Contextos

La enseñanza secular, en el punto de mira de Erdogan

Por Aykan Erdemir 

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"Esa temeraria política no sólo minaría el capital humano y el potencial económico del país; también representaría otro hito en el largo y desgraciado alejamiento de Turquía de los valores occidentales"

El 29 de octubre, el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) emitió un decreto de emergencia para suspender las elecciones a rector en las universidades, autorizando de este modo que sea el presidente Erdogan quien los designe. Al mandatario turco no le hizo falta esperar demasiado para utilizar sus nuevos poderes. Así, el pasado fin de semana nombró al hermano de un diputado del AKP rector de la Universidad Bogazici, una de las principales universidades públicas del país, con lo que rechazó confirmar en el cargo al que lo venía ostentando, que había recibido el 86% de los votos de sus colegas.

La nueva medida es un ataque no sólo contra la autonomía universitaria, también contra el propio sistema de enseñanza secular turco. En marzo de 2014, el ministro de Educación anunció que sometería los principales institutos públicos del país a un programa piloto denominado Escuelas Proyecto. Estas instituciones, donde la matrícula es gratuita, admiten a estudiantes de alto rendimiento y les provee una educación secular marcada por una rigurosa formación en matemáticas y ciencias naturales. Eran una esperanzadora señal de que empezaban a arraigar los valores meritocráticos en el país, con licenciados en universidades de alto nivel que se convierten en figuras destacadas en sus respectivos campos.

Al cabo de un año del nuevo programa, el Gobierno empezó a sustituir a los directores con personal no cualificado leal al AKP. Los estudiantes los acusan de reemplazar las actividades seculares extracurriculares por otras de carácter religioso, y el pasado junio los alumnos de 365 escuelas exigieron que el ministro cancelara el programa y restableciera la formación secular. El titular de Educación llegó a admitir con extraordinaria franqueza que las sustituciones tienen el objetivo de crear una nueva generación que “no dude en tomar las calles” en defensa del régimen islamista.

Turquía lleva en estado de emergencia nacional desde el fallido golpe del 15 de julio, circunstancia que el Gobierno del AKP ha aprovechado al máximo para contravenir las exigencias de los estudiantes. El Ministerio de Educación ha aprovechado la oportunidad para implantar un controvertido plan para la reestructuración, al cabo de ocho años, del profesorado de cada centro, y sustituido a más de mil educadores con experiencia en las escuelas proyecto. Las universidades han sufrido una purga similar en los últimos dos meses: el Gobierno ha expulsado a más de 3.500 profesores.

Los cambios radicales que ha introducido el AKP en la enseñanza secundaria y superior forman parte de sus intentos de rediseñar el sistema educativo secular mediante agresivas injerencias en las escuelas públicas. Dados los empeños previos de Erdogan de reconvertir la sociedad según su modelo conservador religioso, también podría tener éxito esta vez. Esa temeraria política no sólo minaría el capital humano y el potencial económico del país; también representaría otro hito en el largo y desgraciado alejamiento de Turquía de los valores occidentales.

© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies
© Versión en español: Revista El Medio

NOTA: Yagmur Menzilcioglu es coautor de este artículo.