Revista de Prensa

La factura de la Primavera Árabe

 

plaza-tahrir

El veterano periodista saudí Abderramán al Rachid se refiere en este artículo a los cálculos elaborados por la ONU, que cifran en más de 600.000 millones de dólares las pérdidas registradas en la economía de la región a consecuencia de las revueltas iniciadas en 2011. Rachid asegura que el coste real, no sólo en lo económico, es muy superior.

A decir verdad, las pérdidas imprevistas son mucho mayores que esa cifra. Las revoluciones de la Primavera Árabe han fracasado casi en todo lo que prometieron en términos de democracia, derechos civiles, libertad, transparencia, desarrollo, estabilidad, oportunidades de empleo, aumento de los niveles de vida y prosperidad económica. Nada de eso ha sido alcanzado, sino que todos esos indicadores se han deteriorado en prácticamente todos los países de la Primavera Árabe.

Aquellos que creen que el cambio llega por fases y que las revoluciones de la Primavera Árabe, que estallaron en 2011, son solo el principio, no podrán detectar absolutamente ningún avance en las sociedades que vivieron estas revoluciones. No estoy hablando de mejoras financieras, sino de un cambio intelectual. Los principios que las revoluciones iban supuestamente a extender entre el pueblo sufrieron un grave revés como resultado de la frustración, la desesperación y el choque provocado por los resultados que siguieron al proceso de cambio.

El analista israelí Reuven Berko pone aquí de manifiesto la incongruencia  de la coalición Lista Árabe Conjunta, que ha llevado a la Knéset una propuesta para que los árabes israelíes sean considerados una minoría nacional, teniendo en cuenta que sus líderes rechazan la propia existencia del Estado judío.

En el resumen de reclamaciones de los representantes de la Lista Conjunta (…) Israel aparece como un país ocupante que invadió el territorio de los “nativos” palestinos, incluso en 1948, regido por un régimen de “apartheid” plagado de discriminaciones, opresión, violencia, privaciones y desigualdad. Desde esa perspectiva, nuestro Día de la Independencia es su catástrofe (‘nakba’) (…)

Por otro lado, estos líderes exigen el establecimiento de un Estado palestino, liberado de la ocupación, y piden el aislamiento de la población árabe de Israel. Sus altos funcionarios tachan de “traidores” a los que pretenden servir al país (en la Policía, el Ejército o el Servicio Nacional). Y eso mientras siguen recibiendo abultados emolumentos de la ‘Knéset’ (…)

Eric L. Border, de la Foundation for Defense of Democracies, advierte de que retirarse del pacto con Teherán sería contraproducente, dado que el régimen de los ayatolás ya ha obtenido grandes ventajas. En cambio, recomienda tres medidas que sí pueden frenar la capacidad de Irán de seguir actuando agresivamente contra Occidente.

Si bien el acuerdo es imperfecto, romperlo durante las primeras semanas de Trump en el cargo acarrearía importantes consecuencias. Aunque el presidente podría salirse del acuerdo y reimponer sanciones, Irán ya ha recibido aproximadamente 100.000 millones de dólares. Abandonar el acuerdo permitiría a Irán continuar su trabajo en el programa nuclear mientras disfruta de esta significativa cantidad de dinero caída del cielo.

Así mismo, sería difícil reconstituir la campaña de presión económica que llevó por primera vez a Irán a la mesa de negociaciones.

(…)

Sin embargo, todavía hay acciones que Trump puede llevar a cabo para fortalecer la ventaja de EEUU sobre Irán, que se ha vuelto más agresivo desde que aceptó el acuerdo nuclear.

(…)

Primero, el Departamento del Tesoro podría aplicar una mayor presión sobre la economía iraní y sus agentes nefastos, como la Guardia Revolucionaria, limitando el deseo de las compañías extranjeras de entrar en los mercados iraníes.

(…)

Segundo, el Departamento del Tesoro podría clarificar que, en lo relacionado con el programa de sanciones a Irán–, las transacciones internacionales en dólares estarían sujetas a la jurisdicción de EEUU.

(…)

Tercero, la nueva Administración podría adoptar una postura más agresiva hacia las compañías extranjeras que reingresen en los mercados iraníes violando las sanciones estadounidenses.