencia Nacional de Imágenes y Cartografía afirmó en 2003: “Las imágenes de satélite muestran un importante flujo de tráfico de Irak a Siria, justo antes de la invasión estadounidense de marzo, llevaron a creer que armamento ilegal había sido innegablemente trasladado fuera de Irak”. Ese funcionario fue James Clapper, director de la Inteligencia Nacional con Obama.

La popular red social reacciona de manera inmediata ante cualquier atisbo de mensaje insultante hacia los musulmanes, al contrario de lo que parece suceder cuando el objeto de los mensajes de odio son los judíos o Israel. Para comprobarlo, una ONG israelí publicó en Facebook simultáneamente dos textos, uno contra los palestinos y otro antisionista. 

El mismo día de su publicación, Facebook cerró la página antipalestina, afirmando que violaba las normas de funcionamiento de la comunidad.

¿Y la página que incitaba a la violencia contra los judíos? Inicialmente, Facebook rechazó cancelarla. Al contrario, envió un mensaje informando de que la página no violaba las normas de Facebook. Sólo después de que Shurat HaDin (la ONG israelí) informara de lo que había hecho y los medios recogieran la historia, Facebook cambió el tono y cerró la página, afirmando que la página sí violaba realmente los estándares de la compañía y que el anterior mensaje en contrario había sido un “error”.