Contextos

La enfermedad del legionario

Por Michael Young 

Bandera de Siria con una mano teñida de rojo estampada.
"La implicación directa de las tropas iraníes en Siria está aumentando. Hay numerosas informaciones que hablan de iraníes que están combatiendo allí, y de mandos de la Guardia Revolucionaria y el Basij que habrían caído en combate""Irán se está viendo más implicado en un conflicto que no puede ganar y, lo que es más importante, tampoco trata realmente de ganarlo . Además, hay algo que resulta muy significativo: pronto podría verse enfrentado a Turquía en Siria, con lo que aumentará el nivel de hostilidad entre ambas potencias""El concepto 'Siria útil' muestra que Siria ya no existe como país. El plan iraní equivale a una partición, y la credibilidad de Asad se ve perjudicada por semejante proyecto. Implica que nunca volverá a gobernar todo el país, y que su supervivencia sólo la garantizan Irán y sus aliados"

Hay un político libanés que suele hablar de una reunión que celebró hace años con un representante ruso. El enviado de Moscú decía que Irán no consentiría que el régimen de Bashar al Asad cayera, y añadió que, de ser necesario, Teherán enviaría sus propias tropas a Siria para evitarlo.

Puede que hayamos llegado a eso: ha saltado la noticia de que miles de combatientes iraníes, acompañados de chiíes iraquíes y afganos, están siendo destacados al conflicto sirio.

Las cifras exactas no están claras. Una fuente de la seguridad siria le dijo a AFP que “unos 7.000 combatientes iraquíes e iraníes han llegado a Siria en las últimas semanas y su primera prioridad es la defensa de la capital. El mayor contingente es iraquí”.

Esa fuente señaló que la intención de los iraníes era llegar a los 10.000 hombres “para apoyar al Ejército sirio y a las milicias pro-gubernamentales, primero en Damasco, para luego reconquistar Jisr al Shugur, puesto que se trata de un lugar clave de la costa mediterránea y la región de Hama”.

Una fuente política libanesa mencionó otras cifras; le dijo a The Daily Star que Irán había enviado a 15.000 hombres: tanto iraníes como chiíes iraquíes y afganos. La fuente reveló que las nuevas incorporaciones encabezarían una ofensiva en la provincia de Idlib, donde el régimen de Asad ha sufrido duros reveses.

La fuente del Star indicó cuáles eran los dos principales objetivos iraníes:

Uno de ellos es poner fin a la pérdida de moral entre los partidarios del régimen tras las pérdidas sufridas en combate y el alto número de bajas; el otro es lograr éxitos para finales de este mes, coincidiendo con la fecha tope para que Irán y varias potencias mundiales lleguen a un acuerdo provisional respecto al programa nuclear iraní.

Sean cuales sean las cifras, la implicación directa de las tropas iraníes en Siria está aumentando. Hay numerosas informaciones que hablan de iraníes que están combatiendo allí, y de mandos de la Guardia Revolucionaria y el Basij que habrían caído en combate. Está por ver que las nuevas incorporaciones sean señal de una masiva intervención iraní. Pero si tenemos en cuanta las serias dudas de Teherán respecto a la capacidad para resistir de las agotadas tropas de Asad, puede que sea algo inevitable.

Estas noticias llegan cuando el régimen sirio está tratando de reclutar alauitas para una nueva fuerza denominada Brigada de Defensa Costera. Dado que las fuerzas rebeldes han avanzado en Idlib, conquistado Jisr al Shugur y, más recientemente, Ariha, los enemigos de Asad tienen diversas opciones. Pueden atacar hacia el oeste, hacia el corazón del territorio alauita; pueden dirigirse hacia el sur, sobre Hama o Homs; o pueden completar la expulsión de Alepo de las fuerzas del régimen.

Parece ser que la segunda de estas opciones es la que más preocupa a Irán. Con informaciones que hablan de que los iraníes están presionando a Asad para que abandone las regiones más periféricas y concentre sus fuerzas en lo que se ha venido a llamar la Siria útil (Damasco, las zonas costeras y las líneas de comunicación entre ambas), una ofensiva rebelde sobre Homs y Hama podría representar una amenaza directa para una región clave.

Algunos observadores sostienen que la ayuda podría hacer retroceder a los rebeldes y que, aunque el régimen de Asad “claramente está bajo presión”, hablar de “su inminente caída es exagerar mucho”. Es posible, pero el cuadro general es muy distinto. Irán se está viendo más implicado en un conflicto que no puede ganar y, lo que es más importante, tampoco trata realmente de ganarlo . Además, hay algo que resulta muy significativo: pronto podría verse enfrentado a Turquía en Siria, con lo que aumentará el nivel de hostilidad entre ambas potencias.

Teherán juega con el hecho de que tiene intereses militares relativamente específicos en Siria. Sólo quiere defender la Siria útil, mientras acepta que el resto del país quede fuera del control del régimen. Pero eso implica no entender que las potencias regionales quieren más: pretenden expulsar a Bashar al Asad y a Irán del país. En otras palabras: pondrán todo de su parte para asegurarse de que los iraníes y sus aliados se queden atascados en un atolladero que los debilitará y acabará por derrotarlos.

Como ya aprendió Estados Unidos en Corea y en Vietnam, las fronteras son decisivas. Cuando las fuerzas dirigidas por los norteamericanos se acercaron demasiado a la frontera entre China y Corea del Norte en octubre de 1950, ello hizo que los chinos intervinieran. En Vietnam, la frontera con Camboya era un coladero, lo que supuso una grave frustración para los mandos estadounidenses durante todo el conflicto, ya que ello permitía el paso hacia el sur de fuerzas y suministros de apoyo para los que combatían contra Estados Unidos y el Gobierno de Vietnam del Sur.

En Idlib los rebeldes sirios y el Frente Al Nusra contarán con una vía libre para el paso de suministros que atraviesa la cercana frontera con Turquía. Aunque Irán y sus aliados puedan recuperar posiciones, se quedarán atascados en una campaña larga y agotadora con un resultado que no será decisivo. La acción de los iraníes tendrá un doble significado: puede que suba la moral de los sirios, pero, lo que es más peligroso, también le dirá a los alauitas que hay otros dispuestos a librar sus batallas.

Por eso la Brigada de Defensa Costera es tan importante. Al reclutar alauitas cuando muchos jóvenes de esa comunidad están eludiendo el servicio militar obligatorio, el régimen trata de mostrar que está decidido a ganar su propia guerra.

Pero eso es algo que resulta cuestionable, aunque sólo sea porque el concepto Siria útil muestra que Siria ya no existe como país. El plan iraní equivale a una partición, y la credibilidad de Asad se ve perjudicada por semejante proyecto. Implica que nunca volverá a gobernar todo el país, y que su supervivencia sólo la garantizan Irán y sus aliados, que tienen sus propias y concretas razones.

Por tanto, Asad se ha convertido en un factor marginal. Conforme ello se ponga de manifiesto, Irán tendrá que enviar aún más hombres a Siria. El conflicto se volverá un imán para los radicales suníes. Luchar contra Irán y los chiíes se convertirá en una cruzada regional. Teherán podría descubrir que se le atraganta este bocado.

© Versión original (en inglés): NOW
© Versión en español: Revista El Medio